Con 361 metros de eslora y 227.000 toneladas

Así se construye el barco crucero más grande del mundo

Uno de sus elementos de diversión es el tobogán más alto del planeta en alta mar

Tiene capacidad para albergar a 6.400 pasajeros

Saint-Nazaire (Francia)
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Hace ocho años, la presentación del Oasis of the Seas rompía récords al lanzar el barco crucero más grande del mundo. Con capacidad para 6.000 pasajeros y más de 2.000 tripulantes, esta ciudad flotante de 225.000 toneladas, de la compañía Royal Caribbean, reina desde entonces en esta categoría de viajes. Su hegemonía, no obstante, tiene los días contados. El próximo mes de mayo, el último barco del grupo abandonará el astillero de Saint-Nazaire (Francia) para llegar al puerto de Barcelona y celebrar su inauguración oficial. El Hamony of the Seas es el tercero de la serie Oasis, pero con 66 metros de manga (anchura), 361 metros de eslora (longitud) y 227.000 toneladas, ya es el más grande del planeta. Y como tal, su construcción, con un coste aproximado de mil millones de euros, está siendo larga y tediosa.

En septiembre de 2013, el tradicional primer corte de acero daba el pistoletazo de salida. Con la colocación de la quilla, comenzaba el levantamiento de este coloso en el dique seco del citado astillero, especializado en la construcción de este tipo de barcos junto al de Papemburg (Alemania), Aker Finnyardas (Finlandia) y Fincantieri (Italia). Bloque a bloque, la estructura fue tomando forma hasta ver completado el exterior. Así, en junio de 2015, el dique seco se llenó de agua y el crucero fue trasladado para continuar su construcción, ya a flote. “En el proyecto han trabajado aproximadamente 5.000 personas, entre ingenieros, electricistas, obreros o carpinteros”, explica Gianluca Corneli, director de hotel del barco. Y a tres meses vista de su entrega, se están llevando a cabo los últimos detalles, que en lo que en otras construcciones supone unos pocos días, en este faraónico trabajo ocupa varios meses.

El interior de la nave está repleto de andamios, grúas, maquinaria y herramientas, y miles de trabajadores que realizan minuciosamente su labor, pasillo a pasillo, sala a sala, y habitación a habitación. “En total hay 2.747 camarotes para alojar a los más de 6.400 pasajeros”, comenta Corneli, y su construcción, afirma, es uno de los procesos que requieren de más trabajo. Varios ascensores exteriores elevan los camarotes a cada uno de los nueve pisos de altura con los que cuenta el barco. “A continuación, gracias a unos raíles, se van moviendo y encajando en todo el interior”. A estos nueve pisos hay que sumarles otros tres más de terrazas y cubiertas. En total, casi 50 metros de altura, a los que hay que añadir otros nueve de calado, la parte del casco que permanece bajo el agua.

Salvo las 12 suites de lujo, la instalación del resto de camarotes supone un proceso mecánico. Más laborioso es, por el contrario, la construcción de los llamados vecindarios con los que cuenta el crucero. A las 16 cubiertas para pasajeros y a los 24 ascensores repartidos por el barco, se le suman siete vecindarios, “una zona ajardinada, otra para deporte, un lugar de paseo interior, el área de entretenimiento, la zona juvenil, la piscina, así como el paseo marítimo”, explica Corneli. El crucero ofrece además elementos únicos de esparcimiento en alta mar. Al tradicional casino, a la pista de patinaje sobre hielo y al teatro, se le añaden otras como una pista para corredores, el tobogán más alto del mundo en alta mar, con una altura superior a los 40 metros, una tirolina y un restaurante que se eleva a varios pisos de altura. Además, como es tradicional en los barcos de esta serie, un gran patio alargado acompaña a casi la totalidad de la eslora, con 20 restaurantes, 15 bares y salones, jardines y servicios de entretenimiento. Una de las novedades de este crucero es una colaboración con el musical oficial de Grease. Tras varias semanas por el Mediterráneo, la compañía tiene previsto que esta inmensa nave cruce el charco para realizar viajes por el Caribe.

Con la tecnología a bordo

Los avances tecnológicos son uno de los puntos fuertes de este nuevo barco crucero, que lleva la innovación a alta mar. Este modelo de nave conserva las ventanas virtuales, que se han ido incorporando a los barcos en los últimos años para que aquellos camarotes que dan al patio interior puedan disfrutar también de las vistas al mar.

A esto se le añaden las pulseras Wowbands, que permiten a los pasajeros conectar desde cualquier parte con las experiencias del crucero, tanto para abrir sus camarotes como para reservar mesa en uno de los restaurantes. Algunos de ellos cuentan además con los servicios del Bionic Bar, un robot que elabora cócteles. Por otro lado, la conexión a internet ya no supone un problema para los pasajeros gracias al sistema Voom, el más rápido en alta mar.

El Hamony incorpora, además, por primera vez el scrubber, un sistema que limpia y depura los gases contaminantes antes de expulsarlos en las aguas del mar.