Contratos por 4.000 millones de euros en el país dependen de sus inversiones

300 empresas españolas, pendientes del conflicto de Sacyr en Panamá

Manuel Manrique, presidente de Sacyr, con la ministra de Fomento, Ana Pastor, supervisan las obras del Canal de Panamá.
Manuel Manrique, presidente de Sacyr, con la ministra de Fomento, Ana Pastor, supervisan las obras del Canal de Panamá.

La marca España está en entredicho por la crisis abierta en Panamá tras la decisión de Sacyr de suspender las obras de ampliación del Canal si no se empiezan a negociar sobrecostes por 1.625 millones de dólares y se inyectan nuevos fondos al proyecto, sobre los previstos inicialmente en el contrato. Pero más que la reputación, empresas de este país se juegan importantes negocios en campos como el de la construcción, ingeniería, energía, banca o telecomunicaciones. Según datos de la Embajada española en el país centroamericano, la inversión española acumulada alcanza los 3.000 millones de dólares y firmas españolas participan en contratos por 5.500 millones de dólares, dando trabajo a unas 15.000 personas.

La adjudicación del Canal de Panamá al consorcio liderado por Sacyr, contrato valorado en 3.200 millones de dólares, el posterior encargo del metro de ciudad de Panamá a FCC, por 1.400 millones de dólares, y el convenio para evitar la doble imposición entre los gobiernos de España y Panamá marcaron un antes y después en las relaciones comerciales entre ambos países. Panamá es destino prioritario para las más de 300 compañías asentadas allí.

El Gobierno de Mariano Rajoy no ha dudado en ofrecerse para mediar entre la ACP y Sacyr, máxime cundo el presidente panameño, Ricardo Martinelli, elevó el jueves la batalla en el Canal a niveles de conflicto diplomático. El presidente anunció un viaje a España para exigir el cumplimiento del contrato firmado por el consorcio que lidera Sacyr para construir el tercer juego de esclusas en el Canal. Y Martinelli cargó la responsabilidad moral de un hipotético incumplimiento al Estado español a la vista de que el Gobierno que en 2009 presidía José Luis Rodríguez Zapatero se ofreció como garante de que uno de los mayores proyectos de infraestructuras en curso saldría adelante.

El embajador español, Jesús Silva, reaccionó y anunció la visita de representantes del Gobierno español, con la ministra de Fomento al frente. Los ex ministros José Blanco y Miguel Sebastián, la propia Ana Pastor y el príncipe Felipe son algunos de los representantes del Estado que han visitado las obras para la apertura de un tercer paso en el Canal.

SACYR 2,53 0,16%

Dos de las empresas más expuestas a Panamá son la propia Sacyr y FCC. La primera debe el 25% de sus ventas a ese mercado y la segunda ha convertido a Panamá en su segundo mayor granero en el negocio de la construcción. El grupo que preside Esther Alcocer entró en Panamá a finales de los noventa, tiene allí 2.400 empleados y una cartera de proyectos de más de 2.500 millones de dólares. FCC construye la primera línea de metro de Ciudad de Panamá, proyecto que está supervisando Sener.

ACS ha asentado allí su área de construcción industrial, a través de la que se ha adjudicado importantes centrales eléctricas y con la que viene facturando unos 150 millones anuales. OHL, Acciona o San José también buscan oportunidades y han participado en importantes concursos en Panamá. Cepsa está a ambos lados del canal como suministrador de combustibles marinos. Indra tiene un laboratorio de software y ha accedido a importantes contratos como el de la modernización de los sistemas de gestión de la información de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP). Inditex ha vuelto a apostar en 2013 por ese mercado con tiendas de Bershka, Stradivarius y Pull & Bear. Son algunas de las grandes empresas con intereses en un país que también ha atraído a medianas compañías que hoy miran con atención la escalada de la tensión entre Panamá y España.

La batalla abierta en el canal

Sobrecostes

Sacyr, Impregilo, Jan de Nul y CUSA ganaron la construcción del tercer juego de esclusas del Canal en julio de 2009. El contrato ascendió a 3.118 millones de dólares y a día de hoy las obras se han ejecutado al 70%. Los sobrecostes reclamados por el consorcio son de 1.625 millones de dólares.

Imprevistos

Los problemas de las constructoras comenzaron recién iniciado el proyecto. El cemento previsto no era el idóneo y durante meses se buscó una nueva fórmula. También se complicaron las excavaciones por los materiales que se fueron encontrando, hubo hasta tres huelgas del personal y se complicó la búsqueda de basalto para el hormigón, entre otros problemas.

El conflicto

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha rechazado decenas de reclamaciones de sobrecostes de Sacyr y sus socios. El consorcio se ha quedado sin liquidez para seguir adelante con las obras y ha notificado que suspenderá los trabajos el próximo 20 de enero (con un preaviso de 21 días) si la ACP no inyecta fondos extra al proyecto.

En guardia

La ACP ha manifestado que tiene capacidad para tomar las riendas de las obras si Sacyr las abandona. También asegura que ejecutaría las garantías por 600 millones de dólares depositadas por el consorcio.

Negociación

La ministra de Fomento, Ana Pastor, encabeza una delegación del Gobierno español para mediar en Panamá. El propio presidente Ricardo Martinelli ha elevado el problema a conflicto diplomático al llamar a consultas a los embajadores de España e Italia y calificar de responsables morales de la situación a sus Gobiernos.

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