Los sindicatos iniciarán protestas el viernes si no se acercan posturas

Las antiguas cajas se juegan la paz social en la negociación del convenio de mañana

Los sindicatos advierten que si durante la negociación de mañana no hay un giro radical en los recortes salariales propuestos por la patronal, el viernes se iniciará una escalada de protestas.

Imagen de unas oficinas de la CECA.
Imagen de unas oficinas de la CECA.

El actual marco laboral que rige las condiciones de trabajo en las antiguas cajas de ahorros, que afecta a unos 120.000 empleados del sector financiero, está apunto de expirar. Representantes de las entidades y de sus plantillas llevan meses negociando la firma de un nuevo convenio para los próximos ejercicios pero el diálogo se ha enconado.

La confrontación surge de la pretensión patronal de flexibilizar ciertas condiciones para amoldar el sector a un nuevo entorno menos rentable y la percepción sindical de que las empresas aprovechan la coyuntura para aplicar un “recorte draconiano” de sueldos y derechos.

Un choque de trenes que vivirá un episodio clave en la reunión de mañana, pues los sindicatos del ramo advierten que si no hay un acercamiento claro de posturas iniciarán automáticamente una escalada de protestas que, ante la similar situación del convenio de bancos, podría acabar en una inédita huelga sectorial en la banca española.

El acuerdo de los bancos tampoco avanza

El diálogo que mantiene la Asociación Española de Banca (AEB) con los representantes de los trabajadores de los bancos con el objetivo de pactar un nuevo convenio colectivo para el sector es, según fuentes sindicales, ligeramente más productivo que el que están manteniendo los trabajadores de las antiguas cajas con la Asociación de Cajas de Ahorros para Relaciones Laborales (Acarl). Con todo, las centrales coinciden en señalar en que las posiciones distan también de estar cerca de un pacto. Los recortes salariales y, en menor medida en este caso, la posibilidad de ampliar horarios, son también puntos de fricción importantes. Los sindicatos, de hecho, cuentan consumarse a la escalada de protestas de sus compañeros de la mesa de negociación del convenio de ahorro si no hay avances en las próximas sesiones de negociación que se retoman hoy mismo.

La premura de los representantes de la plantilla, y el calado de su agenda de protestas, surge ante el temor de que, con la última reforma laboral en la mano, las entidades puedan aplicar unilateralmente las condiciones de trabajo que consideren oportunas una vez se cumpla un año del fin de la vigencia del convenio actual.

Un hito que tendrá lugar el próximo 29 de noviembre, cuando finalizan los 12 meses de ultraactividad que protegen ahora los convenios tras su vencimiento. Los sindicatos tendrían apenas mes y medio, por tanto, para tratar de llegar a un acuerdo.

El objetivo no es fácil. Los sindicatos exigen a Acarl, la patronal de cajas, que retire un buen puñado de su planteamientos: los recortes salariales y la congelación de ciertas pagas variables; la eliminación de trienos y ascensos por antigüedad; la ampliación de la movilidad geográfica a 50 kilómetros; o la ampliación de las horas de trabajo anuales de 1.680 a 1.700 implantando jornadas vespertinas.

“El convenio colectivo no es el marco para hacer normales todas las situaciones excepcionales que llevamos sufriendo, ni debe servir para legalizar situaciones alegales como la prolongación sistemática y descontrolada de la jornada laboral”, denuncian desde la Federación de Servicios de UGT.

“Salvo que haya un cambio radical en las posturas de la patronal, y no tenemos demasiadas esperanzas, las movilizaciones se iniciarán este mismo viernes”, advierten, por su parte, desde la Federación de Servicios de CC OO.

De momento, CC OO, Csica, UGT y SIC, las centrales mayoritarias del sector de cajas de ahorro, ya han convocado 12 concentraciones simultáneas de sus delegados para el viernes, que se celebrarán entre las 11 y las 12 de la mañana frente a los edificios principales de las entidades si mañana no hay avances de calado.

Las protestas tendrán lugar, concretamente, ante la sede de Cecabank, en Madrid; la de CaixaBank, en Barcelona; la de Bankia, en Valencia; la de Abanca (antigua Novagalicia) en La Coruña; la de Liberbank, en Oviedo; la de Banco Castilla la Mancha, en Toledo; la de Ibercaja, en Zaragoza; la de Cajasur, en Córdoba y ante las oficinas centrales de BMN en Granada, Murcia y Palma de Mallorca.

A partir de ahí, las plataformas sindicales tienen previsto reunirse para cerrar un calendario de movilizaciones más extenso que se iría acentuando durante las próximas semanas a fin de presionar a la patronal para que ceda en sus pretensiones antes de que expire la validez del convenio.

Algunos juristas defienden que pese a la limitación de la ultraactividad de los convenios a un periodo de un año en la última reforma laboral –antes permanecían en vigor hasta que ambas partes llegaban a aun acuerdo– en el momento en que se abren negociaciones el periodo de vigencia puede alargarse hasta los 18 meses, lo que daría un margen extra para dialogar.

Si el convenio que se negocia para los bancos tampoco se desbloquea (ver despiece) los sindicatos ya advirtieron este verano que la escalada de protestas que amenazan con iniciar este viernes culminará con una huelga sectorial de los 208.000 empleados de banca, previsiblemente apenas unas semanas antes de las elecciones generales de finales de año.

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