Javier López-Belmonte, vicepresidente de Laboratorios Rovi

“Nuestro nuevo biosimilar dará trabajo a 600 personas”

El laboratorio ha cambiado su perfil nacional debido a que los mercados exteriores ya pesan el 40% de sus ventas

“Nuestro nuevo biosimilar dará trabajo a 600 personas”

Rovi es un laboratorio farmacéutico creado en 1946, que cotiza en Bolsa y controlado en casi un 70% por Juan López-Belmonte, presidente de la compañía, y su familia. Javier López-Belmonte (Madrid, 1975) es el menor de los tres hijos, vicepresidente del consejo de administración y director financiero. La empresa facturó 238 millones de euros en 2014, un 9% más que en el ejercicio anterior, una tendencia que ha mantenido incluso en los años de crisis. Su fortaleza pasa por las heparinas (anticoagulante) de investigación propia, como el fármaco Hibor, que aporta 72 millones en ventas en 56 países. Además, cuentan con licencias de multinacionales de varios medicamentos para vender en España.

Pregunta. ¿Cuáles son sus planes?

respuesta. Después de unos años de crecimiento a contracorriente de la economía española y del sector farmacéutico, ahora nos encontramos en un momento de transformación, en el que si tenemos éxito en los proyectos de I+D, podemos dar un salto a una mayor internacionalización y un cambio en la dimensión de la compañía. Desde 2007, cuando salimos a Bolsa, hemos duplicado la facturación, coincidiendo con la peor época de la crisis.

“La sucesión ya está planteada”

P¿Está planteada una sucesión?

REstá planteada ya una sucesión. Controlamos mayoritariamente la empresa. Somos tres hermanos en la compañía. La salida a Bolsa permite que los caprichos de accionistas, en este caso hermanos, nunca pongan en duda la continuidad de la compañía.

P¿Quién le sucederá en el cargo?

RMi padre tiene 70 años y todavía ejercerá durante años. Y tenemos un consejero delegado bien definido, mi hermano Juan, que es la parte más crítica. No nos preocupa.

P. ¿Cómo se ha conseguido doblar los ingresos?

r. Nos lo ha facilitado la fuerte internacionalización, ya que hemos doblado las ventas en este periodo, que ahora se acercan al 40% del total. Además, la parte positiva es que en España hemos crecido a ese mismo ritmo. En la industria farmacéutica, lo que realmente cambia una compañía es la capacidad de innovar, y Rovi es una compañía innovadora. Por ejemplo, esperamos la aprobación en EE UU y Europa del primer biosimilar [fármaco biológico sin patente] de enoxaparina [Clexane, de Sanofi].

P. ¿Por qué entrar en el mercado de los biosimilares?

r. Somos una compañía de heparinas y conocemos muy bien ese campo.

P. ¿Qué puede suponer en ingresos ese fármaco?

r. En Europa, las ventas de este producto son de 900 millones de euros. En EE UU es parecido, donde ya se venden tres biosimilares, y en el resto del mundo es de 500 millones. Prevemos una oportunidad única, mayor en Europa, porque seríamos los primeros en llegar y nos daría una gran ventaja. En EE UU, por ejemplo, los biosimilares han alcanzado una cuota del 90%. Europa es diferente, ya que la entrada de los biosimilares es más lenta, pero esperamos lograr cifras significativas en unos años.

P. Luego llega la fase de negociación de precios. ¿Cuánto más barato será el biosimilar que el de marca?

r. La entrada del biosimilar exige un descuento y esperamos que sea entre un 15% y un 20%

P. En la lucha tendrán que competir con el de marca a igual precio.

r. Por eso no decimos que vayamos a tener una cuota del 50%. Aspiramos a una cuota inicial rápida que podrá oscilar entre un 15% y un 30% dependiendo del país.

P. ¿Dónde se fabricará?

r. El producto se va a fabricar en España, tanto el principio activo, que se produciría en Granada, como el fármaco final, que se hará en Madrid. El nuevo biosimilar dará trabajo a más de 600 personas, será made in Spain, y lo exportaremos a más de 60 países. Nos enorgullece enormemente fomentar el empleo industrial en España.

P. ¿En qué más investiga la compañía?

r. Además, estamos estudiando los sistemas de liberación de fármacos. Tenemos ya desarrollada una plataforma, que llamamos ISM, que es un modelo de liberación retardada de inyectables de larga duración. Pretendemos mejorar uno de los grandes problemas de la medicina, que es el cumplimiento de los enfermos con su medicación. Transformamos comprimidos orales de toma diaria en inyectables de larga duración. Cada vez que el paciente va al médico a su revisión, le inyectan el producto y le dura entre un mes y tres meses, y mientras, el fármaco se va liberando en su organismo de forma controlada. De forma más avanzada estudiamos un sistema para esquizofrenia.

P. ¿Qué ingresos puede aportar este tipo de plataforma?

r. Podemos empezar en fase III [última etapa de ensayos clínicos] a final de año. Si las expectativas se cumplen, serán ingresos que superarán el volumen de ventas de la compañía de hoy en día y, además, con un perfil internacional 100%.

P. ¿Qué objetivos en mercados internacionales se plantean?

r. Vender fuera de España es una obligación y el futuro pasa por ahí. Ahora solo estamos en Portugal con presencia directa. No descartamos abrir filiales en Alemania o Reino Unido.

P. ¿En EE UU pueden adquirir alguna compañía para lograrlo?

r. También lo tenemos en la cabeza. Es un mercado muy complejo. Muy grande. Tenemos la duda de si buscamos un socio o entramos de forma directa. No descartamos entrar en mercados vía alguna adquisición.

P. ¿También invertirán en sus tres fábricas españolas?

r. Estamos estudiando nuevas inversiones. La idea es reforzar el papel de Rovi en fabricar para terceros. En total, vendemos a clientes en 60 países, entre ellos EE UU, Japón y Europa.

P. ¿Cómo les han afectado los recortes de los reales decretos y la crisis en España?

r. El 50% de los beneficios de la compañía se han quedado en los reales decretos, con lo cual hemos dejado de ganar más de 10 millones de euros. Por eso me gusta resaltar que la industria farmacéutica de este país ha contribuido a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.

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