Decepción en el mercado pese a quedar el precio del dinero en el 0,5%
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ofrece una rueda de prensa en Fráncfort, Alemania, el 6 de junio de 2012.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ofrece una rueda de prensa en Fráncfort, Alemania, el 6 de junio de 2012. EFE

Draghi baja tipos pero no concreta nuevos estímulos

No anuncia compras de activos, pero "estudia otras opciones" para apoyar a las pymes

Prolongará hasta 2014 la barra libre de liquidez para la banca

Baraja dejar en negativo el tipo de depósito que aplica la entidad

El BCE ha dejado los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,5%, decisión que el BCE ha justificado por la debilidad económica en la zona euro. Además, ha reducido en medio punto porcentual el interés aplicable a su facilidad marginal de crédito, que pasará a situarse en el 1% a partir del 8 de mayo de 2013 y de mantener en el 0% la tasa aplicada a la facilidad de depósito.

Las medidas, especialmente la bajada de tipos, eran ya esperadas por el mercado, y la ausencia de concreción en nuevos estímulos a la deprimida economía europea ha decepcionado al mercado, que ha pasado del optimismo inicial a notables caídas según avanzaba la comparecencia del presidente del BCE, cuyo consejo se ha celebrado en la capital eslovaca, Bratislava.

El banquero italiano defendió la bajada de los tipos de interés con su clásico "la política monetaria del BCE es extremadamente acomodaticia" y manifestó que va a seguir siéndolo. “El consenso que prevaleció fue de bajar sólo 25 puntos básicos”, dijo al ser preguntado si la decisión fue tomada por unanimidad. "Hubo un debate muy duro y largo" al respecto, admitió.

Pese a no anunciar nuevas medidas, declaró que el banco está preparado para hacer lo que sea necesario para defender la estabilidad financiera. Eso sí, fiel a su línea habitual, Draghi fue evasivo y evitó entrar en detalles. Por ejemplo, aseguró que la "senda" para posibles compras de activos como créditos o titulizaciones está abierta (lo admitió con la fórmula "no hemos tomado ninguna decisión"), fórmulas que servirían para estimular el flujo de créditos hacia las pequeñas y medianas empresas, algo que se rumoreaba en los mercados. Estas medidas, matizó sin embargo, que estas medidas están en una fase "muy inicial". Además, tiene la "mente abierta" a tipos de interés negativos en la facilidad de depósito.

Respecto al apoyo al crédito, Draghi señaló que las medidas llevadas a cabo por la Reserva Federal no son aplicables en Europa, porque aquí el crédito fluye a través de la banca ("no puedes repartir dinero desde un helicóptero, tiene que pasar por el banco"). En este sentido, dijo que se puede estimular el crédito a través de la compra o la garantía de titulizaciones de créditos a pymes, "pero no hemos llegado a ninguna conclusión. Además, habría que ver cómo titulizar y poner precio a estos créditos, y la institución adecuada serían los bancos centrales nacionales", apuntó.

La posible rebaja de los tipos de interés de depósito sugerida por Draghi significaría que los bancos tendrían que pagar por el dinero que depositan en el BCE, una serie de cuenta corriente de las entidades. Aunque actualmente la facilidad de depósito da un interés nulo, las entidades europeas tienen 120.000 millones en esta facilidad de depósito, dinero que podría buscar otro destino si el BCE fija una penalización. Por este motivo, los activos refugio, como la deuda alemana, han subido con fuerza. El bono alemán a dos años, de hecho, ha caído a tipos negativos, y el euro ha caído nada más hacer este comentario Mario Draghi.

Una medida que sí se concretó fue la ampliación de la las operaciones de refinanciación (la conocida como la "barra libre de financiación") hasta julio de 2014. Con esta medida, aseguró, las entidades financieras de la zona euro verán satisfechas sus demandas de liquidez a un tipo fijo y sin límite de adjudicación. “La combinación de ambas medidas, constituye algo muy importante”, explicó aseguró en referencia a matener la 'barra libre' de liquidez del BCE y al recorte en los tipos de interés, porque, a su juicio, con esto se acaba con la posibilidad de que las entidades no presten alegando dificultades para acceder a liquidez. Por eso, expresó el italiano, incidió en las restricciones crediticias que sigue habiendo en la zona euro y afirmó que es "esencial que la fragmentación de los mercados de crédito se siga reduciendo". En todo caso, recalcó que "los miedos a que haya falta de financiación no pueden ser una excusa para no prestar".

Draghi, como suele ser habitual, reclamó a las fuerzas políticas que mantengan la consolidación y saneamiento de sus sistemas bancarios y pidió un impulso a los mecanismos de supervisión (que calificó de "elementos cruciales") en la zona euro para evitar nuevos problemas. También repitió su exigencia de que los países han de "intensificar" los esfuerzos de consolidación fiscal. Por ello, instó a llevar a cabo nuevas reformas estructurales, dado que el BCE “no puede reemplazar a los gobiernos”, como tampoco puede limpiar los balances de los bancos o refinanciar gobiernos con la compra de bonos.

Draghi, claro está, tuvo palabras para la inflación, el principal mandato del BCE. En este sentido, admitió que las "presiones inflacionistas" están controladas, por lo descartó que la inflación se vaya más allá de lo previsto."La relajación de la infación han hecho necesarias las medidas que hemos tomado hoy".

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