La producción podría caer este año al al mínimo histórico de 2,5 millones de toneladas

El carbón busca la salida de su pozo

La industria, con 4.100 trabajadores, agoniza entre negociaciones con las centrales térmicas, el Gobierno y Bruselas.

El carbón busca la salida de su pozo

La menor producción anual que se recuerda. El menor número de trabajadores. Pozos cerrados. Procesos concursales. Un enfrentamiento directo de todos los estamentos del sector con el Gobierno. Las cuencas al borde del colapso y la desertización. La minería del carbón afronta su ser o no ser este mismo año.

En julio de 2012, la marcha negra, la manifestación de mineros que recorrió España y desembocó en Madrid, se convirtió en la referencia de la pelea contra la crisis económica en todo el país. La industria protestaba contra las medidas del Ejecutivo, impuestas desde Bruselas, que establecía 2018 como fecha de cierre de los pozos de extracción de carbón que no fuesen autosuficientes y, por lo tanto, condenaba a comarcas enteras a la extinción. En 2015, la situación es aún peor.

La producción anual de carbón en España se redujo de 6.145.000 toneladas en 2012 a 3.700.000 en 2014 y, tal y como van las ventas en este 2015, se cifran en 2.500.000 toneladas las que saldrán de las minas nacionales a 31 de diciembre. El motivo, según opinan las organizaciones empresariales y sindicales sectoriales, es que el Gobierno de Mariano Rajoy no ha agilizado la tramitación de la orden de pagos por capacidad, que ha de regir la compra de carbón de las centrales térmicas.

Hasta el año pasado existía un real decreto de garantía de suministro, que también fue pasto de incumplimientos y duras críticas, que obligaba a las térmicas a quemar un determinado porcentaje de carbón nacional; ahora, con la orden de pagos, estas mismas centrales podrían acogerse a las ayudas para esta quema pero de forma voluntaria. Sin embargo, y dado que aún debe pasar por Bruselas, el mecanismo todavía no se ha puesto en marcha, y eso ha llevado al sector a cotas ínfimas de producción y venta.

La minería emplea en España a unos 4.100 trabajadores, en 12 empresas que conforman Carbunión. Más de la mitad de ellos son auxiliares, es decir, están en régimen de subcontratación. Hay minas en Aragón, en Castilla y León, en Castilla-La Mancha y en Asturias, con dos cuencas diferenciadas en el centro y en el suroccidente.

La salida de este negro pozo pasa por un acuerdo entre centrales térmicas y empresas, algo en lo que el Gobierno tiene mucho que decir. “El carbón español ni es más caro que el internacional ni es de menos poder calorífico. Hay minas que son rentables y seguirán trabajando más allá de 2018, si el Ejecutivo cumple lo prometido”, concluye Mercedes Martín, directora general de Carbunión.

La minería metálica regresa

En contraste con la situación del carbón está la de la explotación de metales. Cuando en el año 2005 el país solo contaba con tres minas se pensaba que este sector desaparecería. Pero en 2011 el número era de siete y desde entonces se han disparado los proyectos dedicados a extraer cobre, wolframio, zinc, plomo, uranio y oro.
En Andalucía, sobre todo, la fiebre por la minería metálica ha llevado a sacar a concurso 634 derechos sobre una extensión de 421.000 hectáreas. Las dos Castillas, Extremadura, Murcia o Galicia también cuentan con proyectos.

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