El escenario tras las elecciones generales

El mercado da por superado el riesgo político

Los analistas creen que tras las elecciones la Bolsa española recuperará el terreno perdido

Creen que hay pocas posibilidades de un resultado que vaya contra el intereses del mercado

Alfonso de Gregorio (Gesconsult), David Cano (Afi) y Javier Ruiz (Metagestión).
Alfonso de Gregorio (Gesconsult), David Cano (Afi) y Javier Ruiz (Metagestión).

José Ramón Iturriaga gestiona Okavango Delta, un fondo de inversión especializado en Bolsa española. En 2013, logró una rentabilidad del 75%. Más que cualquiera de los 23.424 fondos en los que se puede invertir en todo el mundo. ¿El secreto de su éxito? Predicar y apostar por que el Apocalipsis aún no iba a llegar. Dos años después, mantiene su visión optimista sobre las perspectivas de la renta variable española y considera que tras las elecciones generales del 20 de diciembre se despejarán muchas incógnitas y los inversores valorarán mejor a las compañías españolas.

Su visión es compartida por la mayoría de gestores de fondos y expertos en macroeconomía reunidos por Cinco Días para debatir sobre las perspectivas que presenta la economía española y los mercados financieros de cara al próximo ejercicio.

“Una anécdota explica a la perfección la anormalidad de la situación que hemos vivido”, explica Iturriaga. “En marzo visitó España Larry Fink, presidente de BlackRock, la mayor gestora de renta fija del mundo, y con activos bajo gestión por encima del billón de euros. Pues bien, su principal preocupación era que Pablo Iglesias llegara a gobernar, que hubiera un Gobierno similar al de Alexis Tsipras en una economía del tamaño de la española. ¡Eso es lo que más le preocupaba de todos los desafíos que tenía Europa!”.

El riesgo político, la posibilidad de que las elecciones alumbren un resultado que sea contrario a los intereses de los mercados financieros y de los inversores, ha estado presente en España durante todo el ejercicio. Las elecciones andaluzas de marzo; los comicios municipales y autonómicos de mayo, que supusieron el ascenso de nuevas formaciones en Madrid y Barcelona; las elecciones catalanas de septiembre y, ahora, las elecciones generales, han acaparado la atención de los gestores, y han empañando parcialmente los buenos resultados empresariales.

“En los últimos meses, e incluso años, hemos sido más analistas políticos que analistas de empresas, y eso no tenía ningún sentido. Yo he llegado a escuchar en directo hasta debates del parlamento de Grecia”, abunda Iturriaga. “Afortunadamente, las cosas han ido cambiando, y el empuje de Podemos se ha ido diluyendo. Lo que apuntan las encuestas es que habrá una coalición de Gobierno entre partidos más moderados. Lo que está claro es que se ha desvanecido la posibilidad de que Podemos se convierta en la primera fuerza del Parlamento, con lo que el riesgo político se ha ido evaporando”.

Para Alfonso de Gregorio, director de inversiones de Gesconsult, el factor que más ha penalizado a la renta fija española ha sido el desafío soberanista de Cataluña. “Desde la presentación del partido único para las elecciones autonómicas [en referencia a la coalición Junts Pel Sí], el bono español empezó a tener un comportamiento claramente peor que el italiano y, lo que es peor, se han retrasado decisiones de inversión. La cuestión catalana ha hecho más daño a la prima de riesgo que los momentos más salvajes de Podemos”.

Uno de los activos donde más se aprecia el temor de los inversores a un escenario político a la griega es en la evolución de la deuda soberana española. Marta González Labián es una gestora especializada en renta fija en March Asset Management. Las buenas rentabilidades obtenidas en los tres últimos años han hecho que el mes pasado fuera distinguida con la máxima calificación para gestores que otorga la firma de análisis de fondos Citywire. “Evidentemente, la cuestión política ha penalizado al bono español en los últimos meses. Sería difícil establecer si se ha tratado más de la cuestión catalana o el ascenso de los partidos populistas. En cualquier caso, lo que sí que hemos visto en los últimos meses es que una vez que se han ido desinflando las perspectivas electorales de Podemos, cuyas políticas podrían ir en contra de los intereses del mercado, la valoración de la deuda española ha ido mejorando”, apunta.

