Conservará solo 43 sucursales fuera de Cataluña frente a las 150 actuales

El FROB cerrará otro centenar de oficinas de Catalunya Banc antes de su venta

Sucursal de Catalunya Banc en Madrid.
Sucursal de Catalunya Banc en Madrid.

Tras el frustrado intento de venta a Banco Popular y Evo Banco de las 196 oficinas que Catalunya Banc conservaba en sus región de origen, el FROB ha decidido cerrar una gran parte de ellas. Inicialmente ya anunció la clausura de 46 sucursales de este bloque, operación que iba a llevar a cabo este mes. Estas sucursales, que además contaban con una rentabilidad negativa, eran justo las que menos interés habían despertado entre los potenciales compradores.

La petición de ayudas públicas por parte de Popular y Evo Banco para la adquisición de las 80 oficinas en las que estaban interesados provocó, sin embargo, que el FROB decidiese finalmente suspender esta subasta. Ahora, el FROB ha decidido cerrar el grueso de esta red. En concreto, clausurará otras 103 sucursales –que podría comercializar como locales vacíos– de las 150 que aspiraba a vender a la banca, con lo que Catalunya Banc solo mantendrán abiertas 43 oficinas fuera de Cataluña.

Los cierres, que se producirán antes del 14 de julio, cuando las entidades interesadas deben presentar oferta vinculante por Catalunya Banc, supondrán la salida de 700 de los 900 empleados de esta red. Aunque estos trabajadores podrían haber sido recolocados en un eventual comprador de las sucursales, fuentes de la entidad recuerdan que el ajuste final será el que ya se preveía inicialmente en el plan impuesto por Bruselas, que limitará la plantilla de la entidad a unos 4.600 empleados.

Varias fuentes financieras aseguran que ya en los contactos preliminares entre N+1, que asesora al FROB en el proceso, y la banca, Santander, BBVA y CaixaBank habían expresado su interés por algunas de las oficinas de fuera de Cataluña, precisamente por las 43 que se mantendrán abiertas.

Las cifras

2,5%

del total de activos del balance de Catalunya Banc es el peso de la carga inmobiliaria que conserva la nacionalizada tras ser saneada.

14,4%

de capital principal es el ratio de solvencia actual de la entidad, que prevé alcanzar un 16,6% tras vender una cartera hipotecaria de 6.500 millones.

758

oficinas serán las que le queden finalmente a la entidad en todo el país.

Cada una de estas sucursales, fundamentalmente situadas en Madrid y Valencia, absorberá el negocio de los centros de alrededor y contará con una media de 7 u 8 empleados. Seguirán “la tendencia de los modelos europeos, de oficinas de mayor tamaño, con empleados especializados en los negocios de banca privada, empresas, pymes y autónomos”, detallaban ayer en la entidad.

Catalunya Banc, de otra parte, mantiene abierto a la vez el llamado Proyecto Hércules, la venta previa a su subasta de una cartera hipotecaria valorada en unos 6.500 millones de euros. Una docena de postores, entre los que destacan las alianzas de Pimco con Deutsche Bank y Marathon, Blackstone y TPG, Apollo y Centerbridge, o Cerberus, y Goldman Sachs, han presentado ofertas por este paquete de créditos, por el que están dispuestos a pagar cerca de 3.000 millones. Una cuantía que irá a parar a reforzar los 15.000 millones de euros en liquidez con los que ya cuenta la unión de las cajas catalanas.

La resolución de esta venta, que inicialmente se pretendía cerrar antes de arrancar la subasta de la entidad, se desarrollará finalmente en paralelo, dado que el FROB espera recibir las ofertas vinculantes por Catalunya Banc antes del 14 de julio. El diseño de este último proceso incluye dos fases y se asemeja al aplicado con Novagalicia, en el sentido de que si una primera puja duplica la segunda mejor, o la supera en 200 millones, obtendrá una adjudicación directa.

De momento, los potenciales adjudicatarios se encuentran entre la gran banca española, cuyos hombres estudian ya, desde dentro, las cuentas de la entidad catalana. CaixaBank, que dispararía su cuota en Cataluña, donde ya es líder, y Banco Santander, que hasta la fecha no ha realizado adquisiciones en España durante la crisis, son las entidades más interesadas, según apuntan desde el mercado.

Lo que adquirirían, a fin de cuentas, es una entidad saneada con 12.000 millones en ayudas públicas, que descargó en Sareb 6.617 millones de euros de carga tóxica, ha reducido su plantilla en más de 1.100 empleados o que ha ajustado su red catalana de 857 sucursales a 715 y la del resto del país de 306 centros a solo 43.

La entidad, que ganó 532,2 millones en 2013, contiene 63.062 millones en activos y una especial fortaleza en el negocio catalán, donde cuenta con un 11% de cuota de mercado y 3,6 millones de clientes.