El sector asume que competir le exigirá innovar y modificar sus oficinas

La banca admite que las tecnológicas ya les roba cuota de mercado

La irrupción de las tecnológicas financieras, o fintech, es un reto para la banca tradicional

Una usuaria de banca digital.
Una usuaria de banca digital.

La llegada de nuevas empresas tecnológicas que comienzan a copar diferentes eslabones de la cadena del negocio financiero es ya una realidad que preocupa a la banca tradicional.

"Ya nos están robando cuota de mercado y nos cuesta verlo", ha admitido esta mañana Jacobo Díaz, director general de productos e innovación de Bankinter en relación a las llamadas fintech.

"Hay una amenaza potencial hoy y otra que está llegando", ha destacado en un deayuno informativo sobre la transformación digital de la banca organizado por Europa Press y Microsoft, señalando al ámbito de medios de pago y divisas como dos de los campos más amenazados por empresas de nuevo cuño.

A diferencia que otros compañeros, sin embargo, el responsable de Bankinter no espera que nadie "venga a protegernos" aprobando una nueva regulación restrictiva que aleje a nuevos operadores del mercado financiero.

Y la amenaza al negocio, asume Díaz, no proviene solo de pequeñas start ups. "¿Cuánto va a tardar Amazon en conceder préstamos al consumo antes de darle a comprar? Pues nada", reflexionaba.

"Es un tema que nos preocupa pero que también nos ocupa", ha añadió el consejjero delegado de Abanca, Francisco Botas, defendiendo que las entidades llevan trimestres inmersas en la transformación digital y en mejorar la cadena de valor que ofrecen al cliente.

"No solo es una preocupación y una amenaza, es una oportunidad", ha sostenido José Nieto de la Cierva, consejero delegado de Banca March, explicando que a fin de cuentas la entidad tiene una cierta cuota de mercado y hay espacio para otros competidores.

"No tengo duda de que todo esto va a tener su mercado", ha remarcado Nieto, asumiendo que el negocio bancario está en plena transformación, no solo digital y tecnológica, si no también regulatoria, lo que obliga a la banca a adaptarse.

Potenciar nuevas vías de negocio

Para Adolfo Ramírez, director general adjunto de tecnología y operaciones de Banco Santander, está claro que "la banca tiene un reto que es pensar nuevos modelos de negocio".

"Estamos muy a la defensiva pero tenemos capacidades, dinero para invertir grandes capacidades y tenemos que empezar a innovar y que no sean las fintech" las que lleven la delantera, ha defendido el responsable de Banco Santander.

"Debemos hacer nuevos modelos de negocio agresivos, disruptivos. Es el siguiente paso que tenemos que dar", ha remachado.

Las nuevas empresas tecnológicas, ha subrayado Ramírez, cuentan de momento con una cuota "del 0,5%, pequeñísima", frente al 11% que controla su banco, pero hay que tener en cuenta que no tienen el mismo peso regulatorio que soporta la banca tradicional, no digamos un banco sistémico como Santander, y "pueden ser más baratos" y hacerse con rapidez con una mayor cuota de negocio.

En este sentido, la presidenta de Microsoft, Pilar López, ha destacado que la banca asiste a un mundo nuevo en el que se difuminan los nuevos competidores, como posible aliados o socios estratégicos.

La red de oficinas

En cuanto a si la banca española sigue necesitando 13.000 oficinas y 100.000 empleados, las opiniones de los responsables de la banca difieren en las cifras necesarias, pero aseguran que el modelo de sucursal debe evolucionar en paralelo a la transformación tecnológica y los canales digitales.

“No se si tiene que haber 13.000 oficinas o no”, ha dicho el representante de Banco Santander, asumiendo que quizás para ser rentable el sector debería operar hoy día con solo 11.000 sucursales.

En su opinión, en todo caso, “estamos en un modelo que es una fusión de lo físico y lo digital”, una realidad que hará necesarios ambos canales puesto que, como destacaba un reciente informe del IEB, un 60% de la clientela aún acude a las oficinas y las nuevas generaciones nativas digitales solo son un 20% del total.

Porcentajes a los que la banca deberá ir adecuándose según estas generaciones se reviertan, pero no aún. “En los pueblos donde quitamos la oficina pierdes cuota de mercado porque hay oficinas de otros”, ha ilustrado.

Más personal

“La red transaccional pasa a ser de servicio apoyándonos en la tecnología. El proceso de transformación nunca termina”, ha dicho asegurando que la digitalización también exige más personal.

Bankinter, por su parte, se ha mostrado cómodo con su actual nivel de 700 oficinas, que ha destacado que mantiene desde 1999, cuando ya se especulaba con la desaparición de las oficinas físicas.

También Banca March dice tener las oficinas que necesita, aunque da por hecho que el sector financiero pasará a contar cada vez con menos sucursales.

A partir de ahí, esos sí, la entidad de banca privada considera que las oficinas van a cambiar y comenzar a operar con más personal para adaptarse a su nuevo uso, el del asesoramiento. Para eso, asumen, será necesario un mínimo de cinco o seis empleados por oficina, en lugar de dos o tres.

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