Gestores de renta fija, de renta variable, directores de firmas de análisis... todos coinciden en un argumento:la velocidad de crucero de crecimiento de la economía española es buena (superando una tasa de crecimiento del 3% del PIB) y podría mantenerse el próximo ejercicio. Si así fuera, y ya sin las incertidumbres políticas que han estado encima de la mesa durante 2015, la renta variable española ganará atractivo, especialmente para los inversores internacionales.

El profesor de macroeconomía del IESE, Javier Díaz-Giménez, resume de un modo muy gráfico los factores favorables que anticipan un buen ejercicio para la economía española. “Han sido como los regalos de los Reyes Magos:un petróleo muy barato, que beneficia especialmente a los países importadores; una devaluación del euro, que ha mejorado la competitividad de las empresas españolas en el extranjero y su capacidad de exportación, uno tipos de interés que el Banco Central Europeo está manteniendo en un nivel insólitamente bajo, y una amplia tolerancia de Bruselas respecto a los compromisos de reducción del déficit público. Con estos factores, que España no crezca por encima del 2% durante 2016 es prácticamente imposible. Tendría que venir directamente Pablo Iglesias para liar las cosas e impedirlo”. A su juicio, si no hay ningún cataclismo, y se produce una transición política rápida, España podrá seguir beneficiándose de estos factores.

Respecto al escenario postelectoral, lo que más preocupa a Díaz-Giménez es que el Gobierno resultante frene el ritmo de las reformas. “Como una gran coalición PP-PSOE está descartada, Ciudadanos va a formar parte de cualquier equilibrio parlamentario. Esto me parece una garantía de que se va a seguir adelante con las reformas, y que se va a combatir la corrupción. También veremos que se va profundizando la reforma laboral”.

En su análisis de la legislatura, el profesor considera que el mayor mérito que ha tenido España ha sido la capacidad de aguante de sus asalariados. “En España ha habido una devaluación interna de libro. La medalla de esta recuperación hay que ponérsela a los trabajadores españoles, que han sufrido millones de despidos y, los que se han mantenido en sus puestos, han aceptado la contención salarial. Es verdad que ha habido alguna otra iniciativa, como el rescate a la banca, pero realmente no se ha producido un auténtico impuso reformista”.

Eduardo Roque, director de inversiones de Mutuactivos, también cree que los vientos de cola seguirán impulsando a la economía española en 2016. “Podemos ha ido matizado sus propuestas más radicales, y ha ido cayendo en intención de voto, lo que ha terminado por limitar el riesgo político”, explica.

A su juicio, las perspectivas para España son muy positivas. “Una vez que desaparezca por completo el riesgo político, la Bolsa española perderá parte del terreno perdido respecto a otros mercados, recogiendo los buenos datos macro, y la prima de riesgo con Alemania se estrechará aún más, lo que ofrecerá buenas oportunidades de inversión”.

En su opinión, las grandes amenazas que se presentan de cara al próximo ejercicio no provendrán de España, ni de Europa, sino de los países emergentes y el derrumbe de los precios de las materias primas. “La zona euro es una de las mejores zonas del mundo para invertir el año que comienza. La caída de las materias primas le beneficia, el BCE lo compra todo, la fortaleza del dólar también nos viene bien… Además, las medidas del BCE están propiciando un crecimiento del crédito y se está desarrollando vías de financiación no bancaria”.

Javier Ruiz, director de inversiones de la prestigiosa firma Metagestión, es más cauto respecto a cómo afectará a los mercados la política de tipos bajos del BCE. “Aún estamos pagando los excesos provocados por la gran burbuja global. Si no fuera por los bancos centrales, el sistema bancario habría quebrado. Los países cada vez están más endeudados y si no fuera por los bancos centrales, los intereses no estarían donde están. No soy especialmente optimista. Aquí no se han hecho reformas estructurales. Estamos con respiración asistida. Es un gran experimento global y no sabemos cómo acabará”.

Además de los llamados vientos de cola (BCE, dólar fuerte, petróleo barato...) hay otros factores que explican la buena marcha de la economía española. “Las empresas españolas han sabido salir fuera y han hecho crecer con fuerza las exportaciones”, apunta David Cano, director de inversiones de Afi. “Además, en los últimos trimestres las compañías han sido capaces de aumentar la inversión productiva, aún con las restricciones financieras. Hay utilizado sus reservas y nuevas fuentes de capital para ampliar su capacidad”.

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