Desactivado el plan para que Guindos presida el Eurogrupo

España apoya el plan de estímulos de Draghi ante el riesgo de recaída económica

Holanda desactiva el plan de España para que Guindos presida el Eurogrupo

El ministro español de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, llega a la reunión de titulares de Economía y Finanzas de la zona del euro (Eurogrupo), en Milán (Italia), hoy.
El ministro español de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, llega a la reunión de titulares de Economía y Finanzas de la zona del euro (Eurogrupo), en Milán (Italia), hoy. EFE

La zona euro ha entrado en una nueva era”, anunció el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, tras la larga e intensa reunión de ministros de Economía de la zona euro en Milán. “Antes”, añadió el ministro holandés, “la prioridad era garantizar la estabilidad financiera. Ahora, debemos hacer todo lo necesario para apoyar el crecimiento”.

La reunión de Milán se convierte así en la primera victoria del plan de Mario Draghi. El presidente del Banco Central Europeo, alarmado por el deterioro de los datos de crecimiento e inflación, planteó a finales de agosto la necesidad de complementar las medidas de estímulo monetario con un impulso fiscal y una agenda ambiciosa de reformas estructurales. Draghi advirtió en Milán que su plan de compra de activos a partir de octubre “solo producirá efecto si se recupera la inversión”.

Las propuestas de Draghi cosecharon el esperado rechazo de la delegación alemana, encabezada por el ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble. Pero el ministro alemán no dispone ya de demasiados aliados para frenar el plan del BCE. Y la mayoría de los ministros no parecen dispuestos a tolerar que la zona euro caiga en su tercera recesión en menos de seis años (la primera, en 2009, y la segunda, 2012).

Incluso España, representada por el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha desmarcado de Berlín. “La zona euro prácticamente se ha parado”, señaló Guindos al término del Eurogrupo en Milán. “Está en crecimiento cero y existe ese riesgo [de una nueva recesión], estamos preocupados”.

Fuentes de la delegación española subrayaron que “hemos llegado casi, casi al final de las posibilidades de la política monetaria y ahora hace falta aplicar con flexibilidad el Pacto de Estabilidad”. Las mismas fuentes indicaron que antes de que concluya la presidencia italiana de la UE (diciembre de 2014) deberá lograrse un acuerdo sobre los términos de esa flexibilidad, lo cual supondrá una prórroga de los plazos para ajustar el déficit en países como Francia o Italia.

“El Pacto de Estabilidad ya prevé esa flexibilidad y la cuestión será cómo se garantiza que, a cambio de la prórroga, se acometan las reformas estructurales necesarias”.

Francia, enferma

El comisario europeo de Economía, Jyrki Katainen, advirtió que la flexibilidad del Pacto, en forma de prolongación de los plazos para ajustar el déficit requiere dos condiciones: “el deterioro de las situación económica y que el país en cuestión haya aplicado las recomendaciones que se le hicieron”.

La prueba de fuego de esa renovada flexibilidad se encuentra en Francia, país que ya ha anunciado que no podrá cumplir el objetivo de déficit (3,8%) pactado para este año como consecuencia del empeoramiento de su coyuntura económica. La mayor parte del Eurogrupo acepta como inevitable la prolongación del plazo concedido a Francia para ajustar las cuentas, que expira en 2015. Pero los “halcones” del Eurogrupo consideran que debe apretarse a Francia para que, a cambio, realice un esfuerzo de ajuste y de reformas. París tiene pendiente una revisión del gasto público, de la Seguridad Social y de las administraciones locales. Bruselas le había exigido, además, una reforma de pensiones para garantizar su sostenibilidad en 2020 como muy tarde. La vía de compromiso parece inevitable, según fuentes del Eurogrupo. Y podría pasar por una prórroga del plazo para el déficit (hasta 2016 o 2017), al mismo tiempo que se podría activar el mecanismo de supervisión reforzada que se incorporó al Pacto de Estabilidad a raíz de la crisis y que, hasta ahora, solo se ha utilizado con Eslovenia.

Desde algunas delegaciones, sin embargo, se pide prudencia. Y se recuerda que el presidente francés, François Hollande, dispone de escaso margen político para aplicar ciertas reformas anunciadas. Una presión exacerbada podría provocar un choque de trenes entre París y Berlín o la caída del presidente, algo que no ha ocurrido en Francia desde la dimisión de Charles de Gaulle en 1958.

Dijsselbloem se queda

En paralelo, el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, no contempla marcharse a la presidencia del nuevo mecanismo único de resolución de bancos en crisis -equivalente al FROB español- y despejar así el camino al ministro de Economía, Luis de Guindos, para sustituirle de forma anticipada al frente de los ministros de Economía de la eurozona. "El ministro Dijsselbloem no se plantea dejar el Eurogrupo para ir a la presidencia del mecanismo único de resolución", ha dicho su portavoz, Simone Boitelle.

Holanda bloquea así el último escenario que manejaba el Gobierno español para acelerar la llegada de Guindos a la presidencia del Eurogrupo. De hecho, fuentes gubernamentales españolas daban por hecho este jueves que Dijsselbloem se iría al mecanismo de liquidación e incluso fijaban como fecha el 15 de septiembre.

Guindos ha sostenido que la posición de Holanda no choca “en absoluto” con las aspiraciones de España y ha eludido comentar las declaraciones de la portavoz de Dijsselbloem. “Eso no se ha tratado en el Eurogrupo hoy”, se ha limitado a señalar en declaraciones a la prensa.

El ministro holandés ya dejó claro la semana pasada que tiene previsto agotar su mandato al frente del Eurogrupo, que no concluye hasta junio de 2015, y no descartó presentarse a la reelección. Además, dijo que la presión de España no beneficia a la institución.