Sube la financiación de emergencia a 60.000 millones

El BCE sextuplica el préstamo de urgencia a la banca griega

Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort
Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort

Después de la contundente decisión del miércoles, por la que el consejo de Gobierno del BCE acordó dejar de aceptar bonos soberanos griegos como colateral en las peticiones de liquidez de los bancos helenos a partir del próximo día 11 si no hay un acuerdo político, la institución salió hoy en defensa de las entidades financieras del país, ahora amenazadas por la fuga de depósitos.

La medida adoptada el miércoles fue un auténtico ultimátum del BCE al gobierno de Alexis Tsipras para que alcance cuanto antes un pacto con la troika sobre su deuda. De hecho, la negativa a seguir aceptando bonos soberanos griegos como garantía a cambio de liquidez –a menos que haya un acuerdo a más tardar el próximo miércoles– supone torpedear la única vía de la que ahora dispone el Gobierno griego para financiarse en el mercado: la emisión de letras, que a su vez son adquiridas en su mayoría por las entidades financieras griegas. Pero el BCE sí mantiene su disposición a garantizar la liquidez de la banca helena si no a través de las subastas de liquidez habituales –accesibles durante la crisis a pesar de la calificación de bono basura de la deuda soberana griega–, sí a través de las líneas de liquidez de emergencia, conocidas como ELA por sus siglas en inglés.

El BCE permitirá al Banco de Grecia conceder liquidez por esta vía de urgencia a las entidades del país por hasta 60.000 millones de euros. Por un lado, habría aprobado la concesión de préstamos de emergencia dentro de su financiación regular por 50.000 millones, a lo que se sumaría un extra de 9.500 millones, según apuntaba ayer la agencia Bloomberg y el diario alemán Die Welt. Fuentes oficiales del BCE declinaron confirmar la cuantía y señalaron que los importes de estas líneas de liquidez, que no son ilimitados, se determinan cada dos semanas. El recurso a esta financiación de emergencia ya fue empleado con abundancia en 2012, cuando su concesión alcanzó un máximo en el mes de octubre de aquel año en los 107.000 millones de euros.

El gesto del BCE llega en un momento de gran inquietud para la banca griega, que hoy volvió a derrumbarse en Bolsa al conocer la negativa de Fránfort a aceptar como garantía la deuda soberana del país y que ha visto crecer la retirada de depósitos en las últimas semanas, antes y después de la victoria de Syriza.

Yannis Stournaras, el gobernador del Banco Central de Grecia, institución que asume el riesgo de las líneas de liquidez de emergencia, insistió en que “los depósitos y la liquidez están absolutamente a salvo”. “No hay en absoluto ningún problema con los bancos. Está todo bajo control, ha sido un día tranquilo”, añadió en referencia a la retirada de depósitos. Y recordó que la decisión del BCE sobre la aceptación de garantías para los bancos griegos puede ser revocada si hay un acuerdo con el gobierno griego. De lo contrario, y si Tsipras mantiene el pulso, Atenas tendrá serios problemas para financiarse en el mercado y los bancos lo harán a mayor coste. Las subastas de liquidez del BCE son a tan solo el 0,05% de interés, frente al 1,55% de los préstamos de emergencia.

A falta de datos oficiales de enero, durante el mes de enero podrían haberse retirado depósitos de los bancos griegos por más de 10.000 millones de euros, mientras que las últimas peticiones de liquidez de emergencia ascenderían a 3.500 millones de euros.