Todos los datos están controlados y almacenados en servidores
Descubre cómo controla IBM todo lo que ocurre en Wimbledon

Descubre cómo controla IBM todo lo que ocurre en Wimbledon

Se está disputando el torneo de Wimbledon, uno de los más importantes y prestigiosos que se celebran anualmente en el mundo del tenis. El caso es que, como en todos los ámbitos de la vida, la tecnología ha llegado a este evento para controlar todo lo que en él sucede. Y la compañía que se encarga de gestionar esto es IBM.

Según se ha podido saber, todo el hardware (menos los elementos de control de acciones como por ejemplo los equipos que miden la velocidad del saque -sólo presentes en las pistas centrales- o los necesarios para ir apuntando los datos que se almacenan, que llegan a un total 3,2 millones cada torneo) están guardados bajo tierra en una especie de bunker que permite que no exista problema con el clima. Además, de esta forma se consigue que estén en una atmósfera estable y que no se tengan problemas de estabilidad.

IBM en Wimbledon

Pero hay algo que se debe conocer respecto a la información: esta se procesa en el lugar que hemos comentado mediante servidores que en nada tienen que envidiar a los Watson de IBM -se utiliza su interfaz-, pero una vez que esto se ha realizado, el almacenamiento no se realiza en dicha ubicación, sino que se envía a centros de datos externos y se replica para asegurarse que no se pierden. Todo un canto al almacenamiento en la nube.

Cómo es el bunker

Son dos habitaciones donde el ruido de los servidores está presente y hay dos personas que controlan todo lo que ocurre con ellos y, también, con la información que llega de las pistas. El caso, es que si es necesario que, por ejemplo, se utilice el Ojo de halcón, no existan problemas al respecto.

En una de las salas hay un mapa de control de los dispositivos que se utilizan en el torneo que están controlados por IBM (con un sistema de colores que indican su funcionamiento: si es verde, todo va bien, si pasa a rojo… hay un problema). Por cierto cada equipo es controlado por una pantalla en la que se puede ver el uso que se le está dando y, además, es posible realizar comprobaciones por parte de los operarios.

En la otra sala es el la que se controlan las emisiones y se considera de más alto nivel. Aquí es donde se procesan todos los datos, incluida la emisión de vídeo en vivo, y también donde la información se convierte en archivos XML que se transfieren a diferentes lugares para que, por ejemplo, sea posible ver en la web de Wimbledon y en las aplicaciones móviles lo que está sucediendo en cada partido justo en el momento que se produce.

Wimbledon

Un lugar temporal

Pues sí, esto es algo sorprendente, ya que una vez que el torneo finaliza, todo se desmonta y se manda a otros lugares, tanto los servidores, como los portátiles ThinkPad y, como no, los equipos de edición que disponen de tarjetas gráficas de última generación y muy potentes. Sin duda, esto es algo que impresiona.

El caso es que todos los datos, incluidos el número de asistentes, su flujo y si fuera necesario comportamiento, está controlado con tecnología de IBM que se protege como si de una guerra se tratase para que no existan problemas de funcionamiento incorrectos. Y, de las 46 personas que controlan todo esto, depende que el funcionamiento en vivo y en Internet sea el adecuado.

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