Emiten 5.000 millones de ‘cocos’

Los bancos europeos captan 13.800 millones en 2013 para reforzar capital

Los 'cocos' han despertado el apetito de los inversores, que prevén más colocaciones

Logo de Deutsche Bank en la sede del banco en Fráncfort
Logo de Deutsche Bank en la sede del banco en Fráncfort

Las necesidades de capital han vuelto a colocarse en el primer plano de la actualidad bancaria española, después de que la petición del Banco de España para que las entidades financieras revisen sus créditos refinanciados haya activado las alarmas, una vez más entre las entidades más débiles. La reclasificación, más exigente, de los créditos refinanciados y su consideración de morosos si se cumplen determinados supuestos plantea nuevas necesidades de provisiones –muy inferiores en cualquier caso al esfuerzo realizado el pasado año–, que podrían en algunos casos derivar en necesidades de capital, a la vista del deterioro de la situación económica.

En términos relativos, los bancos europeos registran mediciones más elevadas de sus ratios de solvencia que los españoles, según advertía el Banco de España en su último informe de estabilidad financiera. Si bien la banca española está mejor posicionada en términos de apalancamiento.

En definitiva, la búsqueda de capital termina siendo elemento común a la banca europea. El sector, que ya ha captado capital en lo que va de año por 13.800 millones de euros, deberá cumplir con los requisitos de solvencia que establece la nueva regulación de Basilea III y que será de plena aplicación en 2019. Las ampliaciones de capital, impensables en el inicio de la crisis ante la desconfianza generalizada hacia el sector bancario europeo, están regresando de forma paulatina, animadas por la abundancia de liquidez que recorre los mercados financieros. El sector además ha zanjado sus problemas de liquidez gracias a la inyección constante del BCE.

El alemán Deutsche Bank emitió nuevas acciones el pasado abril por 3.000 millones de euros con gran éxito de demanda. Lo hizo al precio de cierre de la jornada precedente y cerró la colocación en un solo día. Y, en el lado opuesto, el griego Alpha Bank aborda una ampliación, mucho más modesta en su cuantía –de 103 millones de euros–, pero no menos desafiante. Se trata de una entidad con calificación financiera de bono basura, rescatada dentro de un país rescatado.

Pero las ampliaciones de capital en sentido estricto, con la puesta en circulación de acciones de nueva emisión, no están al alcance de cualquiera y suponen también un riesgo de mercado que la entidad ha de valorar, por lo que tienen de dilución para el accionista y de muestra de unas necesidades por reforzar solvencia. A menos, claro está, que se trate de una apuesta de futuro sin lugar a dudas, como la realizada por Banco Popular para evitar la inyección de ayudas públicas.

Así, y pese a las presiones que el deterioro económico y el horizonte regulatorio de Basilea III imponen en el sector para reforzar capital, las entidades europeas están explorando también vías alternativas a las emisiones de acciones. Así, el lanzamiento de bonos contingentes convertibles o cocos es la última fórmula que ha encontrado el sector para reforzar capital, aunque no compute directamente en el core capital sino a un segundo nivel, como Tier 1. En lo que va de año, en Europa han emitido cocos Bank of Ireland, el belga KBC, el suizo Valiant, Barclays, UBS –esta misma semana– y BBVA, la primera entidad española en hacerlo, el pasado 30 de abril.

En conjunto, han emitido 6.500 millones de dólares (5.000 millones de euros), según los datos recopilados por Dealogic. Así, los cocos suponen el grueso de lo captado por la banca europea para reforzar capital. “BBVA ha dado con la fórmula para que la gran banca refuerce su capital sin diluir el peso de sus accionistas; es de esperar que le sigan otras entidades. En el mercado existe avidez por este tipo de híbridos, que ofrecen una alta rentabilidad. Eso sí, de entrada es una vía exclusiva para la gran banca: solo Santander en España estaría en condiciones de vender este producto”, señala César Fernández, gestor de renta fija de Deutsche Asset & Wealth Management. 

Para Javier González, de BNP Paribas, la colocación de cocos de BBVA dejó buen sabor de boca. “El mercado entiende cada vez mejor estos instrumentos, veremos más emisiones en un futuro cercano”, añade.

Claves de una nueva vía para ganar solvencia

La emisión de cocos o deuda contingente convertible de BBVA, por 1.500 millones de dólares, ofrece un cupón anual del 9%, una rentabilidad muy preciada en momentos en que la deuda soberana pierde brillo y en que hay toneladas de liquidez buscando destino para invertir. La emisión, como las ya realizadas este año por otras entidades europeas como Barclays o UBS, esta última la más reciente, permite poner en circulación deuda híbrida, de la misma naturaleza por tanto de las preferentes. En definitiva, lo que nace como un bono sin vencimiento puede acabar convertido en acción si se dan los supuestos que, según la normativa, obligan a ello. Y para que no vuelva a repetirse el escándalo de las preferentes de las entidades financieras españolas, estos nuevos cocos están restringidos a inversores institucionales.

La conversión del bono en acción resulta obligatoria en el caso de que el ratio de solvencia caiga por debajo de determinado nivel. Así, las referencias vigentes a día de hoy son varias: que el Tier 1 descienda del 7% según la normativa del Banco de España y de la Asociación Bancaria Europea; del 6% según Basilea II o del 5,125% según la norma Basilea III. Fuentes financieras explican que la referencia más determinante de cara al futuro será la de Basilea III.

La emisión de cocos se ha activado entre la banca europea en el momento en que quedó aprobada la directiva CRD IV en el Parlamento Europeo. Pendiente queda su transposición a la legislación española.

La rentabilidad de estos cocos para institucionales es elevada, aunque entraña el riesgo de quedar suspendida. El pago de cupón es discrecional. La entidad puede decidir de modo unilateral y sin razones concretas dejar de pagarlo, como sucede con el dividendo.

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