Javier Marín, nuevo consejero delegado del Santander

Dimite Alfredo Sáenz

El ya exconsejero delegado ha renunciado a todos sus cargos en el Banco Santander

El exejecutivo tiene derecho a recibir una pension de 88 millones de euros

Javier Marín, nuevo consejero delegado del Santander.
Javier Marín, nuevo consejero delegado del Santander.

La salida de Alfredo Sáenz del grupo Santander provocó ayer que el consejo de administración del grupo aprobara el nombramiento de Javier Marín como consejero delegado. Marín, que se incorporó al banco en 1991, era hasta la fecha director general del banco y responsable de la división global de Seguros, Gestión de Activos y Banca Privada. Anteriormente fue el responsable de Banif, filial de Santander para rentas altas que ahora está en pleno proceso de fusión con Santander y Banesto.

La salida de Sáenz, de 70 años de edad, siempre se había vinculado también al relevo de Botín, pero los acontecimientos han cambiado los planes. De hecho, todas las fuentes consultadas aseguran que el nombramiento de Marín ha sorprendido en el sector, ya que el candidato que más sonaba tanto dentro del banco como fuera era José García Cantera, ex consejero delegado de Banesto y ahora director general responsable de la División de Banca Mayorista Global.

Fuentes financieras afirman que con el nombramiento de Marín, de 46 años de edad, Botín vuelve a demostrar su poder en el grupo, y su deseo de no abandonar la presidencia, pese a la salida de su hasta ahora mano derecha en la gestión del grupo. Y es que Marín ha sido secretario personal de Botín, puesto que también desempeñó su padre, quien trabajó con el progenitor del actual presidente del grupo. “Se puede garantizar así una sucesión sin sobresaltos”, señala un alto ejecutivo financiero.

Para demostrar aún más su influencia en Santander, Botín ha decidido nombrar vicepresidente segundo a Matías Rodríguez Inciarte, que conserva su cargo de presidente de la comisión delegada de riesgos del banco. Así, separa las funciones ejecutivas de las representativas del consejo de administración.

La revisión de la honorabilidad de Alfredo Sáenz por parte del Banco de España ha sido el detonante que ha provocado la dimisión del que fuera hasta ayer uno de los banqueros más conocidos y veteranos internacionalmente. La presión ejercida por el Gobierno, sobre todo, por parte del ministerio de Economía, y del Banco de España, han provocado que Botín cediera y permitiera la salida del número dos del banco, aseguran todas las fuentes consultadas.

“Era una situación muy incómoda para el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, quien tenía en sus manos la decisión de inhabilitar o no a Alfredo Sáenz, y también era una situación incómoda para Mariano Rajoy y Luis de Guindos”, señala una fuente conocedora de los contactos mantenidos en las últimas semanas entre Economía, el Banco de España y Botín y Sáenz.

Los contactos se intensificaron después de Semana Santa, pero no fue hasta la semana pasada cuando el Gobierno ejerció mayor presión que terminó con que Botín aceptara finalmente la dimisión de Sáenz. Botín, de hecho, mantuvo una reunión con Linde en el Banco de España el mismo día en el que el supervisor cerró el procedimiento abierto sobre el futuro de Sáenz iniciado el 28 de febrero y abrió otro de acuerdo con la nueva norma de honorabilidad que incorpora los criterios europeos.

Fuentes del Gobierno reconocen que esta situación no tendría que haberse producido. “El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero nunca tendría que haber permitido esta situación. Tendría que haberlo solucionado él y no haber concedido el indulto a Sáenz”, señalan estas fuentes.

La dimisión del hasta ayer número dos de Santander se produce tras la decisión del Supremo de anular parcialmente el indulto concedido por el Ejecutivo de Zapatero. El anterior Gobierno eximió al banquero de cumplir la condena a tres meses de arresto que le fue impuesta por un delito de acusación falsa cuando presidía Banesto. Además, el Gobierno de Zapatero también suprimió los antecedentes penales, que fue lo que rechazó recientemente el Tribunal Supremo.

El Gobierno de Rajoy, mientras, aprobó a finales de marzo una norma no obligatoria aún en Europa que beneficiaba al banquero. Parecía entonces que se iba a permitir a Sáenz seguir en sus cargos, pese a que Economía dudaba de la conveniencia de su continuidad.

Esta norma obligó al Banco de España a abrir un proceso para analizar si Sáenz contaba con la honorabilidad necesaria para seguir en el cargo. Tras la renuncia del ejecutivo, este proceso ya no tiene sentido. Linde tiene previsto archivar el expediente abierto sobre Sáenz una vez que lo apruebe la comisión ejecutiva del Banco de España. El supervisor calificó la dimisión del banquero de “positiva, que contribuirá a fortalecer la solidez del sector financiero”. Guindos destacó de Sáenz que era “un banquero muy notable” que tendrá su espacio en la historia de la banca. Sáenz se incorporó a Santander en 1994 tras la adjudicación de Banesto. En 2002 fue nombrado consejero delegado del grupo. 

Un proceso que se remonta a 2009

Sáenz fue condenado por la Audiencia de Barcelona en 2009 a seis meses de prisión por denuncia falsa cuando era presidente de Banesto. El caso se remontaba a los años 90, cuando Sáenz y otros acusados presentaron una querella contra unos empresarios a quienes el banco les exigía el cobro de una deuda.

Después de los recursos presentados por Sáenz, el Supremo rebajó la pena pero mantuvo la inhabilitación de Sáenz. Posteriormente, Sáenz fue indultado por el Ejecutivo, en una de las últimas decisiones del gobierno socialista, si bien el Supremo dictaminó después que este indulto no podía conllevar la anulación de los antecedentes penales, tal y como planteó el Ejecutivo. El recurso de Sáenz contra esta anulación fue rechazado hace 10 días.

En paralelo, el pasado enero el Gobierno modificó la ley para replantear los requisitos de honorabilidad exigidos a los banqueros, de modo que un condenado por delito doloso no quedase, automáticamente, inhabilitado, sino que el supervisor bancario (el Banco de España) debía decidir al respecto, en función de una serie de atenuantes como si sacó provecho propio, el tiempo transcurrido, posibles atenuantes o la conducta posterior.

Otros cambios son la salida del consejo de administración de Manuel Soto y la entrada en éste de Juan Miguel Villar Mir  como consejero independiente.

En paralelo, Guillermo de la Dehesa, actualmente consejero independiente, será presidente de la comisión de auditoría, y también vicepresidente tercero del consejo. Por otra parte, la ex política del PP Isabel Tocino pasa a formar parte de la comisión ejecutiva.

Pensión de 88 millones

Alfredo Sáenz tiene reconocido el derecho a cobrar una pensión de 88,17 millones de euros, según consta en la memoria del banco a 31 de diciembre de 2012. Tiene también un seguro de vida por 11 millones.

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