Coloca 5.000 millones al 1,835%

El Tesoro cierra la emisión de deuda ligada al IPC con 20.000 millones de demanda

Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.
Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.

El Tesoro y las grandes empresas españolas no están dudando en aprovechar el filón que ofrece para su financiación el gran apetito que despierta la deuda periférica entre los inversores internacionales. El verano de 2012 fue el indiscutible punto de inflexión a partir del que el camino se ha despejado completamente para los actores que ya acudían con anterioridad a la crisis al mercado de capitales pero la abundancia de liquidez y la elevada demanda están incorporando al mercado a nuevos emisores y está propiciando también la colocación de nuevos instrumentos.

En la jornada de hoy emitieron deuda no solo el Tesoro sino también Telefónica y Bankia. En total, se colocó papel español por 11.363 millones de euros con una demanda conjunta por 40.000 millones, en una sesión que bien puede quedar como fecha reseñable en la trayectoria reciente de España en el mercado de capitales. Fue la primera ocasión en que Bankia emitió deuda subordinada, un activo con el que refuerza su liquidez pero de paso también su solvencia. Telefónica se financió a un coste inferior al del Tesoro en una de las colocaciones de deuda más baratas de su historia. Y, sobre todo, fue el día en que el Estado emitió por primera vez bonos ligados a la inflación europea, una fórmula para la que ya había iniciado los preparativos el año pasado y con la que comienza a lograr uno de sus objetivos más preciados, el favor de aseguradoras y planes de pensiones internacionales, que invierten con una filosofía de largo plazo.

Las emisiones de deuda pública ligadas a la inflación ofrecen un cupón anual inferior a una emisión clásica, si bien a cambio ofrecen la compensación de, llegado el vencimiento, actualizar la inversión de acuerdo con la inflación, de modo que el capital haya equiparado su valor al del coste de la vida. Así, la filosofía de inversión va claramente dirigida al largo plazo y a esperar al vencimiento del activo, cuando puede disfrutarse al completo de la vinculación a la inflación.

El Tesoro colocó en su primera emisión de bonos a diez años ligados a la inflación una cuantía de 5.000 millones de euros a diez años, después de registrar una fuerte demanda por 20.300 millones de euros. Y eso pese a que, de entrada, pagará un 1,835% a 10 años, alrededor de un punto porcentual por debajo de lo que ofrece el bono tradicional a una década. El organismo de financiación del Estado se proponía captar entre 3.000 y 4.000 millones, pero elevó el importe adjudicado a la vista de la elevada demanda.

El Tesoro explicó que fueron más de 270 inversores los que han querido participar en la emisión y que ha sido el mayor libro de órdenes de una operación sindicada vinculada a la inflación europea. El ministro de Economía, Luis de Guindos, calificó la operación de “muy positiva”, porque los títulos de renta fija ligados a la inflación “son valores que emiten los emisores más fuertes y con mayor valoración por parte del mercado”. Y avanzó que “es sin duda un camino que va a continuar andando el Tesoro en el futuro”.

La colocación fue muy diversificada, tanto por tipo de inversor como por zonas geográficas. El 73% de los compradores son extranjeros. Francia ha tenido la mayor participación con un 21%, seguido de Reino Unido e Irlanda con un 15%, los países nórdicos con un 8% e Italia con un 6%. Según el tipo de inversor, los mayores compradores han sido los gestoras de fondos de inversión con el 41% del total, seguidos de entidades bancarias con un 21%, aseguradoras y fondos de pensiones, que han participado con un 16%, y bancos centrales, con el 8% del total.

Con esta emisión, el Tesoro lleva captados 103.500 millones, de los que 68.100 millones forman parte del programa de financiación a medio y largo plazo. Esta cifra supone más del 51% de la previsión de emisión para todo el año incluida el programa de financiación.

El Tesoro también colocó ayer 4.513 millones en letras a seis y doce meses con intereses en mínimos históricos, igualmente con una fortísima demanda que superó los 13.400 millones. Adjudicó 1.200 millones a seis meses con un interés marginal del 0,37%, el más bajo de la serie histórica, que para este plazo comienza en 1992; los 3.313 millones de euros restantes se colocaron a doce meses con una rentabilidad del 0,608%, cerca del mínimo histórico del 0,56% de marzo.

 

Guía del nuevo instrumento

¿Qué es un bono ligado a la inflación?
Es un bono que paga un cupón fijo pero que a lo largo de la vida del producto incrementa el principal de la inversión según la evolución de un índice de precios. Este principal suele tener un suelo que impide que al vencimiento se sitúe por debajo de la inversión original, es decir, que no habría pérdida de capital en caso de inflación negativa. Con una senda de inflación positiva, el principal crece a lo largo del tiempo y por tanto el importe del pago del cupón será también mayor, explica el Tesoro.

¿Qué diferencias de rentabilidad aparecen frente a un bono tradicional?
Su rentabilidad es menor. En la emisión lanzada por el Tesoro queda de alrededor de un punto por debajo que la que se paga en el secundario por un bono del Tesoro a diez años. Pero esto queda compensado con la actualización de la inversión inicial de acuerdo con el coste de la vida.

¿Qué ventajas ofrece en el contexto actual?
La nueva emisión del Tesoro está vinculada a la inflación europea, justo en un momento en que la perspectiva de precios es al alza pero a medio plazo. De hecho, la economía de la zona euro afronta el riesgo actual de un periodo prolongado de inflación a la baja, según advierte el BCE, que prevé precios ya claramente alcistas en 2016. Sus últimas previsiones económicas, del mes de marzo, apuntan a un alza de precios del 1% este año, del 1,3% en 2015 y del 1,5% el año siguiente, donde ya se apreciará un aumento del 1,7% en el cuarto trimestre. Revisará estas previsiones a principios de junio, a partir de lo que se ha comprometido a tomar una decisión si se confirma una evolución de precios capaz de torpedear la recuperación económica.

¿Qué otros países emiten deuda vinculada a la inflación?
El Tesoro afirma que el mercado de bonos indexados a la inflación europea es un mercado líquido en el que captan financiación los principales emisores soberanos europeos: Francia, Italia y Alemania. “Existe una amplia base inversora para este producto, principal pero no exclusivamente europea. Asimismo, se han desarrollado mercados de deuda pública indexada a la inflación doméstica en Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia e Italia”, explica en una presentación.