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Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper »

“España gusta para invertir y es una buena marca”

Ingeniero de minas y diplomado en Alta Dirección de la Empresa, Targhetta dirige la segunda mayor fundición de Europa y la primera empresa andaluza por exportación.

Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper

Javier Targhetta es consejero delegado de Atlantic Copper y vicepresidente mundial de marketing y ventas del grupo Freeport-McMoRan Copper & Gold, que adquirió la fundición de Huelva hace 20 años. Desde 1990 el ejecutivo trabaja para la compañía española, que controla la segunda mayor fundición y refinería de cobre de Europa y la mayor productora de cobre de España. Esta semana Targhetta es además uno de los responsables de acoger estos días en Madrid la Conferencia Internacional del Cobre promovida por Metal Bulletin, líder mundial en análisis sobre el mercado internacional de los metales.

¿En qué momento se encuentra el sector del cobre?

Como una gran parte de las materias primas, el cobre está en un momento muy bueno a pesar de la crisis económica en Europa y el estancamiento en Estados Unidos gracias a las economías emergentes, que mantienen tasas de crecimiento y de demanda de materias primas muy altas. En lo que respecta a la oferta, se está realizando un gran esfuerzo inversor por parte de la comunidad minera internacional.

¿Qué inversiones tienen previstas? 

Nuestra matriz, Freeport-McMoRan, tiene en cartera para los próximos cuatro años unas inversiones de 6.000 millones de dólares para aumentar la producción un 25%.

¿Cuáles son las mayores dificultades de la industria minera? 

Nada es un camino de rosas. A la hora de ampliar una mina existente o de invertir en un desarrollo minero nuevo encontramos problemas con la disponibilidad de agua, la energía eléctrica o la disponibilidad de mano de obra cualificada. Circunstancias que no impiden la realización de un proyecto, pero que lo retrasan. La mayor parte de los nuevos descubrimientos de yacimientos están en zonas del planeta difíciles, que plantean grandes retos de regulación y que pueden contar incluso con la oposición de las comunidades autóctonas, reticentes a los cambios en su zona y a la implantación de un nuevo desarrollo minero.

Una circunstancia que se ha vivido en su yacimiento de Indonesia, que en 2012 sufrió fuertes movilizaciones de su plantilla... 

Sí, hemos tenido problemas. No hay nada fácil y hay que entender los conflictos laborales y la ola de nacionalismo que padecen algunos países. Somos una empresa cotizada (Freeport-McMoRan cotiza en Nueva York) que publicamos trimestralmente nuestros resultados y todos quieren su propio trozo del pastel. Es una aspiración legítima para cualquier proceso de negociación.

Tras años de fuerte crecimiento, la locomotora china está dando señales de enfriamiento. ¿Cómo afecta a las materias primas? 

China ha pasado de crecer en el entorno de dos dígitos a uno, pero la base sobre la que crece es mucho mayor que la de hace unos años. El consumo chino de cobre se ha multiplicado por seis, pasando de un millón y medio de toneladas en 2002 a cerca de nueve millones. En términos simbólicos, sería necesario poner en marcha una nueva mina grande al año para satisfacer el incremento de su consumo.

¿Qué papel desempeña Atlantic Copper dentro de su matriz? 

La fundición de Huelva tiene una gran importancia en la estrategia de ventas del grupo porque supone un 25% del consumo del mineral de cobre que produce Freeport, y que se transforma en cobre metálico, en forma de cátodo de cobre, que tiene una gran liquidez financiera. Además, la integración de Atlantic Copper en Freeport permite que los precios de transferencia entre las fundiciones y las minas sean prácticamente indiferentes para el grupo, lo que nos permite no ser tan vulnerables a los vaivenes de los precios de compraventa de concentrado de mineral de cobre entre fundiciones y minas.

En España las eléctricas están aquejando en sus cuentas los cambios regulatorios. ¿En qué medida les afectan a ustedes? 

La nueva regulación energética está repercutiendo al alza en el coste de compra del megavatio hora (MWh), que puede acabar siendo hasta el 15% del precio de compra. Es algo muy negativo y que pone en peligro la competitividad de la industria española frente a nuestros competidores internacionales.

¿Qué debe hacer España para mejorar su competitividad?

El Estado debería dinamizar la economía, pero no con gasto público sino mediante la creación de un ambiente favorable para que los inversores nacionales y extranjeros tengan confianza en el país e inviertan. Es un círculo vicioso, si un país tiene un buen mercado laboral, unos costes de energía competitivos y una seguridad jurídica acorde, gusta. Y España gusta para invertir y es una buena marca.

¿Qué medidas se deberían adoptar para acelerar la salida de la crisis?

Soy un gran defensor de la formación y creo que el nivel cultural del país acabará siendo un motor de desarrollo indudable. Además, creo en la iniciativa privada y en los últimos tiempos estoy observando soplos de cultura de emprendimiento en España en personas entre 25 y 45 años que se deben fomentar y favorecer.

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