La compañía ha enviado, en dos ocasiones, información insuficiente sobre su ejercicio pasado

Pescanova afronta sanciones si vuelve a defraudar con sus datos a la CNMV

Vista general de la Junta General de Accionistas del grupo de empresas Pescanova. EFEArchivo
Vista general de la Junta General de Accionistas del grupo de empresas Pescanova. EFE/Archivo EFE

La CNMV espera recibir hoy datos relativos a las cuentas de 2012 de Pescanova después de que la compañía haya enviado, en dos ocasiones, información insuficiente sobre su ejercicio pasado. Si el grupo presidido por Manuel Fernández de Sousa vuelve a defraudar al regulador del mercado español con sus datos, el organismo valorará las posibles sanciones que impondrá a la empresa gallega, desde una sanción económica de 600.000 euros hasta la suspensión de las funciones de administración de sus gestores.

Semana con las alarmas encendidas

Pescanova afronta una semana decisiva, con la posible presentación hoy a la CNMV de nuevas cuentas y la presentación en el juzgado de la solicitud de concurso de acreedores y la petición de la revocación de BDO como auditor de sus cuentas. Hasta el momento la plantilla (10.278 personas, más de un millar en Galicia) ha mostrado su apoyo al grupo presidido por Manuel Fernández de Sousa. La empresa lleva suspendida en Bolsa desde el mes pasado, con la cotización por debajo de los seis euros por acción, cuando hace dos meses lo hacía por encima de los 16 euros.

Incluso en el supuesto de que Pescanova logre enviar hoy sus nuevas cuentas, la compañía podría ser sancionada si estas, como parece probable, no van firmadas por sus consejeros. Grupo Damm, segundo mayor accionista de la empresa, con el 6,1% del capital, se negó a finales de febrero a firmar las cuentas presentadas por Pescanova. Desde el último consejo de administración celebrado por el grupo, el pasado día 4, que duró 13 horas y tras el cual Pescanova comunicó su decisión de solicitar concurso de acreedores, no se ha vuelto a celebrar reunión alguna del consejo. El viernes, fuentes cercanas al consejo aseguraron a este diario que no había previsión alguna de que fueran a reunirse los consejeros y que tampoco se habían comunicado nuevos datos.

El grupo, que emplea a más de 10.000 personas, se dispone a solicitar su entrada en concurso de acreedores, lo que supondrá previsiblemente el mayor concurso de una empresa española de alimentación, con cifras similares a las de Nueva Rumasa. A septiembre de 2012 la deuda reconocida por Pescanova era de 1.522 millones, pero fuentes financieras estiman que la actual supera 2.500 millones. El impacto de esta crisis es tal que, según informó ayer Europa Press citando fuentes financieras, la banca teme que el Banco de España exija nuevas provisiones al sector tras el concurso de la compañía. La banca acreedora contrató los servicios de la consultora KPMG y del despacho internacional Freshfields para escudriñar las cuentas de Pescanova. Pero tampoco estas firmas, de acuerdo a las fuentes financieras consultadas, han tenido acceso a los nuevos datos que prepara la empresa.

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