Los tipos en Alemania están en negativo hasta los siete años

El dinero se va los bonos a la espera de más medidas del BCE

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

La incertidumbre que hay en los mercados está provocando un movimiento de los inversores hacia la renta fija a pesar de las rentabilidades negativas de este tipo de activo. Los ahorradores prefieren pagar al Tesoro alemán un 0,5% a dos años para que les guarde el dinero antes que asumir mayores riesgos.

Los tipos de interés han traspasado la barrera del cero, llegando a ser negativos. El pasado diciembre, el Banco Central Europeo (BCE) rebajó el tipo de depósito desde el –0,2% hasta el –0,3%, con el objetivo de que las entidades financieras, ante ese mayor coste de depositar sus excedentes de liquidez en el BCE, percibieran como alternativa más atractiva la concesión de crédito.

Cuando los bancos centrales no solo no remuneran las cantidades depositadas en ellos sino que cobran, provocan un efecto en cadena de tipos de interés negativos. De hecho, en Europa hay varios bancos centrales que aplican tipos negativos al dinero que sus entidades dejan allí aparcado. Los tipos de depósito del banco central sueco están en el –1,10%; los que aplica Suiza, en el –0,75%, y los de Dinamarca, en el –0,65%. Todos ellos superiores a los que cobra el BCE a sus bancos.

“El mercado descuenta nuevas medidas expansivas del BCE. Y es más que probable que una de ellas sea precisamente una reducción de nuevo del tipo de depósito de la banca. Nosotros esperamos que sea de 10 puntos básicos hasta –0,4%. Pero también prevemos un aumento de la compra de activos”, explica José Luis Martínez, estratega de Citi en España.

Otros analistas van más allá y consideran que la facilidad de depósito puede llegar a incluso al –0,5%. “Lo que pasa en el mercado es que los inversores están haciendo apuestas a que el BCE pronto pudiera bajar el tipo de depósito a –0,5%, de ahí que estén cotizando ahora a rentabilidad más negativa”, asegura Rafael Romero, director de gestión de Unicorp Patrimonio (grupo Unicaja).

El experto considera que el entorno de menores previsiones de crecimiento está reduciendo las expectativas de inflación futuras y los inversores apuestan por un mayor apoyo de los bancos centrales a los mercados. “Es más que probable que los inversores institucionales prefieran tener su dinero en bonos gubernamentales alemanes a una rentabilidad más negativa que invertirlo en depósitos bancarios. Es, digamos, el coste de la seguridad. Es como el precio de alquilar una caja fuerte. Los bonos alemanes son el refugio más seguro y los inversores están dispuestos a pagar por ello [de ahí que la rentabilidad sea negativa]”, añade Romero. La rentabilidad de la deuda alemana a dos años llegó a caer al –0,502% el miércoles para después recuperar ligeramente. En otros plazos sucede prácticamente lo mismo.

Por su parte, Jaime Díez, analista de XTB, considera que “si los tipos de depósito, actualmente en el –0,3%, bajan al –0,4% o incluso al –0,6%, ese escenario significaría que la economía está débil”. De hecho, hace tan solo unos días que el Banco de Japón sorprendió al recortar hasta niveles negativos el tipo de interés de referencia para impulsar la economía nipona y la inflación.

Juan J. Fernández-Figares, de Link Securities, recuerda que lo que está sucediendo con los bonos alemanes y con la deuda pública de otros países como Holanda o Francia se debe a que la aversión al riesgo se ha elevado mucho en las últimas semanas y están actuando como típicos activos refugio.

Repercusión en clientes minoristas

La gran duda es saber si los bancos, en algún momento, decidirán repercutir estos depósitos negativos a los clientes, a los que pagan, aunque poco, por los depósitos. Desde Bankinter explicaban hace varias semanas que, en su opinión, “los tipos de depósito negativos no se generalizarán en un futuro próximo para los clientes minoristas”. “Sin embargo, los tipos de depósito negativos que ya se aplican en la zona euro y Suiza implican que los tipos en los depósitos se mantendrán en niveles próximos a cero durante un período prolongado y la renta fija a corto plazo presentará una tasa de rentabilidad negativa durante 2016, por lo que la rentabilidad en activos de bajo riesgo será prácticamente nula”.

La prima de riesgo obvia la incertidumbre política

Esto ya no es lo que era. Hace ya tiempo que la prima de riesgo ha dejado de ser un quebradero de cabeza para los inversores. Ni siquiera después del resultado que salió de las urnas el pasado 20 de diciembre y que está dificultando la formación de un Gobierno en España, al menos en el corto plazo, ha perturbado de forma significativa el diferencial que mide los intereses que pagan los bonos españoles en comparación con sus homólogos alemanes a un plazo de diez años. Desde el 20D, la prima se ha movido entre un mínimo de 114 y un máximo de 134, al que cerró ayer. “Efectivamente, la prima de riesgo parece no estar notando por el momento la presión, en parte porque en la actualidad el mercado de deuda pública está intervenido de manera artificial por el BCE”, explica Victoria Torre, jefa de análisis y producto de Self Bank. Sin embargo, y pese a esta ayud del BCE, “no es descartable que se mueva en un sentido u otro dependiendo del Gobierno que se forme y si este está o no dispuesto a continuar con las reformas y a respetar los compromisos de déficit público que España ha contraído con el resto de sus socios en la zona euro”, valora Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities. Teniendo en cuenta que el proceso de formación de Gobierno está muy verde y no se sabe qué partidos formarán parte del mismo, los expertos creen que es difícil saber en qué niveles se moverá la prima en los próximos meses. Sin embargo, José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, asegura que “es evidente que la prima de riesgo viene dominada por dos factores: el primero es la compra de deuda por el BCE; el segundo, las buenas cifras macro en España. Es difícil que la conjunción de estos dos factores pierda protagonismo frente a la incertidumbre política. Por el momento creo que la prima seguirá relajada y que la demanda de papel español seguirá siendo elevada”. El experto maneja una previsión de 120 puntos básicos, o incluso, menos en los próximos meses. Estos días se mueve alrededor de los 130 puntos, muy lejos de los máximos que se llegaron a ver en julio de 2012.