La crisis de las divisas puede frenar la retirada de los estímulos

Bernanke se despide de la Fed con los emergentes en el precipicio

En la imagen un registro de Ben Bernanke, quien dirigirá esta semana su última reunión como presidente de la Reserva Federal de EE.UU.
En la imagen un registro de Ben Bernanke, quien dirigirá esta semana su última reunión como presidente de la Reserva Federal de EE.UU. EFE

La última gran decisión de Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos (Janet Yellen toma las riendas el 1 de febrero) va a ser más trascendental de lo que se esperaba, después que la crisis en Argentina haya terminado con la tranquilidad que reinaba en los mercados desde comienzos de año.

El mercado descuenta que el banco central estadounidense decidirá en su reunión de dos días que comienza hoy continuar con la retirada del programa de estímulos. La mayoría de los pronósticos apunta a que se mantendrá el ritmo de reducción de diciembre de 10.000 millones de dólares, lo que dejaría el importe de la compra mensual de deuda en 65.000 millones de dólares. Incluso hay analistas que piensan que el tapering podría acelerarse ante la mejoría de las condiciones de la economía estadounidense (con permiso del decepcionante último dato de empleo).

Pero los problemas del peso argentino, que la semana pasada sufrió su mayor desplome (un 18%) desde el Corralito de 2001, y los temores a que derive en una crisis de las divisas emergentes, han puesto a Bernanke entre la espada y la pared. “La inestabilidad en los emergentes podría llevar a que no haya un anuncio de reducción adicional de los estímulos”, sostienen en Renta 4.

El impacto de una menor inyección de liquidez al sistema por parte de la Fed en los países en vías en desarrollo viene de atrás. Ya en la primavera pasada, la sola sugerencia del principio del fin de las medidas expansivas en Estados Unidos provocó el descenso de las monedas de Brasil, Turquía o India, por la huída de capitales.

Pues bien, en un momento en el que se ha constatado que los emergentes han frenado su empuje, y con sus divisas en estado de alerta, la tendencia a normalizar la política monetaria de la Fed podría echar más leña al fuego y llegar a afectar a la recuperación económica mundial.

De hecho, los expertos advierten de que el riesgo de fuga de capitales de los emergentes hacia otras regiones más seguras aumenta por momentos y es difícil de controlar.

“La pasada semana comenzó con una fuerte depreciación en los mercados de divisas emergentes cuando se conocieron los datos de índice de producción industrial en China, que resultaron ser peor de lo esperado. Dichas caídas se aceleraron conforme se conocían noticias procedentes de Argentina de que el gobierno dejaría de apoyar a su propia divisa”, comentan en Ebury Partners, que añaden que la próxima prueba de fuego es la cita de la Fed.

“Sin duda, parece que el giro de la política monetaria norteamericana, tal y como nos demostraron los mercados en mayo del año pasado, es un elemento clave para las economías emergentes”, apunta Miguel Ángel Paz, de Unicorp Patrimonio. Y destaca que “por tanto, hay que estar esta semana muy pendiente a la comparecencia de Bernanke. Sería una sorpresa muy positiva que mantuviese el programa de recompra en 75.000 millones de dólares y podríamos ver un giro al alza de todos los mercados de riesgo”.

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, “la consecuencia inmediata de toda esta tensión es que los que esperábamos un próximo inicio de la discusión sobre la subida de tipos en Estados Unidos ahora lo aplacemos hasta que vengan tiempos mejores”.

Por el momento, algunas divisas emergentes como el real brasileño o la lira turca están en mínimos frente al dólar y el euro, aunque la reacción de sus respectivos bancos centrales, que han generado expectativas sobre una subida de los tipos de interés, frenaron ayer la sangría logrando cierta estabilización. “Faltan catalizadores para el mundo emergente”, asegura Inversis Banco.

“La evolución de las divisas emergentes es la principal incertidumbre para el primer semetre de este año, ya que pensamos que retrasará la mejora en estimaciones de beneficios y es una de las razones por las que recomendamos cautela en los mercados”, señalan los analistas de Banco Sabadell.

Por su parte, el euro se mantiene fuerte en los 1,36 dólares y apreciándose en especial frente a las divisas de los emergentes. Pero desde Inveris Banco prevén que no rebase los 1,38 dólares “a pesar de que los nuevos temores sobre los emergentes han favorecido más los flujos al euro que al dólar, a pesar de ser esta última la divisa refugio en tales situaciones”.

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