El futuro de la fábrica de General Motors

Los sindicatos de Figueruelas, dispuestos a más flexibilidad para asegurar la planta

Negocian un convenio clave para optar al plan inversor 2013-2016

GM lanzará en ese período 23 nuevos modelos

Los sindicatos de Figueruelas, dispuestos a más flexibilidad para asegurar la planta

Empresa y sindicatos negocian un nuevo convenio que será vital para la fábrica zaragozana de Figueruelas. De este dependerá la futura asignación de nuevas inversiones por parte de General Motors, dentro del proceso de reestructuración que el grupo estadounidense acomete en Europa, el plan Drive 2022.

General Motors pretende con esta hoja de ruta alcanzar un punto de equilibrio en sus cuentas europeas para el año 2016, y llegar a 2022 como una compañía rentable. Para ello quiere reducir en 500 millones de dólares (390 millones de euros), entre este año y 2015, los costes fijos en las once fábricas que mantiene en el continente. Estas han sido instadas a mejorar su productividad y competitividad, y así poder acceder a un ambicioso plan de renovación de producto. Opel, marca con la que GMopera en Europa, lanzará al mercado 23 nuevos modelos y 13 nuevos motores hasta 2016, “un agresivo plan de producto de muchos miles de millones”, según Steve Girsky, responsable del grupo en Europa.

Entre las beneficiarias de las nuevas inversiones quiere estar la fábrica de Figueruelas, que solo tiene comprometida para 2014 la producción del Opel Corsa. La empresa insiste en mejorar la productividad de su factoría española y hacerla aún más competitiva. El propio Girsky reconoció los avances en su visita a la factoría en febrero, afirmando que es “una de las mejores de GM”, tras incrementar sus productividad en un 25% en dos años.

Para ello, empresa y sindicatos deberán pactar el nuevo convenio colectivo con el próximo lunes como fecha límite. En GM recuerdan la necesidad de la empresa de ajustar los costes dada su situación económica. En 2012 Opel perdió 1.800 millones de dólares, el doble que el año anterior. Unas pérdidas que se repiten en suelo europeo desde 1999, y que han motivado el plan de choque.

Figueruelas goza de una gran valoración por parte de la dirección mundial de la empresa en Detroit, que no dudaría en asignarle alguna de sus nuevas inversiones. Pero para ello, las partes deberán alcanzar un acuerdo que satisfaga en EEUU.

La última planta con el futuro por asegurar

La de Figueruelas es la última de las grandes fábricas de automóviles que operan en España que aún no ha cerrado su futuro para el medio plazo. La diferencia con el resto de acuerdos es básica: no hay un plan industrial fijado.
En noviembre, Renault cerraba las negociaciones del nuevo acuerdo social tras adjudicar su plan industrial 2014-2016, que le permite fabricar para todo el mundo su nuevo todocamino, el Captur. De hecho, la semana pasada la marca del rombo confirmaba la apertura de un segundo turno y la creación de 700 nuevos empleos gracias a la adjudicación del nuevo modelo.
Las conversaciones entre Nissan y sus empleados de Zona Franca, en Barcelona, parecían llegar a un punto de no retorno cuando se anunciaba la ruptura de negociaciones a apenas quince días de finalizar el plazo para firmar un acuerdo. La perspectiva de un nuevo modelo hizo que las partes volvieran a sentarse en la mesa y firmar un acuerdo de competitividad. Como consecuencia, se adjudicó un plan de inversión de 130 millones de euros para la producción de un nuevo modelo a partir de 2014.
El grupo Volkswagen adjudicó la producción del Audi Q3 tras el acuerdo social en Martorell, y Ford Almussafes espera llegar a 300.000 vehículos producidos en 2014 gracias a los 1.112 millones de euros de inversión comprometidos por la marca del óvalo en las instalaciones valencianas. Figueruelas, por su parte, encara el futuro con la única certeza de fabricar el Corsa en 2014.

Los sindicatos están dispuestos a ceder en aspectos como la flexibilidad de la jornada. Las propuestas de la empresa, relativas a los fines de semana y los adelantos salariales por los periodos de inactividad, están lejos de lo que los sindicatos consideran aceptable. En cuanto a salarios, se muestran dispuestos a hablar de las cuantías de los pluses por nocturnidad, que la empresa estima están un 40% por encima de la media de las fábricas rivales, y llegado el caso, de salarios base.

Lo que no aceptan los sindicatos es la propuesta empresarial de congelación salarial por tres años, más otros dos ligando IPC a beneficios, un situación de números negros que no se cree cercana. En la plataforma del que sería el XIII Convenio Colectivo elaborada por los sindicatos se fija un incremento de los salarios del 2% sobre las tablas de 2012 para este año y 2014.
Donde la negociación no avanza es en dos puntos considerados por ambas partes como “líneas rojas” que, de momento, no están dispuestos a sobrepasar. El primero, la eliminación de los diez minutos de descanso al día, cuya supresión, interpretan los sindicatos, se traduciría en un aumento de cinco días laborables al año. El otro punto es el cambio en el sistema de medición del rendimiento.

Pedro Bona, representante de UGT en el comité de empresa, cree que GM “no está demostrando querer llegar a un acuerdo”. No obstante, la dirección aceptó abonar íntegramente las pagas extra, después de proponer en un primer momento su reducción en un 50%, y la garantía de que el acuerdo no tendría validez en caso de que no se confirmaran las nuevas inversiones en la fábrica de Figueruelas como prueba de su voluntad de llegar a un acuerdo. Bona cree que estos movimientos aún resultan insuficientes.

Los sindicatos se reúnen hoy por la mañana para llegar con una propuesta conjunta en la reunión que mantendrán por la tarde con la empresa. Ambas partes sí coinciden en asegurar que se agotarán todas las vías para acabar el próximo lunes con un nuevo acuerdo.

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