El consejo se reúne mañana en Malta

El BCE vuelve a escena con la promesa de más estímulos

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE

En un entorno marcado por la debilidad de las economías emergentes con China al frente, que amenaza con torpedear la titubeante recuperación económica global, los grandes bancos centrales continúan siendo el faro que guía las decisiones y el estado de ánimo de los inversores. La próxima gran cita llega mañana con la reunión del consejo de gobierno del BCE, que en esta ocasión se celebra en Malta y, una vez más, los inversores esperan que la institución que preside Mario Draghi apueste por reforzar su plan de compra de deuda. O al menos ofrezca un claro gesto en esa dirección.

La reunión del BCE llega en un momento de profunda confusión en los mercados, que aún deben despejar grandes incógnitas como el alcance global del menor crecimiento económico en China y otros países emergentes y su impacto en las cuentas de resultados empresariales. A este factor, verdadera coordenada en la que se mueven hoy los inversores, se añaden desequilibrantes noticias corporativas como el fraude de Volkswagen, capaz como se ha demostrado en los últimos días de minar la confianza de los empresarios alemanes.

La publicación ayer de la última encuesta de concesión de préstamos bancarios elaborada por el BCE –y que mostraba una relajación de las condiciones de financiación a las empresas– bastó para sembrar las pérdidas en la Bolsa europea. Los inversores pensaron que si el crédito mejora habrá menos motivos para una extensión de los estímulos del BCE. En sentido contrario, el retraso que ahora se espera para el alza de tipos en Estados Unidos, ya para el próximo año, también ha servido muchos días para animar la Bolsa y llevar alivio a los sectores de materias primas y mercados emergentes. En definitiva, la dependencia del mercado de los estímulos monetarios sigue muy viva.

La opinión más extendida entre los inversores es que no será mañana cuando el BCE anuncie el refuerzo de su plan de compras de deuda sino en la reunión de diciembre, aunque sí mantendrá el mensaje de su disposición a hacerlo. En opinión de Bank of America Merrill Lynch, aún no existe el consenso necesario en el consejo del BCE para tomar la medida, ya sea a través de la prolongación del calendario de compras –que en principio finaliza en septiembre de 2016–, con el incremento de las cuantía de las adquisiciones –ahora en 60.000 millones de euros al mes– o con la ampliación del tipo de activos disponibles para esas compras. Aunque la decisión sí llegará previsiblemente en la reunión de diciembre. Para mañana, el mensaje de Draghi será aún más favorable a los estímulos que en septiembre. La entidad advierte aun así de que la falta de una respuesta rápida del BCE a la situación actual puede salirle caro a la zona euro y restar entre 0,2 y 0,3 puntos al crecimiento del PIB de la región en 2016.

Para Barclays, que también espera más estímulos del BCE antes de que acabe el año, la medida más efectiva sería la rebaja del tipo de la facilidad de depósito, ahora en -0,2%. “Sería la vía más eficaz para debilitar el euro”, afirma la entidad británica. Este interés es ahora el límite de rentabilidad negativa a la que puede el BCE adquirir deuda soberana y su rebaja, a una rentabilidad aún inferior, abriría todavía más el margen de activos para comprar y sería un estímulo añadido para que la banca pusiera a circular su excedente de liquidez.

Como reconocía la semana pasada el consejero del BCE Ewald Nowotny, la institución no ha tenido éxito en su objetivo de impulsar la inflación, lo que refuerza la tesis de los estímulos adicionales. El escocés RBS afirma que el BCE aún tiene margen para continuar ampliando su balance y que debe tomar más medidas. No en vano, el retraso del alza de tipos en EE UU ha enfriado la debilidad del euro, clave para el impulso de las exportaciones de la zona euro. Así Draghi también ha de tener en cuenta que las actuales incertidumbres también han contribuido a apreciar la divisa europea hasta los 1,15 dólares.

Más facilidad al crédito a empresas

El programa de expansión cuantitativa (QE) del BCE comenzó el pasado marzo –con compras mensuales de deuda por 60.000 millones de euros– y casi desde el principio Mario Draghi defendió su efectividad para estimular el crédito, después de que ese plan se hubiera sumado a otros estímulos previos como las inyecciones de liquidez a cambio de crédito (TLTRO).

La encuesta de préstamos bancarios elaborada por el BCE publicada ayer revela que los bancos de la zona euro han relajado las condiciones para conceder préstamos a las empresas durante el tercer trimestre del año. Dentro de las grandes economías de la zona euro, es en Italia donde el fenómeno se ha hecho más evidente, con un 38% de bancos que ha informado de cierta relajación en los criterios para dar financiación, mientras que en España, Alemania, Países Bajos y Francia no se registraron cambios en el crédito a empresas.

En España, la demanda de crédito a empresas tampoco registró cambios en el tercer trimestre, y tampoco en los créditos al consumo.
Frente a las mejores condiciones para las empresas, las condiciones de préstamo a los hogares se endurecieron en Alemania, Francia y Países Bajos, mientras se relajaron en España (en un 13% de los bancos) e Italia (en el 11%). Las líneas de liquidez a la banca TLTRO excluyen a las hipotecas, de modo que el requisito para los bancos es conceder esa financiación sobre todo a empresas.

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