Tras la polémica surgida esta mañana, analizamos las características de estos servicios y lo que los hace diferentes
Foto libre de derechos. Flickr Creative Commons.
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Por qué BlaBlaCar sí es legal en España y Uberpop no

Uber y BlaBlaCar han sido los protagonistas del día tras el comunicado que el Ministerio de Fomento lanzaba ayer en el que se recordaba que las personas y empresas que transporten viajeros por cuenta ajena a cambio de una retribución económica necesitan contar con la autorización de la Administración. Es más, desde el Ministerio se realizaba la advertencia de que no sólo no se iba a permitir la actividad de las mismas, sino que estas empresas pueden llegar a recibir unas multas de hasta 18.000 euros y los particulares que pagen por sus servicios pueden también ser sancionados con hasta 600 euros.

Esta reacción de Fomento ante estas nuevas propuestas que, como ya comentamos están revolucionando el segmento del transporte público en toda Europa a la vez que cosechando fuertes críticas y un cerrado apoyo de las autoridades comunitarias, parece surgir tras la exigencia de asociaciones gremiales y profesionales que tienen previsto movilizaciones y una gran manifestación en Madrid esta semana.

Sin embargo, tras el primer impacto de la noticia en la que se hacía mención a ambas compañías, las reacciones no han tardado en sucederse e incluso desde el gabinete de la Ministra Ana Pastor se ha matizado que el comunicado no se dirigía a quien comparten gastos sin ánimo de lucro en lo que se conoce como el fenómeno del “carpooling” o "carsharing"

¿Por qué Uber no y BlaBlaCar sí? La diferencia entre cobrar y compartir

Y es que no todo el negocio de Uber estaría en el punto de mira y en las iras de los taxistas, así como tampoco lo está el modelo que presentan BlaBlaCar y similares  - que por otra parte tampoco se libran de las críticas -.

Empezando por la empresa norteamericana, dentro de sus servicios, en los que se cuentan hasta seis, sólo uno es el criticado y el que se intenta prohibir, Uberpop. Este es el que permite que conductores particulares, tras pasar por una serie de requisitos de la empresa, puedan ofrecer su vehículo particular dentro de la aplicación para móviles de la compañía, donde los usuarios pueden solicitar un trayecto y pagar desde la misma aplicación.

En el resto de sus modalidades, Uber ofrece un servicio de coches de diferentes gamas con conductores profesionales, en nómina de la empresa o autónomos. De hecho, una de ellas está dirigida al colectivo que ha cerrado filas en su contra, los taxistas, permitiendo que los usuarios de Uber soliciten sus servicios a través de la misma aplicación que permite el acceso a Uberpop.

Por su parte, BlaBlaCar y otras webs y aplicaciones de “carpooling” parten de un concepto diferente. En este no hay una empresa que ofrezca un servicio ni nada parecido. Se trataría de una suerte de “red social” de conductores con un doble objetivo. El primero, ahorrar dinero compartiendo los gastos del viaje con otros usuarios que también deseen hacer el mismo recorrido. Y el segundo, fomentar un uso más responsable y ecológico de los vehículos ya que si se ocupan todas las plazas en los mismos, se evita que otros viajeros utilicen su coche particular para el mismo recorrido.

Sin embargo, esta modalidad, que Fomento ha dejado fuera de la acusación de ilegalidad, tampoco es del agrado de las agrupaciones profesionales. En concreto, La Federación Nacional de Transporte de Autobús (Fenebus) considera que perjudica seriamente los intereses de los usuarios y del sector BlaBlaCar ha querido despejar las dudas y en su página web se puede leer hoy también un comunicado en el que reiteran que el modelo que ofrece su plataforma es totalmente legal, a pesar de las críticas.

En definitiva, BlaBlaCar definitivamente sale de la polémica generada por la reacción de Fomento mientras que Uber, al menos en España y hablando sólo de su servicio Uberpop, parece que con la ley en la mano no puede seguir actuando dentro de nuestras fronteras.

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