Oficina para recolocar a los trabajadores excedentes

Presión al límite para Corporación Mondragón

Corporación Mondragón concentra estos días la mayoría de las miradas de atención por la crisis de Fagor Electrodomésticos. Esta industria con sede en Arrasate-Mondragón fue el embrión de un grupo que ahora factura 14.000 millones con 83.000 trabajadores en cinco continentes (y que representa casi el 4% del PIBvasco). El líder en línea blanca nació hace más de 50 años por el impulso de cinco emprendedores apoyados por el sacerdote José María Arizmendiarrieta y por su filosofía de salvaguarda del empleo en cualquier circunstancia.

Doble presión para Corporación Mondragón. Garantizar el futuro de la compañía que fue su origen y blindar una actitud (cero despidos) que ahora se pone a prueba en esta crisis. O triple desafío, para los que recuerdan que el actual presidente de la multinacional vasca, Txema Gisasola, fue el anterior responsable del quinto fabricante europeo de línea blanca y critican que dejó muchos deberes por hacer.

De momento, Corporación Mondragón ha comunicado que pondrá en marcha una nueva oficina de “reubicaciones” laborales entre las cooperativas del grupo. Es un mecanismo que siempre se ha aplicado y que en 2012 permitió la reubicación de 600 socios de empresas en pérdidas en otras compañías en beneficios. Copreci, con sede en Aretxabaleta (Guipúzcoa) y uno de los principales fabricantes de componentes de electrodomésticos del mundo, ya acogió a cooperativistas de Fagor, así como otras sociedades de la división de automoción.

Laboral Kutxa, el área financiera de la corporación, también concentra parte de las miradas citadas al principio. Es la entidad más próxima a las cooperativas, pero también vive con sus propias exigencias en un mercado lastrado por los tipos a la baja y el alza de la morosidad. De todas formas, Fagor Electrodomésticos es uno de los accionistas de referencia de Laboral Kutxa, algo que no olvidan los socios de la empresa fabril, que viven con intensa preocupación esta crisis. El Alto Deba, en Guipúzcoa, donde están las sedes tanto de Corporación Mondragón como de Fagor Electrodomésticos y Laboral Kutxa, también es el lugar donde estos días se celebran decenas de reuniones para intentar buscar una solución a una marca que nació en Euskadi y que es una referencia mundial en línea blanca. El lehendakari, Íñigo Urkullu, ya transmitió su preocupación por Fagor Electrodomésticos, incluso desde Nueva York en el viaje oficial que celebró.

Los inversores con aportaciones, a la cola

Los 10.000 inversores que compraron deuda perpetua de Fagor Electrodomésticos, las denominadas aportaciones financieras, estarían a la cola en el turno de cobro en un hipotético concurso de acreedores, solo por delante de los propios cooperativistas de la empresa, que pudieran tuvieran pendiente el pago de salarios u otros retornos. La sociedad captó 185 millones a través de esta vía entre 2004 y 2006. La emisión realizada en el primero de los ejercicios citados cotiza al 29% de su valor nominal y la siguiente, al 27,5%, unas minusvalías que no animan a la desinversión.

Fagor Electrodomésticos siguió el ejemplo de Eroski, también integrada en Corporación Mondragón, para captar fondos a través de la emisión de aportaciones. Hay una demanda colectiva de inversores contra Eroski que se juzgará en 2014.

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