Reunión de política monetaria

El BCE se reserva un golpe de efecto a la espera del impacto de la crisis chipriota

Los expertos creen que dejará la bajada de tipos para los próximos meses

No se esperan nuevas medidas, aunque podría sugerir iniciativas si la economía empeora

La moderación del BCE contrasta con el BOJ y la Fed, que afianzan sus medidas de estímulo

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, comparece en una rueda de prensa posterior al consejo de gobierno del organismo, en Fráncfort del Meno, Alemania.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, comparece en una rueda de prensa posterior al consejo de gobierno del organismo, en Fráncfort del Meno, Alemania. EFE

El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá hoy los tipos de interés y se limitará a lanzar un mensaje tranquilizador tras las tensiones generadas por el duro rescate de Chipre, según coinciden los expertos. De esta manera, la autoridad monetaria que preside Mario Draghi sigue reservándose cualquier golpe de efecto en la recámara, mientras el Banco de Japón y la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos continúan con las medidas de estímulo.

Aunque la inestable situación en Chipre e Italia (incapaz de formar un gobierno estable) están minando parte de la confianza en la eurozona, y las perspectivas de crecimiento económico vuelven a ser sombrías, el BCE aún no moverá ficha. El consenso espera que una posible rebaja de los tipos de interés, situados en el mínimo histórico del 0,75%, no se produzca en la reunión de abril de este jueves, sino en los próximos meses, dado que la institución ya ha indicado en varias ocasiones que un recorte de la tasa rectora apenas sería eficaz en el contexto actual por su escaso impacto en la economía real.

La analista de Inversis, Marian Fernández, no prevé ni nuevas medidas ni cambios en los tipos en la cita de hoy, aunque una rebaja no sería totalmente descartable, ya que en la reunión de marzo no hubo unanimidad a la hora de mantenerlos. A su entender, una rebaja de tipos en estos momentos sería “más útil” como señal que como medida.

La estratega de mercados de IG Soledad Pellón recuerda que el problema es la falta de crédito y unos costes “muy altos” de los préstamos pese a los niveles mínimos del euríbor y los tipos. Por ello, sería difícil que una reducción de los tipos mejorara las condiciones de acceso al crédito de familias y empresas. Igualmente, la asesora senior de Ernst & Young Eurozone Forecast, Marie Diron, ve “improbable” que el BCE cambie su política monetaria.

En cambio, en su discurso en rueda de prensa (muy esperado como siempre por los mercados tras los últimos acontecimientos en Europa), Draghi sí expresará, a juicio de los analistas, la excepcionalidad del caso de Chipre con el fin de calmar a los ahorradores y evitar una salida masiva de depósitos, en respuesta oficial a las polémicas declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que sugirió que los grandes depositantes paguen futuros rescates bancarios.

Asimismo, no se descarta que Draghi abra la puerta a a próximas iniciativas monetarias, tanto convencionales como no convencionales, según apuntan desde Ahorro Corporación. “Pensamos que Draghi seguirá respaldando las medidas adoptadas en septiembre -nuevo programa de compra de deuda pública OMT-, así como las medidas de diciembre -prórroga de las subastas de liquidez a tipo fijo y asignación total hasta junio de 2013-, señalan.

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, "podría preparar el camino para tomar nuevas medidas expansivas en el futuro próximo". Pero para ello, sostiene, debe admitir un mayor deterioro económico al previsto o reconocer que los riesgos sobre la inflación no están equilibrados.

Joaquín González-Llamazares, director de renta fija de Deutsche Asset & Wealth Management, comenta que "obviamente la probabilidad de un recorte ha aumentado ante el deterioro adicional de los indicadores de actividad de la eurozona".

Sin embargo, la relativa moderación del BCE contrasta con las decisiones tomadas por otros bancos centrales a uno y otro lado del Atlántico. El Banco de Japón (BOJ) acaba de anunciar, en su primera reunión presidida por Haruhiko Kuroda, una agresiva batería de medidas de estímulo para combatir la deflación y, de paso, impulsar el crecimiento de la economía.

Suponen, según un comunicado, “una nueva fase” de relajación monetaria que implica duplicar la base monetaria y las cantidades de deuda pública y otros instrumentos financieros adquiridos por la institución con el fin de alcanzar una meta de inflación del 2% en un plazo de dos años. En concreto, la entidad llevará a cabo operaciones en el mercado monetario a un ritmo anual de entre 60 y 70 billones de yenes (490.930 y 572.750 millones de euros) y aumentará en 50 billones al año sus compras de deuda soberana de Japón.

Por su parte, la Fed ya ha reiterado su intención de no alterar las medidas de estímulo económico hasta que la tasa de paro baje del 6,5%. Aunque se ha moderado en los últimos meses, todavía se sitúa en el 7,7%. La institución dirigida por Ben Bernanke mantendrá los tipos cercanos a cero y el programa de compra de bonos por valor de 85.000 millones de dólares, aunque no descarta posibles ajustes.

De hecho, según dijo un alto funcionario dentro de la Fed, la institución podría comenzar a recortar su masivo plan de compra de deuda este verano si la economía sigue mostrando signos de recuperación.

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