Consecuencias de las elecciones griegas

El día después para Grecia: ¿Qué cabe esperar de Syriza?

Elecciones griegas: Grecia y victoria de Syriza
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, en un acto en de homenaje a las víctimas de los nazis en Atenas, un gesto sin precedentes por parte un jefe de Gobierno recién estrenado.

Las previsiones se han cumplido y Syriza ha ganado con contundencia las elecciones griegas, quedando a solo dos escaños de la mayoría absoluta. El partido que ha hecho bandera del rechazo a la troika se debe sentar a la mesa con esta misma troika, pues Grecia aún necesita el soporte europeo.

¿Una vez conocidos los resultados, cuál es el calendario?

El calendario de Tsipras ya ha consumido sus primeras horas. Probablemente esta misma tarde, el líder de Syriza presente al presidente de la Repúlbica su nuevo Gobierno, tras pactar la investidura con la derecha nacionalista de Griegos Independientes. La votación parlamentaria será el día 6, en primera ronda; necesitaría 180 diputados y ahora tiene 162 (149 suyos y 13 de Griegos Independiente), por lo que necesitaría más apoyos. La segunda votación es el día 12 de febrero. La rapidez en la formación de Gobierno tiene su explicación: debe pactar con la troika una prórroga del rescate antes del 28 de febrero, y el último Eurogrupo del mes es el día 16.

¿Qué es Syriza y cuáles son sus principales propuestas?

Syriza es un partido de izquierdas de reciente creación, nacido al calor del descontento popular por la crisis económica y las políticas impuestas por la troika. Está liderado por Alexis Tsipras y una de las bases de su programa económico es renegociar la deuda pública (aunque Grecia ya recibió un alivio notable con la quita aprobada en 2011, está en el 175% del PIB) y cambiar los términos del rescate. En todo caso, Syriza ha moderado su discurso en los últimos dos años (antes abogaba por el impago de la deuda por ser ilegítima) e insiste en que quiere permanecer en la zona euro. Según sus últimas declaraciones pretende buscar fórmulas para reestructurar el pago de la deuda minimizando el daño sobre los acreedores. Asimismo, pide que las políticas de ajuste y reformas se relajen para primar el crecimiento y la adopción de medidas que minimicen el impacto social de la crisis. En concreto, pretende gastar unos 2.000 millones de euros en dar luz gratuita a 300.000 hogares sin ingresos, así como vales de comida y de transporte público para los más necesitados. Tsipras ya se ha reunido con representantes de la Comisión Europea, del BCE y de algunas cancillerías.

¿Quiénes son los Griegos Independientes, y qué significa su pacto con Tsipras?

Es un partido de derecha nacionalista, radicalmente distinto de Syriza en aspectos de política interna (tiene un encendido discurso contra los inmigrantes), pero coincidente en el rechazo a la troika. En este sentido, el pacto de investidura sugiere que Tsipras espera una negociación muy dura con la troika y prefiere rodearse de políticos rocosos, relegando su agenda para Grecia a un segundo plano. En cualquier caso, se trata de un pacto de investidura, no de un Gobierno de coalición. Syriza podrá apoyarse en aliados más naturales como el Pasok o To Potami posteriormente. 

¿Qué opinan de Syriza en Fráncfort, Bruselas o Berlín?

El BCE no se proununcia sobre política, y en Bruselas la posición oficial es que están abiertos a negociar y a seguir apoyando a Grecia, pero siempre que el país heleno siga con las reformas. Desde Berlin, si bien en algún momento se jugó la carta de amenazar a Grecia con la expulsión del euro, la postura de puertas afuera es la misma que en Bruselas.

¿Tiene margen de negociación Syriza?

Tsipras tiene la ventaja de la legitimidad que le conceden las urnas, con una victoria más abultada de lo previsto, así como el hecho de que la táctica del miedo aplicada por Nueva Democracia no ha calado en los electores. Pero Tsipras necesita el pacto. La salida del euro o un impago unilateral de deuda son dos escenarios catastróficos para Grecia. Pero las posturas son radicalmente distintas y las concesiones que deberán hacer ambas partes, notables. Miguel Arregui, de Afi, sostiene que “lo más probable es que si Syriza no sigue adelante con su proyecto de auditar y reestructurar la deuda conseguirá a cambio una flexibilización del objetivo de déficit”. Cree que “sería positivo para los mercados porque Grecia afianzaría su compromiso con la zona euro y la troika conciliaría las políticas de crecimiento con las reformas estructurales”.

