Las cuentas públicas en la Unión Europea

La asignatura pendiente de los ingresos fiscales en España

Bruselas / Madrid
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Objetivo cumplido. Bruselas ha confirmado que España cumplió el pasado año con el objetivo de déficit, al cerrar 2014 con un 5,8%, si se contabiliza la ayuda financiera. El desequilibrio español, sin embargo, es el segundo más grande de la UE, tan solo por delante de Chipre, lastrada por el coste del rescate a sus entidades financieras.

España ha logrado recomponer sus cuentas públicas en un tiempo récord. En 2012, el déficit, que mide la diferencia entre los ingresos y los gastos públicos, cerró en el 10,3% del PIB. Dos años después se ha reducido casi a la mitad al cerrar en el 5,8% del PIB (5,7% si no se tiene en cuenta la ayuda financiera). Un logro que le ha valido el reconocimiento de las autoridades comunitarias, pero que, sin embargo, no debe ocultar el largo camino que le queda a España para retomar la senda de la estabilidad presupuestaria.

Los datos aportados por Eurostat reflejan que el déficit español fue el segundo más grande de toda Europa, tan solo superado por Chipre. El rescate a las entidades financieras chipriotas provocó que el desfase entre ingresos y gastos haya pasado del 4,9% en 2013 al 8,8% del PIB en 2014. Sin ese incremento del pasivo de Chipre, España habría cerrado el pasado ejercicio con el déficit más abultado de la UE y se habría alejado del grupo de países que ya están cumpliendo con el objetivo fijado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (mantenerlo por debajo del 3%). Ya son dieciocho naciones las que lo cumplen e incluso cuatro (Dinamarca, Alemania, Estonia y Luxemburgo) tienen superávit.

Los siguientes objetivos pactados entre el Ejecutivo de Mariano Rajoy y las autoridades comunitarias pasan por reducir el déficit al 4,2% este año (lo que supondrá un ajuste adicional de 16.000 millones de euros) y al 2,8% en 2016. Y para ello será importante que España mejore sustancialmente su capacidad recaudatoria, ya que es uno de los países que menos ingresos fiscales obtiene.

En 2014 ascendieron al 37,8% del PIB, apenas ocho décimas más que en 2013 y 8,8 puntos por debajo de la media de los países de la zona euro. Una diferencia que se reduce a 7,4 puntos si se compara con la media de los 28 países de la Unión Europea y que se amplía si se confronta con algunos países de nuestro entorno como Francia (15,4 puntos de brecha), Bélgica (13,3), Grecia (8) o Alemania (6,8).

El doble de deuda en tres años

Otra cuestión diferente se refiere a la deuda pública, el otro eje del pacto de estabilidad y crecimiento, cuyo techo estaba fijado en el 60% del PIB. Las cifras de Eurostat revelan que solo doce países tiene su pasivo por debajo de ese nivel y que dieciseis incumplen lo fijado en el tratado. La estadística comunitaria confirma que el pasivo del conjunto de las administraciones públicas en España cerró en el 97,7% del PIB. Se trata de la séptima deuda más elevada de toda la Unión Europea, tan solo por detrás de Grecia (177,1%), Italia (132,1%), Portugal (130,2%), Irlanda (109,7%), Chipre (107,5%) y Bélgica (106,5%).

Lo que sí revelan los datos hechos públicos por Eurostat es que la deuda española es la que ha crecido con mayor velocidad en la última parte de la crisis (2011-2014), a excepción de Chipre. En 2011 suponía el 69,2% del PIB y en 2014 cerró en el 97,7%, lo que supone una diferencia de 28,5 puntos que traducido en términos absolutos supone que la deuda ha crecido en 290.000 millones de euros en esos tres ejercicios. Dicho de otra manera, que el pasivo público se ha incrementado en ese período a un ritmo de 268 millones al día.

De entre los países que tienen una deuda más elevada que España destaca el caso irlandés, que tiene menos pasivo del que registró en 2011 (111,2% del PIB), y el de Chipre. El rescate a sus entidades financieras disparo el endeudamiento público, que pasó del 79,5% al 107,5% del PIB. En términos absolutos creció 3.500 millones en dos años, lejos de los 290.000 millones de España.

 

 

Los fondos de la UE de 2014 se prorrogan

El consejo de ministros de la UE aprobó una enmienda presupuestaria que permite trasvasar a los tres siguientes ejercicios los fondos estructurales y agrícolas no ejecutados en 2014. Sin esa enmienda, los países beneficiarios hubieran perdido esos fondos.

En el caso de España, el remanente asciende a 3.462 millones de euros de los 5.657 que tenía asignados para el año pasado. En el conjunto de la UE, el trasvase asciende a 21.100 millones de euros, con Italia (4.135 millones) y República Checa (3.229 millones) como los dos países que, junto a España, acumulan mayor retraso en la ejecución de sus fondos.

La presidencia de la UE, ocupada durante este semestre por Letonia, atribuyó el retraso a la aprobación tardía de 300 de los 650 programas europeos que sirven de base para desembolsar los fondos estructurales.

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