Miguel Borra, presidente de CSI-F

“CSI-F prepara su gran salto a las empresas privadas”

El presidente del sindicato CSI-F, Miguel Borra. EFEArchivo
El presidente del sindicato CSI-F, Miguel Borra. EFE/Archivo EFE

La Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSI-F) celebrará mañana su X Congreso Nacional en Cáceres. Esta edición pretende ser el pistoletazo de salida para que este sindicato se convierta en el tercero del país, posición que hasta ahora ocupa la Unión Sindical Obrera (USO). Para lograrlo, el sindicato de funcionarios tiene un plan: “dar el salto a la empresa privada”, enfatiza su presidente Miguel Borra (Zaragoza, 1968), que previsiblemente será reelegido mañana para liderar este proyecto. Para diferenciarse de CC OO y UGT exhibirán “honestidad, transparencia, profesionalidad y, sobre todo, independencia de los partidos políticos”. Junto al desembarco en el sector privado, CSI-F se fija otro objetivo: conseguir una Administración profesional y despolitizada.

Pregunta. Usted ha dicho que ha llegado la hora de que los trabajadores recuperen las condiciones laborales de antes de la crisis, ¿qué les queda por recuperar a los empleados públicos?

Respuesta. Además de recuperar el poder adquisitivo perdido, ahora hay que empezar por sentarse en todas las Administraciones autonómicas y locales para ver cómo van a devolver el 75% de la paga y los días libres (moscosos) que nos quitaron con los recortes. De momento, solo se sabe cómo va a hacer esa devolución la Administración central.

P. ¿De qué más se va a hablar en este X Congreso?

R. Fundamentalmente, de lo que será nuestro principal proyecto para los próximos cuatro años: dar el gran salto definitivo a la empresa privada.

P. CSI-F ya tiene 4.000 delegados en el sector privado, ¿cuántos aspiran tener?

R. Sí, en este mandato se ha triplicado nuestra presencia en las empresas y hemos obtenido importante presencia en grandes compañías como Nestlé, Eulen, Prosegur, Securitas, Roche, Coca Cola, Michelín, Heineken, Paradores o Alsa, por citar algunas. Pero hasta ahora eran los trabajadores de estas empresas los que nos venían a buscar, desencantados con los sindicatos tradicionales. Ahora, en este Congreso vamos a reorganizarnos internamente y crearemos un sector específico para las empresas privadas y otro para las entidades públicas. Y seremos nosotros los que saldremos a ofrecer nuestra defensa de los trabajadores. Aunque no nos fijamos un objetivo, porque hay una gran diferencia aún con Comisiones Obreras y UGT, sí queremos terminar con su hegemonía, pero la ley sindical no ayuda.

P. ¿Qué cambios legales harían falta?

R. Principalmente que cuando una empresa tramite su baja, sus delegados sindicales dejen de computar para el sindicato al que pertenezcan. Y, en segundo lugar, que se reduzca del 10% al 5% el porcentaje que se aplica para que se considere representativo, como ocurre con los partidos políticos.

P. ¿Y cómo van a convencer a los trabajadores de que son diferentes a Comisiones Obreras y UGT?

R. Con otra manera de hacer sindicalismo, para empezar. No podemos competir con ellos en cartelería, mítines o propaganda, pero a veces es más eficiente que el trabajador tenga un teléfono de contacto donde le solucionen el problema.

“No debemos nada a nadie”

P. Entre sus objetivos para el próximo mandato está conseguir unas Administraciones Públicas más profesionales ¿a qué se refiere y cómo se consigue?

R. Hay que despolitizar el sector público. No puede ser que los partidos solo se acuerden de los empleados públicos cuando va a haber elecciones. Y, tampoco se puede permitir que los funcionarios seamos el pin, pan, pum cuando cambia el partido que está en el poder. Si hay un cambio en el Gobierno, de la Administración que sea, no puede cambiarse a todo el mundo. Un gerente de hospital es bueno por sí mismo y debe dar igual qué partido mande. Si no hemos aprendido eso tampoco durante la crisis, no hemos aprendido nada.

P. ¿Y cómo van a trasladar esa independencia en su salto al sector privado?

R. Vamos a ofrecer a las empresas las señas de identidad con las que hemos liderado en el funcionariado: honestidad, transparencia, profesionalidad e independencia de los partidos políticos. Les diremos a los trabajadores del sector privado que no debemos nada a nadie; no tenemos ninguna atadura ni con ninguna compañía ni con ninguna patronal, por eso solo les defenderemos a ellos y sus intereses.

P. Y ¿qué hay de la independencia económica?

R. Esa la primera. A diferencia de los otros sindicatos, CSI-F audita y publica todas sus cuentas en la web desde 2012, donde están accesibles para todo el mundo. No tenemos ni patrimonio sindical y las sedes son de nuestra propiedad. Tampoco, dependemos de subvenciones. Tenemos un presupuesto de 19 millones y obtenemos casi el 90% de las cuotas de los afiliados y los servicios que prestamos. Por eso, durante la crisis no hemos tenido que despedir ni dejar de hacer ninguna tarea sindical.

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