Los inversores descartan la independencia catalana

El mercado ante el 27S: un pulso sin llegar a mayores

Manifestación por la Diada de Cataluña en Barcelona
Manifestación por la Diada de Cataluña en Barcelona EFE

La celebración de las elecciones catalanas de este domingo prometía tomar una dimensión que fuera mucho más allá de lo político y así ha sucedido estos últimos días a medida que se acerca el momento. La posibilidad de una mayoría del bloque independentista Junts pel Sí ha puesto en guardia a la élite empresarial española y catalana y ha destapado la inquietud con que vigilan estos comicios los inversores, muy pendientes también de las elecciones generales que se celebrarán a finales de diciembre.

El ruido político ha crecido y lo que era hace meses un factor secundario, y lejano, a la hora de valorar la inversión en España, ya ha tomado cuerpo entre las principales inquietudes de la comunidad inversora y explica la penalización que está sufriendo el Ibex frente a otras Bolsas de la periferia –afectadas aun así todas ellas por el miedo a un frenazo chino y al cambio de rumbo de la política de la Reserva Federal– y la brecha que se ha abierto entre el bono español y el italiano, sin precedentes desde el verano de 2013.

La temperatura ha ido subiendo en el mercado a medida que se aproxima la fecha del 27 de septiembre, como ya sucedió con la celebración del referéndum sobre la independencia de Escocia hace un año. Las elecciones de este domingo sin embargo son autonómicas, aunque las formaciones independentistas las hayan planteado como un plebiscito sobre la secesión catalana. Y aunque los inversores puedan llegar a contemplar un resultado que dé mayoría a Junts pel Sí, según han apuntado algunas encuestas, no dan credibilidad sin embargo a la posibilidad de una Cataluña independiente.

“Nuestro escenario base es que los partidos independentistas no alcanzarán la mayoría absoluta en el parlamento catalán, aunque reconocemos que es un aviso muy cercano. Y a un nivel más esencial, hemos minimizado la amenaza de independencia incluso en el escenario de mayor confrontación, el de una mayoría parlamentaria de fuerzas soberanistas”, señalan en JP Morgan. Royal Bank of Scotland, que apunta que el peso de Cataluña en la economía española duplica el de Escocia en Gran Bretaña, también rechaza la posibilidad de una Cataluña independiente, a pesar de que los sondeos puedan dar una victoria soberanista.

El banco escocés considera que el voto partidario de la independencia no alcanzará la mayoría absoluta, apunta además a la fuerte oposición política que la secesión encontraría en el gobierno central y también en el ámbito internacional, y añade el factor persuasivo que puede ejercer sobre el electorado catalán la amenaza de perder la pertenencia a la UE.

RBS no ve en definitiva que una victoria independentista en Cataluña sea “una amenaza real para la unidad de España”, si bien el ruido político y mediático puede causar más volatilidad en el mercado lo que, en su opinión, puede ser incluso “una oportunidad de compra para la deuda española”. De hecho, junto al alza de rentabilidad del bono –que se resiste a caer del 2%– los diferenciales de la deuda de la banca se han ampliado: en 10 puntos básicos desde julio para el bono sénior con vencimiento en 2018 de CaixaBank.

Para resistir la mayor volatilidad que se avecina, la deuda tiene a su favor el plan de compras del BCE, de 60.000 millones de euros mensuales, que ha creado un entorno de estabilidad en este mercado capaz de encajar situaciones de mayor gravedad como cuando se sopesó, en el mes de junio, la salida de Grecia del euro. RBS añade que la deuda española también tiene a su favor el crecimiento económico previsto para este año y el próximo, a pesar de que el riesgo político –no solo por las elecciones catalanas– haya llevado a algunas firmas a revisar ligeramente a la baja su estimación de aumento del PIB para este año.

Es el caso de BBVA_y de JP Morgan, que han advertido de que el clima electoral y la pérdida de impulso reformista por los acontecimientos políticos pueden hacer más vulnerable a la economía española, “aún muy dependiente de la financiación exterior”, recuerda el banco estadounidense. Así, JP Morgan ha rebajado del 3,3% al 3,2% su previsión de aumento del PIB español para este año y BBVA, que lo mantiene en un alza del 3,2%, señala que la incertidumbre política puede causar cierta desaceleración en lo que queda de año. Por el contrario, Moody’s, que también descarta la independencia catalana, ha elevado esta semana su estimación de crecimiento para España este año del 3% al 3,2%.

Esa incertidumbre política que tanto desagrada a los inversores continuará sin duda tras el 27S. A los desafíos que arroje el resultado del domingo se sumará la tensión ante las elecciones generales, de las que se espera resulte un parlamento muy fragmentado, que los inversores observan con menos capacidad para continuar con las reformas. “La deuda estará sostenida por el BCE, nos preocupa algo más lo que pase en la Bolsa”, señala BofA Merrill Lynch.

Normas
Entra en El País para participar