El sector no cambiará su política a la espera de cambios regulatorios

Y después del test, ¿qué pasa con el dividendo de la banca?

Sede del BCE
Sede del BCE REUTERS

El destape de los balances bancarios que ha supuesto el ejercicio de valoración de activos y la prueba de estrés realizada por el Banco Central Europeo y la Autoridad Bancaria Europea ofrece abundante información a inversores y accionistas del sector financiero europeo. En términos generales, el nivel de solvencia es adecuado. Pero, pese a la confianza mostrada por el BCE en que la prueba sirva para reactivar el crédito, puesto que el nivel de solvencia así lo permitiría, ni los analistas ni los propios bancos auguran un impulso a la financiación a raiz de la prueba. Y tampoco prevén un cambio en cuanto a la actual política de dividendos de las entidades.

El ejercicio muestra eso sí, qué bancos tienen una posición de capital más sólida, aunque para determinar cuál será la retribución a los accionistas sean necesarias otras referencias que quedan fuera del test, según advierten fuentes bancarias y de mercado. Por lo pronto, el ejercicio no incluye una proyección de resultados que, a juicio de los analistas, pueda servir de guía de cuál será la capacidad de generar beneficios hasta 2016, ya que los supuestos de estrés no incluyen elementos como la evidente caída del coste de los depósitos, un cálculo sobre la evolución del volumen de crédito o el efecto en la cuenta de pérdidas y ganancias del aumento de los ingresos por comisiones y de la venta de activos.

“Los resultados del test en general han sido buenos, pero la política de dividendos dependerá de la recuperación de los beneficios”, explica Juan Carlos Calvo, analista de Espírito Santo. “Los test de estrés no van a ser detonante de un cambio en la política de dividendos de la banca española. Lo que se prevé es un cambio gradual hacia el pago del dividendo en metálico”, añade Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Una de las referencias que valorarán especialmente los analistas es el denominado ratio de capital fully loaded, que considera al cien por cien el impacto de la aplicación de las nuevas exigencias de solvencia de Basilea III. En el ejercicio de estrés del BCE se ha considerado la adaptación parcial de estas exigencias, según el calendario previsto, si bien la EBA avanza cuál sería ese ratio al cien por cien  a cierre de 2016 tanto en el escenario base como en el adverso de la prueba. A cierre de 2016, ese ratio de capital –el más revelador para el mercado a efectos de solvencia– es en el escenario base del 10,6% para Santander; del 10% para BBVA; del 12% para BFA-Bankia; del 9,8% para Sabadell y Popular; del 9,6% para La Caixa y del 12,4% para Bankinter. Sin embargo, ya en el escenario adverso el ránking cambia, aunque el banco más solvente seguiría siendo Bankinter, con el 10,5%. En Santander caería al 7,3%; el BBVA, al 8,2%; en Sabadell, al 7,8%; en BFA-Bankia, al 8,6%; en Caixa, al 7,5% y en Popular, al 6,4%.

Bankinter, que ya reparte dividendo en metálico por más del 25% de sus beneficios –con permiso del Banco de España para superar la limitación que rige para el sector– aparece como una de las entidades mejor posicionadas en cuanto al pago de dividendo. La promesa de dividendo de Santander, de 0,6 euros por acción, resulta un tanto optimista en opinión de JPMorgan, que en términos generales considera que las expectativas de pay out del mercado “están razonablemente alineadas” con los ratio fully loaded del escenario adverso del test. Después de todo, el banco debe afrontar el pago de dividendo para un creciente número de títulos, lo que puede condicionar el calendario de regreso al dividendo en metálico.

Aun así, los expertos apuntan que el test de estrés no es la última palabra en cuanto al capital de la banca y, por extensión, a la política de dividendos. Barclays recuerda que el sector deberá afrontar un desafío con el nuevo ratio que medirá la capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC por sus siglas en inglés), que puede incluso volver a posponer la concesión de crédito.

El BCE vigilará los pagos con cargo a las cuentas de 2015

Con el fin de preservar la solvencia de las entidades, el Banco de España ha mantenido la limitación que estrenó para 2013 sobre los dividendos de la banca con cargo a los resultados de 2014, de modo que el pago en metálico no puede superar el 25% del beneficio. Solo Bankinter ha recibido permiso para retribuir más allá de ese nivel –destina al dividendo en efectivo alrededor del 33% del beneficio– gracias a sus niveles de capital, mientras el resto del sector aún retribuye de forma mayoritaria con el scrip dividend. La duda surge respecto al pago de dividendo con cargo a las cuentas de 2015, una cuestión sobre la que la competencia no será ya del Banco de España sino del supervisor único europeo, que además se prevé que valore la política de dividendos de forma individual.