La actividad se incrementa según se acerca el sorteo extraordinario

Los clásicos renovados de la lotería de Navidad

Aunque las administraciones Doña Manolita y la Bruixa d’Or se sumaron hace algún tiempo a la venta a través de internet, no faltan quienes prefieren pasarse por los establecimientos.

Cola para comprar un décimo en la madrileña administración de lotería de Doña Manolita.
Cola para comprar un décimo en la madrileña administración de lotería de Doña Manolita.

Todavía no estamos siquiera en el mes de noviembre, pero ya se van formando las primeras colas ante la puerta de la administración madrileña de Doña Manolita. Situada desde 2011 en la calle del Carmen, en pleno centro de la capital, la administración número 67 es una de las que más premios ha repartido en España en su dilatada historia, especialmente en el tradicional sorteo extraordinario del 22 de diciembre.

Y es que, como asegura su propia página web “hablar de Doña Manolita es hacerlo del sorteo de Navidad”. Tras repartir múltiples Gordos navideños, este establecimiento situado durante ochenta años en plena Gran Vía, se ha ganado la fama de ser uno de los más afortunados del país y las largas colas para conseguir uno de los décimos que comercializa se han convertido en una de las imágenes habituales de los últimos meses del año.

Sin embargo, la popular administración también se ha adaptado a las nuevas tecnologías y, aunque son muchos los que aún prefieren esperar la rigurosa fila, también ofrece la posibilidad de adquirir los décimos a través de internet (incluyendo la posibilidad de elegir las terminaciones preferidas).

También se sumó a esta opción hace ya algunos años otro de los establecimientos preferidos por los españoles para adquirir los décimos, La Bruixa d’Or. Situada en un pueblo leridano llamado Sort (que significa suerte en catalán), esta administración de lotería fue, gracias principalmente a la venta online, la administración número uno en facturación y en venta de billetes de lotería en 2011 y se encuentra siempre entre las que más lotería comercializa, con la red como gran protagonista de sus ventas.

La popularidad de este otro clásico de la lotería de Navidad se debe a los diferentes premios que repartió la administración de Xavier Gabriel de forma casi consecutiva, unidos al tinte de leyenda que le otorga el nombre del municipio en el que está ubicado. En 1994, la Bruixa d’Or repartió el premio gordo de la lotería de El Niño, igual que en 1996, 1998 y 2000. Los Gordos de Navidad se hicieron esperar algo más, pero llegaron por partida doble, en 2003 y 2004.

En la actualidad, el negocio se ha diversificado y, además de a la lotería, la Bruixa d’Or da nombre a una línea de productos de alimentación gourmet, así como a vinos e incluso ropa, sin olvidar su patrocinio a un equipo de baloncesto.

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