Debido a la menor actividad y las altas temperaturas del invierno

La demanda de electricidad y gas se derrumba en enero

El descenso del consumo de gas de los ciclos combinados cae un 18%

Planta de ArcelorMittal en Sestao (Vizcaya), cerrada temporalmente desde el día 21
Planta de ArcelorMittal en Sestao (Vizcaya), cerrada temporalmente desde el día 21

A falta de tres días para que termine el mes de enero, los datos de la demanda eléctrica que registra el operador del sistema, REE, apuntan a un serio derrumbe: aproximadamente un 5% respecto a enero del año pasado. Extrapolando las jornadas que restan hasta el fin de mes, es previsible que la demanda acumulada en enero no supere los 21.500 GWh, frente a los 22.000 GWh de enero del año pasado. Este dato se une a la negativa evolución de la demanda de gas, que arrastra ya una caída del 8,9% en lo que va de mes respecto al mismo periodo del año pasado.

Según fuentes del sector, la caída de la demanda eléctrica no se explicaría únicamente por las suaves temperaturas registradas este invierno, cuyo efecto podría suponer entre un 2% y un 2,5% del citado descenso, sino también por un menor consumo por parte de las empresas, especialmente de la gran industria consumidora de electricidad, como la siderurgia o el aluminio.

En el primer caso, destacar el cierre temporal de la planta de ArcelorMittal en Sestao el pasado 21 de enero, que explican por la guerra del acero con China.

ArcelorMittal mantiene cerrada desde el día 21 su planta de Sestao que funciona con energía eléctrica

En la corrección del indicador del consumo que utiliza REE, además de la temperatura está la laboralidad, si bien, en este caso, al no haber diferencia de calendario, su efecto es nulo.

Fuentes del sector apuntan a que el derrumbe “es un indicador adelantado y está relacionado con una caída de la actividad económica”. Algo que “ya apuntaba en diciembre el descenso de los precios industriales”.

Aunque otra razón que explicaría la evolución de la demanda eléctrica es la mayor eficiencia por las medidas que el Gobierno ha puesto en marcha, este efecto “no deja de ser muy pequeño”, según las mismas fuentes. Tampoco se justificaría por la nueva regulación del autoconsumo, ya que su potencial en los hogares aún no se aprecia en la curva de demanda de REE.

Durante varias horas del mes de enero del año pasado se superó el límite psicológico de los 40.000 MWh, (la demanda punta registrada fue de 40.600 MWh). Sin embargo, en lo que va de este mes, esta no ha superado los 38.000 MWh en ninguna hora. La bajada de la punta es equivalente a tres grupos nucleares (casi la mitad del parque) o a siete centrales de ciclo combinado. En definitiva, señala un experto, y teniendo en cuenta que las puntas anuales suelen registrarse en la tercera semana de enero, “estamos en registros similares a los peores años de la crisis, 2011 y 2012”.

Aunque el IRE (índice de REEque mide la evolución de la demanda de la gran industria) subió un 2% en el mes de diciembre, este dato no se repetirá con seguridad en enero, indican las mismas fuentes, amén de que el indicador está siendo cuestionado por las propias compañías.

Reparto de la producción

Evolución del gas

El consumo del gas este mes, el citado -8,9%, se ha visto arrastrado por la caída de la producción de electricidad por parte los ciclos combinados de gas, que ha caído un 18%, precisamente, por el menor consumo de luz. También por la menor demanda de gas de los hogares debido a las altas temperaturas invernales.

Así, el operador del sistema gasístico, Enagás, atribuye esta evolución de la llamada demanda convencional (la que incluye la doméstica, que ha caído un 7%, y la industrial, que se mantiene sin cambios reseñables) exclusivamente a la temperatura, que ha llevado a un menor uso de la calefacción. Por volúmenes, un 35% del consumo de gas corresponde a los hogares y un 65% a las empresas.

En medio de esta coyuntura, en el sector energético se sorprenden de la escasa influencia que está teniendo la caída de los precios del crudo sobre la actividad económica, que debería haber supuesto medio punto del PIB por el lado de una mayor demanda de energía.

Tampoco ha animado a una mayor producción de las empresas la caída de los precios del mercado mayorista de la electricidad (pool), aseguran fuentes empresariales.