Auriga prepara una emisión de bonos respaldados por facturas

La nueva fórmula que estrenarán las pequeñas empresas en octubre para lograr crédito

Luis de Guindos, ministro de Economía.
Luis de Guindos, ministro de Economía.

El potencial del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) continúa creciendo. Hasta ahora, se ha limitado a ser una plataforma destinada a que empresas medianas consigan financiación a través de la emisión de bonos respaldados por ellas mismas.

Pero los poderes de financiación del MARF se incrementarán exponencialmente el próximo mes, pues recibirá la primera emisión de bonos de titulización respaldados por facturas de pequeñas empresas realizada por la sociedad de valores Auriga. El objetivo es que el importe emitido se aproxime a los 100 millones de euros a medio plazo.

El funcionamiento es sencillo. Auriga ha promovido, junto a una de las gestoras de titulización de activos más importantes de España, un fondo que agrupa facturas pendientes de cobro de una multitud de empresas, según fuentes financieras. Un portavoz de Auriga ha declinado hacer comentarios sobre esta información. Este fondo será el que emita los bonos, que estarán respaldados por facturas, pagarés, certificados de obras o sentencias judiciales.

Esos derechos de cobro pasan al fondo y las empresas obtienen liquidez de forma instantánea. Fuentes conocedoras de la operación indican que con esta fórmula se hace competencia directa al factoring clásico. Este consiste, básicamente, en la cesión de derechos de cobro –facturas, esencialmente– por parte de una empresa a una entidad, usualmente un banco, que abona el importe de ese derecho con un descuento. El problema es que en la actual coyuntura esta fórmula apenas se utiliza.

Auriga ha creado una sociedad a través de la que adquiere los derechos de cobro de empresas, denominada Finalter. Esta firma compra esos derechos (facturas) y abona a la compañía en dinero contante y sonante el 85% del importe del derecho de cobro. El resto, hasta las condiciones acordadas, se entregará cuando se cobre de forma efectiva la factura. Eso sí, Finalter efectúa un análisis de la compañía propietaria del derecho y también del pagador final.

El paso siguiente es que Finalter traspase esos derechos de cobro al fondo de titulización, que emitirá los bonos respaldados por esos derechos. La deuda se colocará entre inversores cualificados y cotizará en el MARF.

La emisión de bonos de titulización no necesita un rating propiamente dicho pero sí de un informe de solvencia. En este caso, como ha ocurrido con el resto de las emisiones del MARF, será Axesor el encargado de elaborar ese informe. Un portavoz de la firma, sin embargo, ha preferido guardar silencio. En el MARF, ocho compañías han emitido 410,9 millones de euros en deuda, y fuentes del mercado indican que, al margen de los bonos de titulización, habrá al menos otras tres colocaciones en la recta final del ejercicio.

 Economía abre la mano para potenciar el nuevo mercado

El ministro Luis de Guindos abrió la puerta a que el MARF acogiera bonos de titulización emitidos por fondos privados –los que emiten bonos dirigidos solo a inversores cualificados– con el real decreto de medidas urgentes en materia concursal aprobado el 5 de septiembre. “Los requisitos para la constitución de fondos privados son menores que los exigidos a los fondos cuyos valores pueden ser colocados en mercados secundarios oficiales. Por ejemplo, no requieren rating ni verificación del folleto en la CNMV”, señalan en una gestora de fondos de titulización. La posibilidad de cotizar en el MARF es un elemento positivo y permite la titulización a operaciones de tamaño relativamente reducido y a emisores que por su dimensión no tenían acceso a este instrumento de financiación, aseguran desde la gestora.