Controlan uno de cada cuatro euros en cotizadas

Los particulares vuelven a la Bolsa e invierten 16.000 millones en 2012

La inversión total supone unos 100.000 millones de euros

Pantallas en el patio de operaciones del Palacio de la Bolsa, sede de BME.
Pantallas en el patio de operaciones del Palacio de la Bolsa, sede de BME.

El peso de las familias en el mercado español de renta variable creció el año pasado un 17% y representa ya 25 puntos porcentuales sobre el total, según un informe elaborado por el Servicio de Estudios de BME.

Pese a la evolución de la Bolsa española el año pasado –el Ibex cedió cerca de un 4,7% y se colocó como uno de los peores índices del Viejo Continente–, los pequeños inversores confiaron en una futura recuperación de los precios.

Sus compras en términos netos (el importe de las compras menos el de las ventas) sumaron unos 16.000 millones de euros, de acuerdo a los datos recopilados del Banco de España. “El fuerte repunte experimentado en 2012 acelera la tendencia al alza de la participación de las familias en la Bolsa que se inició tenuemente en 2008 con el inicio de la crisis”, apuntan desde el servicio de estudios de la Bolsa.

El porcentaje de cierre del pasado ejercicio es el máximo desde diciembre de 2003, cuando alcanzaba el 26%. Con todo, el nivel actual está lejos del récord histórico del 37,4% de 1999, cuando confluyeron varios factores que fomentaron el capitalismo popular hasta cotas nunca vistas. Entre ellos, la burbuja ‘puntocom’ –con la salida a Bolsa de Terra en 1999 como el mejor ejemplo– o las privatizaciones de empresas públicas ejecutadas por los Gobiernos de Felipe González y de José María Aznar: Endesa, Telefónica, Argentaria o Tabacalera, entre otras.

BME es incapaz de dar un argumento incontestable a la escalada del peso de los pequeños inversores en el parqué. Pero sí esboza unos cuantos, como “la generosa política de remuneración al accionista […], el ajuste a la baja de las cotizaciones durante la crisis, los procesos de refuerzo del capital o recursos propios de las entidades financieras y no financieras o la huida del sector inmobiliario […] tras su fuerte desplome […]”.

La rentabilidad media y ponderada por dividendo de las cotizadas que forman parte del Ibex se sitúa en el 5,1%, por encima del 3,40% del Dax alemán;del 3,8% del Cac francés, del 3,9% del FTSE británico, según los datos de Bloomberg. La distancia en cuanto a la retribución es aún mayor si se comparan esta a los índices de Wall Street: la del Dow Jones es del 2,5%, la del Standard & Poor’s es del 2,1% y la del Nasdaq, del 1,5%.

El porcentaje de las cotizadas españolas bajo el control de inversores individuales –como los denomina BME en el informe– en la renta variable española se mantiene, previsiblemente, “muy por encima” de la media europea, que era del 14%, según el último informe elaborado por la Federación Europea de Bolsas (FESE) de 2007. En ese año, las familias españolas controlaban un 20,1% de las acciones cotizadas en el parqué español.

Uno de los puntos más significativos del informe está en la participación en el mercado de los fondos de inversión españoles. El porcentaje en su poder ha bajado al mínimo desde 2008 con un 5,4%, lejos del 7,4% que llegaron a atesorar en diciembre de 1997. Las aseguradoras también han bajado su peso en el total, hasta los tres puntos porcentuales desde los 3,3 de finales de 2011. Las administraciones públicas tienen un mínimo 0,5%, un porcentaje mínimo en comparación con el 16,6% correspondiente a diciembre de 1992 y cuando BME comenzó a elaborar la estadística.

Las entidades financieras, acuciadas por necesidades de liquidez y capital tienen en sus manos un 5,2% del capital. Igualmente, su participación ha ido disminuyendo paulatinamente desde el 15,6% de 1992, cuando tanto cajas como bancos controlaban importantes participaciones industriales en compañías cotizadas.

Las empresas no financieras controlan el 21,7% del valor de las cotizadas. “El endurecimiento de las condiciones [...] sigue pesando, aunque con menos intensidad, en su estrategia financiera y las ha llevado a reducir sus carteras e inversiones en acciones en empresas cotizadas como medio para aligerar, en la medida de lo posible, su endeudamiento”, apunta BME.

Los inversores extranjeros mantienen el liderazgo

En niveles récord. La inversión extranjera en la Bolsa española ha ido subiendo al tiempo que ha ido cayendo la de otros actores. A cierre de 2012 alcanzaba el 39,2% del valor de mercado, muy cerca del 40,1% que tenían estos inversores a cierre de 2009, cuando alcanzaron el máximo histórico.

El comportamiento del inversor foráneo en la renta variable contrasta con sus movimientos en el mercado de deuda soberana. En este último, desde agosto del año pasado han ido recuperando parte del peso que habían perdido (han pasado de controlar el 33,5% al 36,9%) pero este se sitúa muy por debajo del 55% que tenían en 2010.

Desde el servicio de Estudios de BME, apuntan que “tras una primera parte del año 2012 muy tensa en los mercados financieros españoles, la relajación de los tipos de la deuda soberana española durante la segunda mitad del ejercicio se vio refrendada por fuertes adquisiciones netas de acciones españolas por parte de inversores extranjeros”.

Así, en el conjunto del ejercicio adquirieron títulos valorados en más de 5.500 millones de euros en el segundo semestre.

Las fórmulas para participar en la Bolsa española son varias: directamente, a través de filiales o de fondos. En total, según datos de FactSet, son unos 9.000 fondos de inversión y de pensiones los que tienen posiciones en cotizadas del Ibex, con una inversión por un valor de 72.000 millones euros. “Entre los extranjeros destaca la participación de los fondos norteamericanos, superior a los 20.700 millones de euros [...]”, explica el estudio.

También los fondos franceses tienen una participación en compañías del índice de referencia de la Bolsa española superior a los 12.000 millones.

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