Algunas ya han lanzado sus propuestas

¿Qué pueden hacer las empresas ante la crisis de refugiados?

Colaborar con instituciones especializadas, e involucrar a la plantilla en las iniciativas que se acometan, son algunas de las claves

Centenares de refugiados, en su mayoría sirios, transitan por una autovía en Dinamarca.
Centenares de refugiados, en su mayoría sirios, transitan por una autovía en Dinamarca.

Miles de refugiados, procedentes de Siria y Afganistán, principalmente, continúan llegando a las fronteras europeas huyendo de los conflictos que ahogan sus países. Imágenes, crudas muchas de ellas, que se han convertido en cotidianas, y que han movilizado a la sociedad civil, antes incluso de que los gobiernos europeos alcancen un acuerdo para afrontar la crisis abierta. En este contexto, algunas empresas han puesto en marcha iniciativas para canalizar las aportaciones de la población, o para ofrecer infraestructuras y logística. Medidas que pueden encuadrarse en las llamadas políticas de responsabilidad social corporativa. Pero, ¿tienen las empresas que involucrarse en fenómenos de este calado?

“Absolutamente”, afirma Juan José Almagro, exdirector general de Mapfre y Doctor en ciencias del trabajo. “Todos los asuntos, en la actualidad, son globales. En este caso, la crisis de los refugiados es un problema, sobre todo, de nivel político, pero las empresas tienen que dar un paso adelante”, opina. Almagro señala a la función social que debe tener la empresa:“la gente quiere que las compañías sean ejemplares”.

El deporte, el sector más movilizado

Aún no han sido demasiadas las empresas que han hecho públicos sus planes para ayudar en la crisis humanitaria de los refugiados. Joan Fontrodona, director del departamento de ética empresarial del IESE, cree que puede influir el hecho de que aún no se haya concretado el número de refugiados que llegarán a España:“Aún parece un problema lejano. Ahora vemos la importancia, pero cuando lleguen se verá su urgencia”, explica.

Pero el deporte sí que se ha mostrado como el sector más implicado en estos últimos días. Son conocidos los casos de Bayern de Múnich y Real Madrid, que pondrán a disposición de los refugiados sus instalaciones, además de una aportación económica directa. El Eibar donará 5 euros de cada entrada vendida de su partido con el Atlético de Madrid. Este, y el Barcelona, mostraron una camiseta en la que se leía “Ayuda a los regugiados”, promovida por ACNUR, en el partido que jugaron el sábado. El Movistar Estudiantes, además, organizará un partido benéfico de baloncesto.

Para Joan Fontrodona, director del departamento de ética empresarial del IESE, “estaría bien” que el empresariado jugara un papel activo en esta crisis:“Atodos nos mueve la conciencia este caso, con imágenes tan duras, y hacen que queramos ayudar. Las empresas pueden tener esa misma sensación”. Algunas ya han hecho públicas sus intenciones en este sentido. La compañía de telecomunicaciones Yoigo ha comenzado a colaborar con Cruz Roja habilitando diferentes números para recaudar fondos:el 28092 para donaciones de 1,2 euros;38088 para ingresar 3 euros, y el 38092, a través del que se donan 6 euros. En todos los casos, a través de un mensaje de texto con la palabra AYUDA.

También Seur confirmó que, a través de su fundación, ofrecerá traslados gratuitos de material para atender a los refugiados. En ambos casos, las compañías han optado por ofrecer ayuda relacionada con su actividad, en lugar de una aportación económica directa. “Es un buen ejercicio que la empresa analice sus mejores habilidades, y que cada una haga lo que mejor sepa hacer”, afirma Joan Fontrodona. También, por ejemplo, gestionar excedentes, dar un apoyo logístico, como en el caso de Seur, apoyarse en ONG especializadas en este tipo de casos, y promover el voluntariado dentro de la empresa:“Está demostrado que el grupo que más se involucra en estas ocasiones son los propios empleados. Impulsar algo así hace que se enorgullezcan de la empresa en la que trabajan”.

Juan José Almagro añade, por su parte, que además de estas iniciativas, o las ayudas económicas directas, las compañías deberán valorar la posiblidad de abrir cuotas en sus plantillas para que aquellos que lleguen a España puedan ponerse a trabajar:“Es un tema complicado, pero el nuestro también fue un día un país de refugiados. Tenemos una deuda en este sentido, y sería una buena forma de pagarla”, explica Almagro. Para Joan Fontrodona, éste puede significar un punto de conflicto, dada la elevada tasa de paro existente en España, sobre todo entre los jóvenes:“Habrá quien pueda molestarse por ello. Es un tema que la empresa deberá saber gestionar y, sobre todo, explicar”. El profesor recuerda, además, que la responsabilidad social corporativa no reside solo en responder a este tipo de dramas:“Hay que vivirla en el día a día”, concluye.

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