La expectativa pasa desde negativa hasta estable
S&P mejora su perspectiva sobre España
S&P mejora su perspectiva sobre España

S&P: motivos para mejorar su perspectiva sobre España... y tres riesgos que persisten

Mejora la competitividad pero prevé que la débil demanda interna y la atonía inversora continúen

Estima que el PIB real crecerá una media del 0,6% hasta 2016

Standard & Poor's (S&P) se suma a la corriente que ve algunas señales positivas en la economía española (fundamentalmente en la fortaleza del sector exterior), aunque sin dejar de lado los riesgos por la debilidad de la demanda interna, la poca inversión y el escaso crecimiento como sus principales (y significativos) lastres. La agencia de calificación ha revisado su perspectiva sobre España desde negativa a estable, una mejora que supone que la agencia no ve probable una próxima rebaja de la calificación. Una nota que, sin embargo, continúa  en zona de peligro.

El tono más tranquilo de la agencia no implica por tanto una mejora en la nota a España: la agencia de calificación ha reiterado su calificación crediticia sobre la deuda española, que se sitúa en BBB- a largo plazo y se mantiene a un paso del grado de peor calidad de la inversión, también conocido como bono basura. En el corto plazo, la calificación continúa en A-3.

Estos son los motivos para el optimismo:

1. La agencia de calificación asegura que la posición externa de España está mejorando y que espera que el crecimiento económico se reanude gradualmente. "Además, otros indicadores financieros se están estabilizando, en nuestra opinión, debido a las reformas presupuestarias y estructurales, junto con las políticas de apoyo de la zona euro", dijo S&P en un comunicado.

La palanca para el crecimiento estará por tanto en el sector exterior, explica S&P: el superávit por cuenta corriente -que se situará alrededor del 1,4% del PIB en 2013- crecerá, según su estimación, hasta el 3% del PIB en 2015-2016 (desde un déficit de casi el 10% del PIB en 2008). Es precisamente esta mejora la clave de la mejora de la perspectiva: "Consideramos que la mejora en este indicador de la calidad crediticia es clave ya que apunta a una caída del elevado endeudamiento externo de España".

"Si el superávit sigue creciendo en línea con nuestras proyecciones actuales", explica S&P, "la posición deudora neta internacional de España, que estimamos se situó en un elevado 94% del PIB en 2012, podría descender por debajo del 80% del PIB en 2016".

La debilidad de la demanda interna con la subsiguiente contracción de las importaciones, junto al superávit por cuenta corriente, "ilustra la reorientación de la economía española hacia la demanda externa y el fortalecimiento de su competitividad."

De acuerdo con la Comisión Europea, explica la agencia, el índice de competitividad de España medido en base a los costes unitarios laborales en comparación con el resto de la eurozona, "ha mejorado, situándose ya por debajo de su nivel del año 2000. En consecuencia, vemos un restablecimiento de la competitividad según este parámetro".

2. Reformas estructurales: Según la agencia, la calificación BBB- se basa en una evaluación de la "diversificada y próspera" economía española y gracias al apoyo de la reforma financiera, fiscal y estructural que ha llevado a cabo el Gobierno.

...y estos los riesgos

1. S&P recuerda que los ratings están "limitados" por la  "valoración de los altos niveles de deuda externa tanto del sector público como del privado, las perspectivas de crecimiento -que consideramos limitadas para el periodo 2013-2016- y las inflexibilidades que se mantienen en determinados sectores de actividad como el mercado de trabajo, todavía altamente segmentado".

2. Débil crecimiento: S&P estima que el PIB real de España se contraerá un 1,2% en 2013 para "después recuperarse lentamente". Según sus previsiones, la economía crecerá el 0,8% en 2014 y el 1,2% en 2015, principalmente "gracias a la solidez de las exportaciones", con un crecimiento medio anual del PIB real en el periodo 2013-2016 del 0,6%, frente al 0,3% de la estimación anterior. Y lanza una advertencia: "A medio y largo plazo y si no se toman medidas, el alto desempleo estructural y la atonía inversora, agravadas por un perfil demográfico desfavorable, pueden frenar el crecimiento potencial de la economía".

La agencia no se queda ahí y cita otros desequilibrios y riesgos para la economía española: "La demanda interna continúa debilitada y su crecimiento futuro está limitado ya que estimamos que la renta disponible continuará cayendo debido a la elevada tasa de desempleo, a la bajada de salarios y al proceso de consolidación presupuestaria", asegura.

3. No están mucho mejor las cosas en lo que respecta a la actividad inversora,  que "sigue siendo reducida dado que el sector privado continúa con su proceso de desapalancamiento y el crédito sigue cayendo".

S&P se anima a dar recetas para una mejora "aún más rápida en la posición externa de España y una recuperación económica más veloz": reducir los costes de financiación para el sector privado.Aunque reconoce que se han reducido notablemente para el Estado desde mediados de 2012, "seguimos viendo que los mecanismos de transmisión de la política monetaria no están funcionando adecuadamente en España, a pesar de la reciente flexibilización de dicha política por parte del Banco Central Europeo".

S&P ve "poco probable que mejoren las condiciones de financiación para las pequeñas y medianas empresas en el corto plazo si no hay medidas adicionales de política monetaria específicamente dirigidas a ellas". Al mismo tiempo, "seguimos considerando alto el riesgo de crédito de la economía española, en parte debido al incremento de la morosidad, que aún continúa". 

 

S&P rebajó la nota de España hace algo más de un año, en octubre de 2012. Entonces, la agencia rebajó de golpe dos escalones su calificación a España, que pasó de de BBB+ a BBB-. Entonces, citaba el agravamiento de la crisis económica en la zona euro, el alza del paro y las restricciones presupuestarias como los argumentos para el recorte.

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