Uno de cada tres turismos en concesionarios dispone del AEB, ya sea de serie o como extra

Los frenos que actúan solos, una opción cada vez más disponible

La proporción de coches nuevos a la venta que ofrecen el sistema se duplica en un año

Frenado de emergencia autónomo de Bosch que actúa ante el riesgo de colisión.
Frenado de emergencia autónomo de Bosch que actúa ante el riesgo de colisión.

La industria de la automoción está haciendo su parte en materia de seguridad, dotando a sus coches de una nueva generación de sistemas que son capaces de intuir la inminencia de un accidente y tomar medidas para evitarlo. Lo que falta ahora es que los compradores se familiaricen con ellos y los demanden. 

El caso de la frenada automática de emergencia, que detecta la presencia de posibles obstáculos delante del vehículo y se activa ante el peligro de una colisión, es un buen ejemplo de ello. Desde su introducción en España en 2009, el número de marcas que ofrecen este sistema –conocido como AEB por sus siglas en inglés– ha pasado de tres a 23, según un reciente estudio de Bosch y la asociación nacional de fabricantes Anfac.

Volkswagen es una de ellas. El grupo ofrece su sistema de frenado de emergencia autónomo Front Assist como equipamiento opcional en el modelo Golf y los nuevos Polo y Passat. “La reducción de costes de desarrollo nos permite ofrecer tecnologías de segmentos muy altos a precios muy contenidos”, comenta un portavoz de la marca. "Gracias a ello, de tener una demanda casi nula, hemos conseguido incrementar las tasas de instalación de forma significativa", destaca.

El sistema de frenado de emergencia autónomo en España ampliar foto

La rapidez con que el sector está adoptando esta tecnología queda patente también en su presencia en los concesionarios, que en el último año se ha duplicado hasta suponer el 33% de la oferta, según el estudio.

En otras palabras, 1 de cada 3 coches nuevos a la venta en España dispone de este sistema. Sin embargo, de estos solo el 4,2% lo trae de serie. En el 29% de los casos es ofrecido como un equipamiento extra que el comprador debe decidir si adquiere o no.

“No disponemos de datos para saber cuántos compradores lo adquieren como opcional, pero por experiencia con otros sistemas y por el coste de este extra, estimo que podría significar como mucho otro punto porcentual adicional a ese 4,2% que lo trae de serie”, dice Lorenzo Jiménez, responsable de marketing de Bosch.

Como referencia, en Alemania la cuota de coches nuevos que salen de los concesionarios con esta tecnología (ya sea porque la traen de fábrica o el comprador la pide como opcional) es del 11%, más o menos el doble que en España. “Pero hay que tener en cuenta que Alemania vende más vehículos de los segmentos alto y medio-alto que nosotros”, aclara.

“Presumo que en Italia o Francia, donde predominan el segmento utilitario y compacto, la situación es parecida a España”, añade.

Volkswagen indica que de las 19.775 unidades del Golf que se han vendido en España entre enero y octubre de este año, el 8,5% incorporaba el regulador de velocidad con Front Assist, mientras que de los 3.603 Skoda Octavia vendidos en el mismo periodo, lo llevaba el 5%.

Si la disponibilidad del sistema se calcula sobre el parque español en circulación, es decir, sobre los vehículos que están rodando en la calle, nuevos y antiguos, esta se reduce a poco más del 1,5%, aunque en el caso de los coches de menos de 5 años de antigüedad alcanza casi el 10%.

En ese sentido, el informe subraya la importancia que tienen planes de ayuda a la compra como el PIVE o PIMA, en la medida que contribuyen a renovar el parque con coches más seguros.

“Hay que tener en cuenta que con la crisis el mercado español se ha encogido en un 50%. Los clientes han ajustado más sus presupuestos y los niveles de equipamiento original se han reducido. Si a eso le sumamos que en otros países europeos, estos sistemas rebajan las primas de los seguros, tenemos que en España aún queda potencial de crecimiento”, apunta el portavoz de Volkswagen.

Sistema de asistencia a la frenada

El estudio aporta datos también sobre el sistema de asistencia a la frenada (BAS) que amplifica la fuerza de la misma cuando detecta que el conductor no pisa el freno con la fuerza suficiente. Es un complemento del AEB y está presente en la totalidad de los turismos a la venta en el país, ya que desde 2011 es obligatorio que venga de serie.

Lo interesante en este caso es que más de un 43% del parque en circulación dispone del BAS, pero si se descartan los coches más antiguos, esta proporción asciende al 75% para los autos de hasta 10 años de antigüedad y un 93% para los de hasta 5 años. Una prueba más de la importancia de incentivar la renovación del parque automotor con medidas como la prórroga del Plan PIVE 6, que esta semana abrió el plazo para solicitar las ayudas.

El coste medio del sistema, 2.300 euros

Sistema de asistencia a la frenada.
Sistema de asistencia a la frenada.

La combinación del sistema de asistencia a la frenada con el AEB evitaría entre un 30% y 60% de los accidentes más habituales, según Bosch y Anfac. Pero la percepción de que se trata de dispositivos muy caros dificulta su implantación.

“Al incorporar un sensor de radar y una cámara de vídeo no es un sistema de coste reducido. Pero en relación a sus beneficios en cuanto a reducción de accidentes, el coste no parecería tan elevado”, dice Lorenzo Jiménez, de Bosch.

Según un estudio de la Fundación Línea Directa, el coste medio del AEB es de 2.300 euros, aunque puede conseguirse mucho más barato. El Front Assist de Volkswagen, por ejemplo, se ofrece como opcional en el Golf al precio de 330 euros, y en el Polo, a 280 euros.

En el Skoda Octavia cuesta 290 euros y, en combinación con el Adaptative Cruise Assist, 665 euros. Otros modelos del grupo, como el nuevo Passat Advance y Sport, traen estos sistemas de serie.