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Pequeños gigantes »

Una estrella de la radio distinta

Más de 15.000 emisoras en todo el mundo cuentan con equipos de la firma madrileña AEQ, que además trabaja en la retransmisión de las Olimpiadas

Hasta 7.000 equipos de AEQ permiten que el sonido de los Juegos Olímpicos llegue a todo el mundo

"Probando, uno, dos, tres. Buenos días, son las siete de la mañana, las seis en Canarias”.

Son actos y dichos típicos de la radio y ambos necesitan, para ecualizar la voz o para salir a antena, los aparatos de Aplicaciones Electrónicas Quasar SA o, lo que es lo mismo, AEQ, que es como se conoce en el sector a esta empresa que también da soporte al audio de la televisión.

La compañía, que nació en 1980 como la aventura cooperativista de unos estudiantes de Ingeniería, es, pese a su pequeño tamaño, una de las tres o cuatro en el mundo capaces de dotar, casi al cien por cien, de todos los equipos que precisa una emisora de radio.

Desde entonces ha elaborado el diseño, la ingeniería y en muchos casos la instalación de más de 1.300 estudios y sus equipos están presentes en otras 15.000 estaciones, con clientes como la BBC, la RAI, la CBS o el grupo Clarín, además de prácticamente todos los medios audiovisuales españoles.

En estos momentos, sus técnicos montan varios estudios para la Radio Nacional Rusa y su homóloga de Angola.

En todo tipo de eventos
En la sede de Leganés (Madrid), diseñan y fabrican desde la mesa de mezclas, su producto estrella, hasta los sistemas de control automático de la emisión, pasando por el equipamiento necesario para la retransmisión de unos Juegos Olímpicos, una de las divisiones de negocio que exhiben más orgullosos.

Empezaron en Seúl, se consagraron en Barcelona 92 y desde los Juegos de Invierno de Nagano 98 hasta Londres 2012 son los suministradores del sistema completo de comentaristas para la transmisión del audio a las emisoras acreditadas.

“Todos los periodistas de radio y televisión hablan desde las 1.200 posiciones de comentaristas que instalamos, pero en total, en cada competición olímpica se despliegan hasta 7.000 equipos electrónicos”, explica el presidente, Rogelio de la Fuente.

Y es que también son los encargados, entre otros servicios, de llevar la señal desde el estadio hasta el IBC (centro internacional de comunicaciones, en sus siglas en inglés) y desde allí hasta la salida del país en el que se celebra.

Pero aunque la cobertura de grandes eventos, sobre todo deportivos, es el principal escaparate de la compañía, tan solo aporta entre el 15% y el 20% de su facturación.

El grueso de los ingresos proviene de lo que llaman llave en mano (diseño, ingeniería y montaje de emisoras) y sobre todo de la producción y venta de equipos. Dentro de este departamento, lo que más pesa en su catálogo son las mesas de mezclas o consolas, si se utiliza la terminología más frecuente en Latinoamérica. 

Fue su primer modelo, la BC 2000, desarrollada con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), la que les permitió despegar primero en España y después en el extranjero, su gran objetivo desde el primer momento.

Ya apenas queda nada de aquel prototipo analógico sustituido por consolas digitales, manipulables por control remoto y en las que los potenciómetros se mueven aparentemente solos. De esta forma, desde Madrid se podría abrir un micrófono a un locutor, por ejemplo, de Buenos Aires.

Tecnología española, pese a todos
Desde el principio tuvieron en mente el extranjero porque vieron que un país como España, y menos en aquella época, no daba para amortizar las enormes inversiones en innovación que una empresa como la suya requería.

Los comienzos no fueron nada fáciles. De la Fuente aún recuerda la sugerencia que un distribuidor le hizo allá por 1985 en Fráncfort, cuando acudió a su primera feria internacional. “Si pones en la etiqueta made in England no va haber ningún problema, pero con el made in Spain no vas a vender”.

AEQ no modificó la pegatina y 86 países después, la firma tiene nombre propio y la marca España ha escalado muchas posiciones en el sector electrónico.

La apuesta fue vital porque las exportaciones están permitiendo sortear la crisis a esta compañía, cuya facturación avanzaba a ritmo de dos dígitos durante los años de la bonanza, hasta superar los 14 millones de euros.

Sin embargo, desde 2008 las ventas en España han caído un 60%, compensadas en parte por la mejora de hasta un 20% anual en los ingresos del exterior.

No ha sido suficiente, no obstante, para recuperar el nivel de 2007, aunque este año prevén cerrar con una mejora superior al 5% desde los 11 millones del ejercicio pasado. El crecimiento no será gracias al sector español. “Para eso habrá que esperar a 2014”, sentencia el presidente de la empresa. 

La estructura de la compañía también se ha adaptado a su dimensión internacional, de forma que aunque diseña, fabrica y vende desde la matriz de Madrid, cuenta con filiales en Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia y Portugal, y acuerdos especiales con compañías de China, Rusia, India, Argentina y Brasil, sede de los próximos Juegos Olímpicos y donde está pensando montar una unidad de producción.

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