Verdú Cantó Saffron Spain espera facturar este año 7 millones de euros

Azafrán de Novelda para cócteles creativos

Empresa centenaria, Verdú Cantó Saffron Spain ha diversificado su negocio tradicional con una línea de especias botánicas para la personalización de combinados.

Azafrán
Por un kilo de azafrán se paga al agricultor español unos 3.000 euros, mientras que el producto iraní se puede importar por un precio de entre 1.500 y 2.000 euros.

Más de cien años de tradición se pueden compatibilizar con modernidad y evolución. Así lo demuestra Verdú Cantó Saffron Spain (VCSS), una empresa familiar de cuarta generación que ha sabido complementar su especialización en la selección, envasado y comercialización de azafrán –área que sigue siendo la piedra angular de su actividad– con nuevos negocios como las especias y condimentos y, más recientemente, los botánicos para coctelería.

España ha sido líder tanto en la producción como en la comercialización de azafrán en el mundo hasta los años ochenta, cuando empezó a abandonarse un cultivo muy intensivo en mano de obra en tiempos en los que esta empezaba a escasear en el campo. Décadas después, Irán es hoy el primer país productor (150 toneladas anuales), mientras que España y otros productores importantes como Marruecos, Grecia o India no superan los 3.000 kilos.

No obstante, “las empresas españolas fundadas a finales del siglo XIX, principalmente en la población alicantina de Novelda, aunque también en Albacete y Barcelona, han sabido mantener el control del comercio internacional de esta especia”, aclara Patrick de la Cueva, gerente de VCSS.

España fue líder mundial en producción y venta de azafrán hasta los años ochenta

Todo empezó en 1890, cuando José Verdú Cantó emprende su primer viaje a los campos de La Mancha para seleccionar las mejores partidas de azafrán y comercializarlas en varios países. Comenzó por India, donde es un producto casi sagrado. Tras crear allí una primera delegación comercial a comienzos del siglo XX, India es hoy uno de los 44 mercados en los que están presentes y a los que exportan el 46% de su producción.

Más que conquistar nuevos mercados, el objetivo ahora, cuando ya se sienta en el consejo de administración la cuarta generación de los Verdú, es “hacernos fuertes allí donde tenemos una posición de liderazgo, como es el caso del golfo Pérsico, donde nuestra marca Syren está muy introducida”.

Quieren aprovechar el canal de distribución para crecer con otros productos complementarios, como es el caso del té con azafrán, las almendras cubiertas con azafrán, etc., y que han sido desarrollados pensando en los hábitos de consumo de cada país.

Sus productos envasados se comercializan bajo tres marcas distintas según el mercado al que se dirigen. Así, y tras haber tenido que cesar sus actividades durante la Guerra Civil, VCSS crea en 1940 la marca Pote para comercializar el azafrán y productos con esa especia en España y Latinoamérica.

Después, con la expansión, llegaron Syren, para los mercados árabes y de habla inglesa, y Zafferania, dirigida al mercado gourmet en todo el mundo. Además, bajo la marca San Román ofrecen el producto seleccionado por María José San Román, cocinera del restaurante Monastrell (Alicante), con una estrella Michelin.

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El proceso de envasado es prácticamente manual dado lo delicado del producto.

“Desafortunadamente, todavía son muy pocos los grandes cocineros que utilizan el azafrán de forma habitual en sus recetas”, lamenta el responsable de la empresa. “Pocos saben sacar el mayor provecho de este tesoro gastronómico”, añade. El suyo fue el primer azafrán en comercializarse molido y en la actualidad está disponible en varios formatos dosificados, tanto molido como en hebra.

Y ya en los últimos tiempos, y siguiendo su filosofía de innovación, VCSS ha desarrollado una nueva línea de frascos de especias –“nuestros molinillos dinamizaron un sector que estaba abocado a convertirse en carne de marca blanca”, reflexiona el gerente– y botánicos para coctelería bajo la denominación Toque Especial. No obstante, la principal área de negocio sigue siendo el azafrán (61%), aunque los botánicos ya suponen el 21% y los molinillos, el 15%.

“Sabemos que somos pequeños frente a las grandes empresas que dominan la distribución y que no podemos competir con ellas en un lineal, por lo que tenemos que ser muy imaginativos y lanzar productos innovadores, dirigirnos a nichos de mercado no atendidos y buscar canales alternativos de comercialización”, admite el directivo.

La empresa dispone de plantaciones propias de azafrán en La Mancha, pero para cubrir toda la demanda también importa de otros países. En cuanto a las especias, proceden de diferentes partes del mundo: anís estrellado de China, vainilla Bourbon de Nueva Guinea, rosas persas de Oriente Medio, café gigante de Brasil, canela Cassia del sudeste asiático, jengibre del este de Asia, flor de malva de Europa…

Pero la selección, manipulación y envasado del producto para su posterior distribución y comercialización se realiza en las instalaciones de Verdú Cantó Saffron Spain en Novelda. “Sabemos que apostando por la calidad es posible que no seamos los que más facturemos”, reflexiona De la Cueva. “Pero sí tenemos la satisfacción de ofrecer los mejores productos del mercado en su categoría, como nos dicen a diario muchísimos clientes”.

Un toque especial a las copas

Verdú Cantó Saffron Spain
En los últimos años se han especializado en los botánicos para coctelería.

En 2012 nace la línea de botánicos para coctelería Toque Especial de la mano del mixólogo Pepe Orts, todo un experto en combinaciones. La firma está desarrollando esta nueva clase sobre todo en Europa, para lo cual se está apoyando en el boom del Spanish gin-tonic. La línea está teniendo buena acogida en Bélgica, Reino Unido, Alemania y Suiza.

En 2014 lanzaron Botanicals for Mixology, una colección de 22 botánicos seleccionados por Orts que han completado con la creación de la primera web de formación online en botánica y coctelería creativa. Esta incluye toda la información y herramientas necesarias para conocer los secretos, trucos y botánicos que son compatibles con cada destilado.

Datos básicos

José Verdú Cantó
En 1890, José Verdú Cantó emprendió su primer viaje a La Mancha en busca de las mejores partidas de azafrán.

Empleos
Actualmente son 30 las personas que conforman parte del equipo de esta empresa alicantina, pero hubo épocas en las que tuvo muchos más trabajadores. Los directivos calculan que en los años setenta la plantilla variaba entre los 40 y 50 empleados, en función de los picos de producción.

Facturación
“Nuestra estrategia se basa en la sustitución de unidades de negocio poco rentables o muy arriesgadas, por otras que crean más valor a largo plazo”, asegura Patrick de la Cueva. Así, la facturación de la compañía ha crecido de forma ininterrumpida en los últimos años, desde los 6,1 millones de euros en 2012 a los 6,7 de 2014. La previsión para este año es llegar a los 7 millones.

Investigación
Aunque en el caso del azafrán el 75% del proceso sigue siendo absolutamente manual, toda ayuda es buena. Verdú Cantó participa junto con otras empresas del sector en una sociedad que investiga sistemas de producción mecanizados, tanto en los procesos de recogida de la flor en el campo como en la separación de los estigmas. El principal objetivo es aumentar la producción de la industria española a costes que le permitan volver a competir con Irán.

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