Para controlar nuestro presupuesto es fundamental conocer las condiciones de las tarjetas

¿Gastamos más si pagamos con tarjeta de crédito?

¿Gastamos más si pagamos con tarjeta de crédito?

La grave crisis financiera que parece que estamos por fin superando ha puesto en muchos de los casos una “cruz” al endeudamiento. Desde luego, buena parte de los problemas que se han enfrentado bancos y miles de familias ha tenido como origen el excesivo endeudamiento y en no poder hacer frente a los pagos de estas deudas cuando las circunstancias económicas (especialmente el desempleo) se volvieron adversas. La lección que debemos sacar de esta crisis no debe ser renegar del endeudamiento, sino centrarnos en conocer bien los costes de este endeudamiento y como cualquier decisión de financiación afecta globalmente a nuestro presupuesto.

Esto ocurre con las tarjetas de crédito. Si su uso no incrementara el gasto, nos encontraríamos con un producto financiero “fracasado”, ya que su fin es justamente este. Desde aplazar unos días el pago sin conllevarnos ningún coste (por ejemplo del 20 al 20 de cada mes, para abonar todas las compras el día 1 del mes siguiente) hasta fraccionar o financiar las mismas durante muchos más meses. Con todo ello nos permite comprar productos que de otra forma tendríamos que esperar para su adquisición, incentivando el consumo sin que necesariamente cause un grave perjuicio a nuestra economía familiar.

¿Haces un uso negligente de tu tarjeta de crédito?

Por supuesto, el uso de la tarjeta de crédito tiene sus riesgos especialmente si se realiza de forma negligente, sin considerar que todo lo que compramos tenemos que pagarlo añadiendo unos intereses. Los riesgos más comunes de esta mala utilización están en:

  • No controlar lo que pagamos, ir acumulando compras sin saber cuál es su importe total ni lo que nos supondrá las cuotas de pago.
  • Utilizar cuotas mínimas (hay tarjetas que incluso permiten pagos de 5 euros mensuales) que puede llevar a que ni se cubran los intereses y que cada mes debamos más, eternizando su pago.

Estos errores son fáciles de subsanar. Incluso si no hacemos el ejercicio de llevar nuestro presupuesto al día anotando los gastos, acceder por banca online al extracto de las operaciones con tarjeta es inmediato, como igualmente poder conocer las condiciones de financiación (interés TAE, comisiones…) y calcular cual será el coste total de financiar nuestras compras.

Pasos a seguir para un uso responsable de las tarjetas

El uso responsable de la tarjeta es tan sencillo como hacer un ejercicio práctico basado en una serie de preguntas.

  1. ¿Necesitamos hacer esta compra? ¿Podemos esperar? Es la primera y muy necesaria cuestión nos permite reflexionar sobre las necesidades reales de compra. Esto no significa que sólo gastemos lo estrictamente justo para vivir sino que nos ayuda a establecer prioridades.
  2. ¿Cuánto más nos va a costar? Segunda pregunta clave, saber la cuantía de los intereses y en qué meses podemos pagarlo. Lo mejor, hacerlo en los menores plazos posibles para aminorar el coste.
  3. ¿Podemos asumir estos pagos? Este coste hay que sumarlo a todos los demás gastos (viendo si podemos renunciar a alguno) y confrontarlos con los ingresos para ver nuestra capacidad de hacerlos frente. La situación futura puede variar por lo que es importante no alargar mucho en el tiempo los pagos y tener en cuenta cualquier eventualidad.

Si somos responsables en el gasto y en el uso de la tarjeta de crédito, tendremos a mano una herramienta financiera que nos ayudará a conseguir algunos objetivos, con un coste, pero sin tener que esperar largo tiempo para ello