¿Qué calendario tienen las negociaciones?

El día 28 de febrero expira el rescate europeo, cuya extensión se empezará a debatir hoy mismo en el Eurogrupo. No obstante, Grecia oficialmente no ha pedido dicha extensión, luego formalmente no se puede aprobar. La prórroga es necesaria porque la deuda griega no tiene rating suficiente para ser admitida por el BCE como garantía de los préstamos a la banca, por lo que la institución que preside Mario Draghi exige el paraguas del rescate. En otras palabras, si no se prorroga el rescate el BCE cierra el grifo a los bancos. Aún podrían tirar de los créditos de emergencia ELA, pero la presión de los mercados sería enorme y la fuga de capitales estaría a la orden del día. "Las negociaciones pueden durar meses, y estarán asociadas con volatilidad en los mercados financieros", opinan en Citi.

¿Pueden las compras del BCE aliviar las tensiones?

Solo si hay acuerdo previo. Mario Draghi lanzó un guiño el pasado jueves al señalar que, si Grecia sigue en el paraguas del fondo de rescate, a partir de julio podría comprar deuda. Antes no puede para no superar el límite impuesto del 33% de la deuda en circulación. Eso sí, si hay pacto entre Atenas y la troika, el BCE podría aliviar de forma muy significativa las tensiones de la deuda. Junto con la flexibilización del objetivo de déficit, es el gran caramelo de las negociaciones por parte europea.

AndBank explica que el calendario de vencimientos es intenso en verano (más de 7.000 millones), lo que “obligaría a llegar a un acuerdo para finales de febrero cuando vence la extensión del programa de la UE, siendo probable un esquema de liquidez condicionada (ECCL)”.

¿Y las quitas de deuda?

Hay muchos modos de renegociar la deuda, de condicionar los pagos o de modificar calendarios o condiciones. No es simplemente aplicar una quita. Además, la mayoría de la deuda griega (el 80% según AndBank) está en manos de organismos oficiales, lo que facilita una reestructuración.

Entonces, ¿no se prevé esta renegociación?

Es una incógnita, pero los expertos creen que la troika manejará con sumo cuidado esta posibilidad. "Al rechazar una quita en Grecia se lanza un férreo mensaje al resto de los países de la periferia”, consideran en BofAML. De acuerdo con la firma, si los países de la zona euro quieren evitar impagos de deuda soberana deben comprender que los tipos de interés deberán ser adecuados al ritmo de crecimiento de su PIB durante un largo periodo de tiempo.

¿Qué impacto tendrá el nuevo contexto en España?

Las compras de deuda aprobadas por el BCE son un cortafuegos muy importante. Además, muchos de los problemas de Grecia son exclusivamente griegos. El contagio puede llegar si los mercados extrapolan a España la situación griega, ya sea porque se pactan quitas de deua (si bien en España la posición del Tesoro es hoy extremadamente más desahogada, con los tipos en mínimos históricos), ya sea por el auge de Podemos, que también aboga por renegociar los términos de la deuda (aunque su mensaje se ha moderado con los meses).

¿Es posible una salida de Grecia del euro?

Debería ser una posibilidad muy remota. Ni Europa quiere que Grecia salga del euro ni Syriza (ni los griegos) quieren. “Europa no puede dar síntomas de debilidad de la unión que tantos años lleva intentando consolidar”, apunta Miguel Ángel Paz, de Unicorp Patrimonio. Existe el riesgo de que las negociaciones exploten y se alcance un desenlace no deseado. Ya sucedió en 2011 cuando Papandreu propuso un referéndum: Merkel y Sarkozy amenazaron con la expulsión del euro de Grecia. 

¿Qué potenciales riesgos supondría la ruptura del euro?

Es extremadamente complicado. Por un lado, supondría un antes y un después en la unión europea: la posibilidad de que un país deje la moneda es real, por lo que los mercados previsiblmente reaccionarían huyendo de la periferia, como sucedió en 2012. Por otro lado, la propia zona euro euro parece mejor preparada que en 2012 ante esta eventualidad. En cualquier caso, sería muy probablemente otro desastre económico. También para Grecia, sobre todo en el corto plazo, pues afrontaría una fortísima desconfianza de los inversores.

Moody’s señala que habría recesión en la zona euro si se va Grecia: al fin y al cabo, se abre una espita y la posibilidad de que otros países salgan de la zona euro sería más verosímil. Desde Afi apuntan que la “reacción de las variables financieras dependería de la solidez de cada país y de la respuesta institucional”.