En España ha pasado lo peor

Si la economía sigue su curso, deberíamos esperar que las exportaciones sigan liderando el crecimiento y amortigüe totalmente el menor dinamismo del consumo privado y la demanda interna.
El mantenimiento de una elevada competitividad significa, desde mi punto de vista, que no vamos a tener muchas alegrías a nivel salarial, solo si el Gobierno tiene algo de cordura en su política fiscal y comienza una bajada sustancial de la presión impositiva a las clases medias españolas, el consumo privado y la demanda interna del país recuperará parte del deterioro sufrido en estos ya 5 años de crisis.
Fíjense en el gráfico inferior. La caída del coste laboral unitario desde 2008 ha sido muy abrupto, llegando casi a niveles de 2000. Aunque para los sueldos de los trabajadores no es una buena noticia, para la economía sí lo es. Los costes laborales de las compañías tienen una correlación muy elevada con la creación de empleo. Mientras que la tasa de desempleo no se encuentre por debajo del 15%-16%, es difícil que veamos incrementar los costes laborales y que haya presión salarial en las empresas españolas, lo cual tiene muy buenas implicaciones para los márgenes y los beneficios de las compañías españolas.
Por último, el sector bancario ha provisionado la mayor parte de su riesgo de balance, cuando menos el relacionado con el sector inmobiliario. Todavía no están en situación de retomar el crecimiento de los préstamos concedidos, lo cual no es una buena señal para la economía, pero es evidente que el nivel de deterioro de su balance va menguando. Si la economía española comienza a crecer, los números de los bancos también irán mejorando, y tanto los ratios de morosidad como la apertura del “grifo” del crédito mejorarán.
Javier Galán, Gestor de Renta Variable Europea de Renta 4 Gestora

