El Eurogrupo vuelve a reunirse hoy
El ministro español de Economía, Luis de Guindos charla con el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, al inicio de la reunión de ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo en Bruselas el 9 de diciembre de 2013.
El ministro español de Economía, Luis de Guindos charla con el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, al inicio de la reunión de ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo en Bruselas el 9 de diciembre de 2013. EFE

París y Berlín se enfrentan por el papel del MEDE en los futuros rescates

El objetivo de los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) es alcanzar el miércoles un acuerdo sobre el llamado mecanismo único de resolución bancaria (MUR), para poder negociar el acuerdo definitivo con el Parlamento Europeo durante el próximo trimestre.

Pero ese calendario está en peligro, por las discrepancias que surgen de hora en hora entre las capitales. Hasta el punto de que ayer tuvieron que volver reunirse en Berlín los ministros de Economía de Alemania, Francia, Italia, España y Holanda, para intentar desbrozar el camino antes de las decisivas citas de hoy y mañana en Bruselas. Además de las discrepancias relativas a la estructura del MUR, Berlín y París mantienen posiciones muy alejadas sobre la financiación de los rescates bancarios en los próximos años a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) o fondo de rescate de la zona euro.

El Gobierno de François Hollande reclama la existencia de un respaldo financiero a escala europea que pueda cubrir las previsibles carencias del fondo de reestructuración. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aceptó ese principio el pasado martes, en aras de un acuerdo que favorecía las tesis de Berlín en otros terrenos. Pero Schäuble, que hoy será confirmado, se ha arrepentido de esa concesión, lo que pone en duda el resto del acuerdo.

En una carta del revelada por el diario The Wall Street Journal, Schäuble señala a la presidencia de la UE que el respaldo financiero “en cualquier circunstancia”, como señalaba el acuerdo inicial, “puede interpretarse como una violación de la soberanía presupuestaria de los Estados miembros. Y eso hay que evitarlo”. La reunión de ayer y la de hoy (en la que participarán todos los miembros de la zona euro) intentará superar ese y otros escollos. Pero no resulta fácil, porque la solicitud de París abre la vía para una recapitalización casi directa de las entidades a través del MEDE, a diferencia del modelo defendido por Berlín, que es el aplicado en España. En este caso, la recapitalización se hizo a través del Estado, que asume la responsabilidad de devolver los 41.300 millones del préstamo del MEDE, así como los intereses.

La posición de Francia cuenta con el apoyo de Italia y Portugal. Fuentes francesas lamentan que Madrid se haya mantenido al margen de esa batalla. Pero España, cuyos bancos ya han llevado a cabo la recapitalización, parece más preocupada por lograr el acuerdo general sobre el MUR que por una concesión de Alemania que, en principio, solo beneficiaría a los bancos franceses o italianos.

Fuentes de la CE no descartan que el acuerdo sobre la función del MEDE se aplace al año que viene, para intentar cerrar un pacto sobre el MUR. Pero tampoco ahí resultará fácil, como puso de manifiesto ayer Mario Draghi.

Draghi pide un fondo europeo de verdad

Las horas previas a la reunión de ministros de Economía de la UE de mañana muestran que casi nadie parece satisfecho con el esbozo de mecanismo único de resolución bancaria que hay sobre la mesa. Como suele ocurrir, los sucesivos retoques de los ministros han desfigurado por completo la propuesta inicial de la Comisión Europea, hasta el punto de convertir el fondo único en 28 fondos nacionales. “No debemos crear un mecanismo único de resolución que solo sea único en el nombre”, advirtió ayer el presidente del BCE, Mario Draghi, durante una comparecencia en el Parlamento Europeo. Draghi también expresó su inquietud por la “complejidad” de la toma de decisiones en ese mecanismo y su tipo de financiación.
El borrador de acuerdo atribuye la intervención de un banco a un “consejo” formado por las autoridades nacionales. La CE podría objetar a sus decisiones, pero en ese caso la última palabra correspondería (por mayoría simple) al Consejo de Ministros de la UE. Un galimatías que encaja mal con la urgencia que requiere la intervención de un banco.

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