El juez asume que la entidad, como parte, no tenía por qué colaborar

Los peritos acusan a Bankia de no facilitarles información

Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, durante la salida a Bolsa de la entidad
Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, durante la salida a Bolsa de la entidad

La segunda y decisiva jornada de declaración de los peritos judiciales del caso Bankia ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu fue tan tensa como se preveía. El turno de las defensas de los acusados fue aprovechado para cargar contra las incongruencias detectadas en el demoledor informe pericial, mientras que sus autores contraatacaron denunciando que no recibieron toda la información necesaria.

El encargado de iniciar el turno de preguntas fue el FROB. El organismo dependiente del Ministerio de Economía cuestionó durante algo más de una hora las conclusiones alcanzadas por los inspectores del Banco de España Antonio Busquets y Víctor Sánchez.

Buena parte del interrogatorio versó acerca de las divergencias entre las estimaciones de ajuste sobre las cuentas de Bankia que exige cada inspector en su informe, emitidos por separado para garantizar una mayor independencia.

Aunque fuentes cercanas a los acusados destacan que los cálculos de cada experto difieren en unos 5.100 millones de euros, los peritos defendieron con contundencia que sus conclusiones son las mismas y que sus diferencias de criterio se basan en cuándo se debían haber aplicado determinados ajustes, pero llegando a la certeza común de que ni la información ofrecida por la entidad en los resultados ni en el folleto de su salida a Bolsa reflejaban la imagen real de sus cuentas. Es más, denuncian que existían pérdidas materiales ocultas durante un largo periodo.

Cuestionados posteriormente sobre por qué no estudiaron individualmente los grandes créditos a constructoras antes de reclamar que se reclasificasen de golpe como morosos, los inspectores sostuvieron que solicitaron la información de cada expediente concreto a Bankia, pero que la entidad no se la facilitó. Se trata concretamente de un paquete 13.244 millones de euros en créditos a constructoras que fueron reclasificados como subestándar en la reformulación de cuentas que llevó a cabo a su llegada al frente de la entidad José Ignacio Goirigolzarri, pero que según los peritos deberían haberse calificado directamente como dudosos.

Los peritos ya acusaron a la entidad de no facilitarles la información requerida, según revelaban en la sesión del lunes, sobre los datos de los inversores que acudieron a la salida a Bolsa de Bankia. El hecho de que fueran deudores de la entidad en muchos casos despertó sospechas entre los peritos.

Desde Bankia aseveran, sin embargo, que los peritos recibieron toda la información que solicitaron, que fue ingente (las peticiones se alargaron durante 33 folios), y que únicamente no se les pudo detallar el porqué se reclasificó cada crédito como subestándar dado que este paso se realiza tomando carteras completas ante una mala previsión económica sobre un sector determinado, como ocurrió entonces con las constructoras. Bankia aduce además que los inspectores pudieron pedir nuevos detalles si la información no les satisfizo.

Llegados a este punto y ante las numerosas repreguntas en este sentido, el propio juez Andreu interrumpió el insistente interrogatorio sobre la cuestión zanjando que “Bankia es imputada y puede colaborar o no, y en este caso, no lo hizo”, según informan fuentes presentes en la sala.

Ante otra de las cuestiones clave que arguyen las defensas, el hecho de que los peritos no tuvieran en cuenta las provisiones genéricas de la entidad, los expertos contestaron que estas no pueden usarse para cubrir el deterioro de activos, como el que sufrió la entidad, y que además ya habían sido utilizadas anteriormente para otros fines.

La declaración, que comenzaba al filo de las tres de la tarde, se detuvo brevemente para un receso tras las preguntas del FROB antes de dar paso a los abogados de BFA, matriz de Bankia, que protagonizaron la ronda final del día. En este último tramo, y preguntados sobre si los ajustes que ahora piden no fueron consecuencia del empeoramiento de la economía en la segunda mitad de 2011, los peritos adujeron que las pérdidas detectadas se remontan hasta el año 2009 y citaron declaraciones del propio Goirigolzarri reconociendo que a su llegada encontró una “importante destrucción de valor por situaciones alejadas en el tiempo”. Durante su declaración, y ante los argumentos de BFA, los peritos admitieron un único error en referencia a su impresión de que algunos consejeros de la matriz de Bankia podían haber simultaneado dietas indebidamente.

Pese a que no es habitual que una prueba pericial se someta a semejante escrutinio, fuentes cercanas al proceso aseveran que los dos peritos están respondiendo en profundidad a cada una de las preguntas de las partes, consultando en su ordenador determinada documentación concreta y manteniendo una versión común y firme de las conclusiones que presentaron en diciembre ante el juez.

De la fiabilidad que se le confiera al informe dependerá en buena parte que el juez termine reclamando a Bankia que devuelva los 3.092 millones de euros que captó en su salida a Bolsa así como las responsabilidades que se puedan exigir a sus gestores.

La declaración de los peritos continuará de nuevo hoy, cuando será el turno de los abogados de Bankia, que previsiblemente cuestionarán también la argumentación del informe. El juez ha previsto que las sesiones se alarguen durante toda la semana si así fuera necesario.

El argumentario en contra de las conclusiones de los expertos

Diferencias de criterio: una de las principales críticas que manejan desde el entorno de Bankia y el FROB para rebatir las conclusiones de los peritos es que sus estimaciones se contradicen. Así, entre los ajustes adicionales que requiere uno y otro hay una diferencia de más de 5.100 millones de euros, si bien se debe fundamentalmente a que Antonio Busquets ofrece menos estimaciones concretas que su colega Víctor Sánchez.

La provisión genérica: los peritos no tuvieron en cuenta en sus informes las provisiones genéricas y sin asignar con que contaba la entidad para hacer frente a insolvencias. Las defensas aseveran que incluso en el caso de que los deterioros que indican hubiesen existido realmente” estas dotaciones hubieran bastado para subsanar el agujero.

Las actas de inspección: los peritos tuvieron en cuenta las actas de inspección del Banco de España en su análisis de Banco de Valencia, pero no en el caso de las grandes cajas que conformaron Bankia.

Matriz y filial: los afectados rechazan el planteamiento pericial de que los quebrantos de BFA perjudicaran a su filial Bankia, puesto que es la primera la que participa en la segunda, y no al revés.

Comparativa con el sector: el entorno de Bankia asume que su gestión de riesgos fue similar a la del resto del sector, o incluso superior.

Análisis estadístico: los afectados por el informe pericial también muestran su descontento con el hecho de que los expertos reclamaran determinados saneamientos o reclasificaciones masivas de crédito como dudoso tomando muestras poco representativas del total de adjudicados o acreditados.

Errores técnicos:las reglas contables serán una de las armas que esgriman los afectados a la hora de atacar las conclusiones de los peritos que pasarán por el tamiz de la normativa.

Omisiones: también se critica que los inspectores obviaran que Banco de España o CNMV dieron su visto bueno a las cuentas de Bankia.