El regulador propone liberalizar el mercado

La distribución de fármacos se aferra al gran consumo

Las compañías pelean para mantener sus márgenes

La CNMC, por su parte, abre la puerta a la venta de medicinas en las grandes superficies

La distribución de fármacos se aferra al gran consumo
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Entre los laboratorios farmacéuticos y los boticarios se asienta una figura hoy por hoy imprescindible para el buen funcionamiento del sistema. Se trata del sector de la distribución de medicamentos, que en 2014 movió unos 12.953 millones de euros. Es una industria muy concentrada: Cofares, el líder, acapara el 24,54% de la cuota de mercado. Si se toma el peso de los cinco principales operadores (Cofares más Alliance Healthcare, Cecofar, Hefame y Federació Farmacèutica), juntos se comen el 61,85% del pastel. Se trata de empresas que, además, pertenecen en su mayoría a las propias farmacias: el 91% de la distribución la llevan a cabo cooperativas de boticas.

Se abre la veda de la venta online de medicinas

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) puso en marcha en julio una web, www.distafarma.aemps.com, que permite la venta de medicamentos de uso humano no sujeto a prescripción médica a través de internet. La normativa circunscribe por ahora este nuevo canal de venta a 1.235 medicamentos (sobre un total de 16.103 con los que trabaja la distribución tradicional).

El modelo puesto en marcha reproduce el de licencias que funciona con las farmacias: solo pueden vender los medicamentos que no necesiten prescripción las propias boticas. El resto de empresas tienen por ahora vetada su entrada a este mercado. Y los precios, igual que en los establecimientos físicos, seguirán siendo fijados por la ley.

Para poder vender por internet, las farmacias deben registrarse en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Hasta el momento no lo han hecho demasiadas: en la Comunidad de Madrid hay 20 inscritas y en Andalucía, solo nueve.

Pero si el Ejecutivo sigue las indicaciones del informe de la CNMC publicado ayer, el mercado se verá profundamente alterado. Dicho escrito abre la puerta a la venta online de medicamentos sujetos a prescripción, “con el requisito de que la dispensación se realice por un técnico competente”. El órgano recomienda también que los fármacos que no requieran receta médica puedan ser vendidos por internet por empresas que no sean farmacias.

De ahí que la Orden Ministerial de precios de referencia de medicamentos publicada en el BOE este fin de semana haya caído como una bomba en el negocio. “Se ha bajado más del 75% el precio en muchas referencias. Teniendo en cuenta que el margen oficial por el que la distribución puede vender a las farmacias es del 7,6%, imaginará que el daño para el sector de esa rebaja del precio es enorme”, explica Martín Pérez Segado, director general de Cofares.

Dicha orden revisa los valores de 14.141 artículos, de los que más de 11.000 se dispensan en farmacias y el resto en hospitales. La medida pretende generar un ahorro de 91 millones en gasto farmacéutico. “Esta política afectará al volumen de ingresos de los dos últimos meses del año. No entendemos el empeño del Gobierno en tocar una partida que solo representa el 0,9% del PIB”, abunda Pérez.

A esta noticia se sumaron ayer las recomendaciones de la CNMC sobre la distribución minorista de medicamentos. El informe publicado por el regulador es partidario, entre otras cosas, de “eliminar las restricciones de acceso al mercado”, en referencia a los módulos de población y la distancia mínima que deben separar las oficinas de farmacia, y de permitir la venta de medicamentos no sujetos a prescripción “en otros establecimientos” que no sean boticas. En otras palabras: aconseja que se puedan vender medicinas en las grandes superficies.

Más allá de estas recomendaciones, el sector de la distribución está muy marcado por la intervención pública. El presidente de la patronal Fedifar, Eladio González, explica de forma gráfica que el modelo de negocio de la distribución solidaria “consiste en detraer recursos de las operaciones rentables, esto es, medicamentos caros, con mucha rotación o en grandes ciudades, para sufragar las no rentables: los baratos, con poca rotación o en pueblos de difícil acceso”.

Todas las fuentes consultadas describen la situación como compleja. Al control del gasto se suman unos años especialmente duros en términos de consumo. “En los últimos tres años el volumen de ingresos de las farmacias se ha visto reducido en un 30%. Un descenso como ese resulta devastador en cualquier pyme”, argumenta el director general de Cofares.

Los últimos datos disponibles apuntan a una recuperación de las ventas. Según la consultora Health Market Research, el mercado farmacéutico creció en septiembre un 1,4% respecto al mismo periodo de 2014. El segmento de marca pierde un 1% de su facturación, mientras que los genéricos crecen un 6,5% y los medicamentos de consumo un 3,3%.

El retraso en los pagos de la Administración tampoco ayuda a mejorar el retrato del negocio en lo relativo a los flujos de caja. Los acuerdos suscritos entre las Administraciones Públicas y los colegios farmacéuticos se han incumplido: ha habido un desplazamiento del pago hacia 90 o 100 días.

La distribución de fármacos se aferra al gran consumo
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Venta directa

“Los ingresos de las ventas de productos farmacéuticos se dividen típicamente entre el fabricante, el distribuidor, la botica y la jurisdicción (impuestos y descuentos)”, señala un informe de Accenture sobre la industria sanitaria. “Parece evidente que, si quieren ser rentables, las compañías deben tratar de retener el mayor peso posible sobre el precio de venta”, pronostica la consultora.

Una manera de hacerlo, opina DHL, es saltarse a los mayoristas y vender directamente el producto. Las farmacéuticas que sigan esta estrategia consiguen capitalizar la mejora de los márgenes, al mismo tiempo que fortalecen reforzar su relación con el consumidor final.

Un estudio de DHL asegura que algunas grandes de la industria farmacéutica, como AstraZeneca, GlaxoSmithKline, Novartis y Pfizer, ya comercializan algunos de sus fármacos en ciertos mercados a través de canales de venta directa. “En España tiene un peso muy pequeño, dada la fuerte posición que tienen los distribuidores mayoristas, pero en el resto de Europa este porcentaje va en aumento”, aseguran desde la filial española de DHL.

La firma alemana de paquetería reconoce, no obstante, que “esta práctica se encuentra todavía en un estadio primigenio de implantación”, tal y como refleja un estudio de benchmarking de 2015 realizado por Worldwide Business Research. Esa fuente destaca que si bien el 70% de las empresas consultadas no tienen en marcha un sistema de venta directa, cada vez más están empezando a plantearse su implantación.

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