La federación de banca defiende sus gastos

El caso de los cinco consejeros de UGT con tarjeta ‘b’ de Caja Madrid

Caso tarjetas Caja Madrid

La lista de los 86 directivos y consejeros de Caja Madrid que recibieron una tarjeta opaca incluye a cinco personas ligadas a UGT, tres de la federación de Madrid y dos de la Federación de Servicios (Fes-UGT), que engloba el área de banca.

De la primera son José Ricardo Martínez, que dejó su cargo de secretario general de UGT Madrid el viernes tras hacerse público que gastó 44.200 euros de esta tarjeta; quien fuera su contrincante en las elecciones de 2013 y secretario de organización del sindicato madrileño hasta el año pasado, desde cuando ejerce de técnico de la federación, Miguel Ángel Abejón, que en representación de los impositores utilizó 109.300 euros; y el exsecretario de política regional de UGT en Madrid, ya jubilado, Gonzalo Martín Pascual, que representando a los ayuntamientos accedió a 129.700 euros.

Del área financiera figuran el fallecido Félix Manuel Sánchez Acal, que no gastó nada, y Rafael Torres Posada, que utilizó 82.300 euros.

El secretario general de esta última sección, José María Villa, quiso desligar ayer a un grupo de otro. “Fes y UGT Madrid son dos organizaciones autónomas con NIF distintos”, dijo, explicando que su sección, de la que es responsable desde 2009, obliga a los representantes del sindicato en cualquier institución a remitir a la federación las dietas o ingresos que reciban por esta actividad.

Partiendo de ahí, Villa explicó que Fes ha tenido tres representantes en la comisión de control de Caja Madrid. El primero de ellos, al que no identificó, no aparece en la lista de los 86 porque accedió al cargo antes de 2003 y abandonó el puesto cuando se le comunicó esta condición.

El segundo fue el ya fallecido Sánchez, que no utilizó la tarjeta porque fue expulsado de la formación al no acceder a entregar sus dietas. El cargo recayó finalmente en Torres, cuyos recibos de gasto están siendo estudiados ahora por UGT. Gastó una media de 16.500 euros anuales entre 2003 y 2007, desde cuando su puesto lo ocupó una persona de CC OO por un acuerdo entre los sindicatos. 

“Todo lo que hemos visto hasta el momento indica que los gastos que hizo Torres de su tarjeta se corresponden con la actividad sindical”, defendió Villa, detallando que la mayoría son pago de hoteles y viajes de representantes de la sección y asegurando que no hay una sola retirada de efectivo.

Dando los gastos por justificados, Villa avanzó, de hecho, que si el juez así lo pide será la federación y no Torres quien devuelva el dinero, dado que los fondos se destinaron legítimamente a los gastos de representación de la sección sindical.

Villa, finalmente, denunció la “hipocresía” de partidos, Gobierno, Hacienda y Banco de España ante un modelo de pago que todos conocían y que se permitió que permaneciese oculto a la Agencia Tributaria.