Roma quiere liberar a la banca de su morosidad sin intervención europea

Italia convence a Bruselas y se libra del rescate 'a la española'

El ministro de Economía y Finanzas italiano, Pier Carlo Padoan.
El ministro de Economía y Finanzas italiano, Pier Carlo Padoan. EFE

El Gobierno de Matteo Renzi logró anoche convencer a la Comisión Europea para que acepte un mecanismo de avales públicos que permita a la banca italiana liberarse de su gigantesca cartera de préstamos dudosos o fallidos. El acuerdo entre Bruselas y Roma permitirá a Italia librarse, al menos por ahora, de un 'rescate bancario a la española', el modelo estrenado por la Comisión en 2012 y que supuso cuantiosas pérdidas para accionistas y bonistas de los bancos españoles rescatados, incluidos los tenedores de preferentes.

El acuerdo se cerró tras una reunión en Bruselas entre la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, y el ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan. El pacto prevé que el mecanismo de avales públicos se extienda a los bancos necesitados a precio de mercado para que no disfruten de una ventaja competitiva en relación con el resto del sector. Si esa condición se cumple, la Comisión aceptará que el plan no supone una ayuda de Estado.

Las dos partes han acordado establecer un mecanismo de vigilancia que verificará si el Estado exige por su garantía una remuneración idéntica a la que exigiría un avalista privado. De no cumplirse esa condición, la batalla entre Bruselas y Roma se reabriría y Competencia podría abrir un expediente por ayuda de estado.

Con el acuerdo para la banca, Italia reducirá las pérdidas de millones de pequeños inversores

Frente al rescate a la española, con pérdidas generalizadas para accionistas y bonistas, incluidos los titulares de preferentes, Padoan aboga por un sistema de avales públicos para ayudar a la banca a descargarse de su gigantesca cartera de préstamos fallidos.

Italia reduciría así las pérdidas de millones de pequeños inversores, en un país donde los hogares poseen el 30% de los bonos emitidos por la banca, según datos recogidos por Silvia Merler, del centro de estudios Bruegel.

La titulización de los préstamos permitiría venderlos y amortizarlos a muy largo plazo. Pero su comercialización requería la garantía del Estado para poder atraer inversores, un aval que necesita la autorización de la CE porque constituiría ayuda de Estado.

Bruselas exige que el Estado cobre a cada banco una comisión por el aval suficientemente punitiva y disuasoria para evitar que se beneficien de una ventaja competitiva. Padoan negocia con Vestager el coste de la garantía para una operación ingente. El FMI cifró el año pasado en 333.000 millones de euros el volumen de préstamos dudosos, con un crecimiento anual del 20% desde 2008. El acuerdo prevé que la comisión a cobrar sea a precio de mercado.

"El acuerdo supone un paso importante para apoyar a los bancos italianos a afrontar los préstamos fallidos", señaló Vestager tras el encuentro. La comisaria añadió su confianza en que, además, otras reformas puestas en marcha o anuncias por el Gobierno de Renzi "mejoren la capacidad de de los bancos para financiar la economía real e impulsar el crecimiento económico".

Italia es uno de los pocos países de la UE que aún no ha concedido grandes ayudas de estado a la banca

  • Fusiones a la vista

El Gobierno de Renzi parece dispuesto a seguir con la reestructuración, pero desea hacerlo a su ritmo, y sin someterse a un plan europeo como el de España, donde la reestructuración se hizo en 18 meses y el número de entidades pasó de 52 a 15.

Fuentes del sector indican que Roma busca ya compradores para entidades como Monte Dei Paschi, y estaría tanteando a bancos como el Santander en España. Las mismas fuentes recuerdan, sin embargo, la complejidad de las operaciones transfronterizas en un momento en que el mercado no se ha recuperado de la fragmentación nacional provocada por la crisis.

Roma necesitará tiempo y ahora Bruselas se muestra dispuesta a concedérselo. A favor del acuerdo ha jugado que Italia es uno de los pocos países de la UE que todavía no ha concedido grandes ayudas de estado a su sector bancario.

Italia tampoco había avalado hasta ahora de manera masiva a sus entidades financieras. En los momentos más agudos de la crisis, el respaldo del Italiano no equivalió a más del 5% del PIB nacional mientras que en España se llegó al 10%, en Bélgica se superó el 15% y en Reino Unido se rozó el 25%.

Y el Gobierno de Renzi, por último, cuenta con excelentes contactos en todos los puntos neurálgicos de la UE, frente al desamparo de España cuando el Eurogrupo desencadenó el rescate bancario en 2012.

Eurócratas italianos dirigen el Banco Central Europeo (Mario Draghi), la Autoridad Bancaria Europea (Andrea Enria) o la dirección general de Asuntos Económicos de la CE (Marco Butti). Una red bien engrasada que puede terciar en caso de conflicto entre Roma y Bruselas. La semana pasada, Draghi ya salió en defensa de la banca de su país y aseguró que el supervisor bancario europeo (dependiente del BCE) “es plenamente consciente de que hacen falta años para resolver el problema de los préstamos dudosos”. Más años aún, podría haber añadido tratándose de Italia.