Crecimiento Defensivo & Valor Diferencial

Crecimiento Defensivo & Valor Diferencial

Una de las máximas en la gestión de los fondos de inversión que gestiono es mantener una cartera que equilibre historias sólidas de crecimiento con empresas con alto potencial de revalorización y reestructuración. Para este 2014, Renta 4 Gestora apuesta firmemente por la inversión en renta variable europea por la enorme capacidad de mejora de los resultados empresariales de sus compañías.

El fondo de inversión que más encaja con esta filosofía de los productos que comercializa Renta 4 Gestora, es Renta 4 Valor Europa FI, que es un fondo que nació con una estricta vocación de valor, es decir, el fondo busca invertir en empresas cuyo valor intrínseco esté sensiblemente por encima de su capitalización de mercado. El matiz que añado en la búsqueda de valor es que procuro conjugarlo con la preservación del capital. Al ser un fondo de inversión de renta variable, y NO de Retorno Absoluto, la preservación del capital no se basa tanto en la disminución de la volatilidad del valor liquidativo de la cartera, como en la configuración de una cartera de valores con una alta recurrencia en la generación de beneficios.

Crecimiento Defensivo

La parte de la cartera que invierte en compañías que denomino “poco vulnerables” o de crecimiento defensivo, son aquellas compañías con crecimiento estructural, inmerso en mega tendencias globales, con elevados ingresos recurrentes, ventajas competitivas y con baja necesidad de inversión en capital.

Esta parte de la cartera es la que nos proporciona estabilidad, menos volatilidad, visibilidad y dividendos. De las compañías que tengo en cartera, destacaría a Wolter Kluwer, Novartis, SGS, Abertis, Vinci, Kerry Group o Heineken, entre otras.

No es fácil encontrar compañías que cumplan con todos los requisitos antes mencionados, cuando las encontramos, son claros Buy&Hold o Comprar y Mantener.

Búsqueda de Valor Diferencial & Reestructuraciones

Renta 4 Valor Europa FI busca valor a través de las distorsiones que se producen en el mercado entre el precio de las acciones y el valor intrínseco de las mismas. Técnicamente la definición de valor intrínseco se define como el valor de la caja que se podría sacar de una compañía a lo largo del futuro predecible de la misma.

En esta parte de la cartera, nos fijamos en aquellas empresas de alta calidad que han sido injustificadamente castigadas por cambios de su industria, por el sentimiento de mercado o que atraviesan procesos de reestructuración temporales y que por lo tanto cotizan a niveles que no reflejan su valor fundamental.

La información para la toma de decisiones de inversión, no solo nace del análisis financiero o de otras fuentes de terceros, consideramos un proceso imprescindible, la visita a sus respectivos equipos directivos con el fin de obtener y valorar de primera mano cual es el estado de la compañía, y el compromiso del management con la compañía y sus accionistas.

El análisis, la valoración y las reuniones personales, nos proporcionan las conclusiones para invertir como de desinvertir, de la forma más acertada posible y sin interlocutores que pueden distorsionar nuestra opinión.

Esta parte de la cartera es la que nos proporciona más revalorización, mayor potencial y diferenciación, pero también mayor volatilidad. Cuando se invierte en una compañía que está atravesando un momento débil o estresado, es evidente, que es casi imposible acertar en el timing exacto de cuando van a mostrar las mejoras de gestión, la vuelta a la normalidad o el beneficio de medidas de reestructuración del pasado, por lo que el mercado, que siempre es escéptico, mantendrá volatilidades por encima de la que tienen compañías con mayor visibilidad.

De las compañías que tengo en cartera en reestructuración, destacaría a OI, Hochtief, Saipem, Philips, Lanxess, Aperam, Devro o Imtech, entre otras.

Por último, para entender la enorme diferencia entre ambas estrategias, y la importancia de poder conjugarlo para que la cartera esté equilibrada, no hace falta nada más que observar el potencial que tienen las compañías que componen la parte de Crecimiento Defensivo y su Beta, con el potencial que tienen las compañías que nos aportarán el retorno diferencial y su Beta.

La beta de las compañías más estables suelen estar entre un 10% y un 20% por debajo de la beta del mercado, mientras que la beta de las compañías en reestructuración o que pasan por un momento estresado de negocio, suelen estar entre un 10% o 30% por encima.

De momento, combinar estas dos estrategias ha obtenido muy buenos resultados como se puede ver en el siguiente gráfico.

Rentabilidad de +35,65% desde su creación a finales de 2009, frente a +14,55% del Euro Stoxx 50. Supone una rentabilidad de más del doble a su benchmark, y lo que es más importante, una volatilidad a 12 meses de solo el 10% frente al 18% del Euro Stoxx 50, ¡¡casi la mitad!!

Aunque es cierto que cuando las bolsas suben, el fondo suele subir algo menos. También es cierto que cuando la bolsa baja, el fondo baja mucho menos gracias a su menor volatilidad y las características defensivas de la mitad de la cartera. Ya hemos visto la importancia de evitar (en la manera de los posible para un fondo que invierte solo en renta variable) las grandes caídas de las bolsas, ya que si el valor liquidativo cae un 50%, si al año siguientes subes un 50%, a penas se ha recuperado el 25% de toda la caída anterior. O lo que es lo mismo, hay que subir un 100% para empatar.

A largo plazo, un fondo de inversión gestionado desde criterios fundamentales y prudentes, suele tener mejores resultados que los fondos que solo destacan cuando las bolsas suben. Quizás no es una gran estrategia comercial (cuando entran flujos de dinero en renta variable de particulares, la mayoría de los inversores suelen fijarse en las rentabilidades de los últimos meses), pero estoy convencido de que es la mejor estrategia para inversores a largo plazo en bolsa.

Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

@JGalanR4

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