Cinco de los diez mejores aeródromos del mundo para pasarla noche están en Asia

Aeropuertos para dormir a pierna suelta

Aeropuertos para dormir a pierna suelta

Casi siempre cuando viajamos en avión nos preocupamos por elegir línea aérea, horario de vuelo, clase y asiento, pero casi nadie repara en el aeropuerto al que se llega. ¿Y si tiene que pasar la noche allí? A veces no se puede elegir, pero si existe esa posibilidad, conviene saber dónde se aterriza, sobre todo en largas distancias, si se viaja en horas intempestivas, hay que hacer una escala de horas o dormir en el aeropuerto.

Para evitar desagradables sorpresas o darse un homenaje –sí, en el aeropuerto–, no está demás echar un vistazo a la web The guide to sleeping in airports (la guía para dormir en los aeropuertos). Esta página ofrece un ranking anual con todo lujo de detalles sobre los mejores y peores aeropuertos del mundo para dormir. Una lista muy completa que se elabora con las opiniones de los propios viajeros. Si le toca dormir en un aeródromo, agradecerá hacer noche en algunos aeropuertos de Asia.

En esta clasificación se valoran las comodidades que se ofrecen al viajero: facilidades, limpieza y atención al cliente. Asia reúne cinco de los diez mejores aeropuertos del mundo, Europa tiene cuatro entre los tops y Canadá, uno. Ningún aeropuerto español está entre los diez mejores y tampoco hay ninguno en la lista negra. Tanto Barajas como El Prat han recibido distinciones en diversos servicios.

El moderno aeropuerto de Changi, en Singapur, es el mejor del mundo desde hace 18 años. Impoluto y funcional, ofrece muchas ventajas. Dispone de áreas de descanso con sillones reclinables y asientos acolchados, se pueden tomar duchas, disfrutar de un masaje o del spa y nadar en su fabulosa piscina. Cuenta con áreas de televisión y cine y las zonas de restauración están abiertas 24 horas con platos de todo el mundo. Si con todo ello se aburre, le invitan a un paseo por la ciudad.

El Incheon, en Seúl (Corea del Sur), también destaca por su pulcritud y dispone de servicios parecidos y zonas de relajación con asientos reclinables cerca de cada puerta de embarque. El tercero en la lista es un europeo, Helsinki, que tiene una zona de relajación gratuita con camas y varios tipos de sillones. Le sigue el aeropuerto de Múnich, con servicio de wifi gratuito 24 horas y una amplia oferta de entretenimiento para los pasajeros en tránsito. Quienes busquen más privacidad pueden alquilar cabinas con cama y ducha por horas.

La quinta posición es para Vancouver, en Canadá. Bonito, limpio y confortable y con muchas facilidades para que los pasajeros puedan acercarse al centro de la ciudad unas horas. Le siguen los aeropuertos de Kuala Lumpur (Malasia), con servicio de duchas gratuitas en la cuarta planta, y el de Hong Kong (China), con precios muy razonables; el Haneda, de Tokio, sobresale por su seguridad para pasar la noche; tiene duchas y áreas de descanso gratis y de pago. Los aeropuertos internacionales de Schiphol, en Ámsterdam, y el de Zúrich cierran el ranking.

En Barajas destacan sus dos zonas infantiles de juegos y las sillas portabebés, ambos servicios de uso gratuito. La T4 cuenta con habitaciones para dormir toda la noche o por horas.

Una lista negra para no pegar ojo

Quien más, quien menos ha tenido que pasar horas o una noche interminable en un aeropuerto incómodo. Algunos resultan una pesadilla. La suciedad, las aglomeraciones y la precariedad de servicios aceleran las ganas de embarcar.

El primer puesto en la lista negra de los peores aeropuertos es para el paquistaní Benazir Bhutto, en Islamabad: lleno de basura, inexistencia de controles de seguridad y un ambiente agresivo. El Rey Abdulaziz, en la ciudad saudí de Jeddah, ocupa el segundo lugar. Llama la atención por sus interminable colas y la lentitud y rudeza de los funcionarios que atienden los controles. El tercer puesto es para Tribhuvan, en Katmandú (Nepal), que más que un aeropuerto parece una desangelada y mísera estación de autobuses.

En la lista hay sorpresas, como el aeropuerto La Guardia, de Nueva York, que cierra la clasificación, o cuatro europeos: Tegel, en Berlín; Bérgamo Orio al Serio, en Italia; Fráncfort-Hahn, y Beauvais Tille, en París.