Un consejero dice que el organismo cuenta con armas de sobra
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante una rueda de prensa ofrecida en Fráncfort.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante una rueda de prensa ofrecida en Fráncfort.

El BCE reitera que está dispuesto a bajar más los tipos

Mario Draghi lo ha asegurado, una y otra vez: tiene armas de sobra para tranquilizar a los mercados. Y hoy el consejero del Peter Praet asegura que puede haber más bajadas de tipos.

Peter Praet, consejero del BCE, publica hoy un extenso artículo en el que desgrana las vicisitudes de la realidad económica y aclara, por si hubiera alguna duda cuáles son las misiones del Banco Central que preside Mario Draghi. Al igual que el italiano, Praet asevera que están muy pendientes del crecimiento económico y que mantendrán una política monetaria expansiva.

“No nos hemos quedado sin munición. Más recortes en el tipo de intervención a corto plazo (ahora en el 0,5%) continúan siendo una opción para el BCE si las perspectivas de estabilidad de precios así lo justifican”, escribe Praet.

El miembro del consejo ejecutivo del BCE señala que las últimas decisiones del organismo monetario, en las que ha dejado como posibles todas las armas a su alcance, “han ayudado a anclar las expectativas del mercado”.

EL BCE tiene varias armas en la recámara. Primera, poner en negativo el tipo de interés de la facilidad de depósito, que sigue en el 0% (cerca de 120.000 millones de euros se depositan diariamente en el BCE). Segunda, comprar titulizaciones. Tercera, ampliar la duración de las subastas de liquidez. Y cuarta, penalizar la liquidez obtenida en la ventanilla con activos ultraseguros como las cédulas hipotecarias, algo que ya hizo el pasado 18 de julio. Aún puede apretar las tuercas en este punto.

El pasado 1 de agosto, Draghi insistió en el compromiso del BCE de mantener los tipos de interés en los niveles actuales, del 0,5% o incluso a niveles inferiores durante “un prolongado período de tiempo”, con el argumento de que no hay amenazas de inflación en la economía de la zona euro y de que las perspectivas de estabilidad de precios, el mandato supremo de la política monetaria del BCE, están “firmemente ancladas”.

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