El banco británico considera que no se alcanzará el objetivo de déficit

HSBC se suma al Bundesbank y carga contra Guindos: España no crecerá en 2013

España no crecerá en 2013, según HSBC. Ha hecho avances pero no son suficientes para que la economía salga de su letargo. Contradice así al ministro de Economía y se suma a las palabras del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann.

Primero fue la Comisión Europea, después el presidente del Bundesbank y ahora HSBC. Parece que existe unanimidad sobre el comportamiento que registrará la economía española lo largo de este año. España seguirá en la senda de la recesión y esta podría llegar a ser mayor que la registrada en 2012 cuando el PIB cayó un 1,37%. Sin embargo, a pesar de que los organismos internacionales advierten de las dificultades de este año, el Gobierno sigue en sus trece. El ministro de Economía, Luis de Guindos, reitera una y otra vez que España crecerá en la recta final de este año.

Los esfuerzos acometidos este año en materia de austeridad son interpretados de manera positiva, pero de acuerdo a lo detallado en el informe de HSBC "han llegado demasiado tarde". Esto hará que de nuevo en 2013 España no logre alcanzar sus objetivos de déficit. El pasado año se da por perdido y los analistas creen que este se situará en el 8%, lejos del 6,3% prometido. La desviación, que sumará la quinta si se incluye 2013, motivará la adopción de medidas adicionales que repercutirán de manera negativa en la evolución del PIB, a menos que se relajen los objetivos de déficit. Algo que podría ser factible, puesEspaña ha llevado a cabo duros ajustes en materia de consolidación fiscal.

Uno de los aspectos sobre el que más inciden los expertos de HSBC es en el elevado desempleo, que podría llegar a situarse en el 28%. La razón que alegan desde la entidad británica es la ausencia de crecimiento y el duro ajuste al que se verá sometido el sector público en los próximos meses como parte del compromiso de reducción del gasto. Si 2012 estuvo marcado por un incremento de los ingresos de la mano de la subida de impuestos, los presupuestos de 2013 ponen el foco en los gastos. Y todo ello a pesar de que el FMI ha señalado el fracaso de las políticas de austeridad aplicadas en el seno de la eurozona. El recorte del gasto tiene un impacto mucho mayor sobre el crecimiento que cualquier subida de los tributos, según lo indicado por el organismo que dirige Christine Lagarde.

El consumo seguirá contrayéndose debido a las dramáticas cifras del paro, la caída de la confianza del consumidor y de la presión que sufrirán los ingresos de los pensionistas. Este último punto, negativo de por sí, es muy importante en la actualidad debido a que las pensiones se han convertido en un fuerte sustento para las familias, coincidiendo con un escenario en el que la tasa de desempleo juvenil se encuentra disparada: supera ya el 50%.

Aunque se han anunciado políticas de estímulo (el Plan Pive 2 para animar la compra de vehículos, ampliación automática de las prestaciones por desempleo hasta que el paro caiga por debajo del 20%), estas tienen un alcance limitado. La adopción de nuevas iniciativas que sigan esta senda supondrá recortes en otros sectores con el objetivo de controlar los gastos.

La deuda que en el tercer trimestre de 2012 se situó en el 77,4% del PIB, según datos que maneja Eurostat, seguirá aumentando hasta 2020. A pesar de que la rentabilidad de los bonos continúe cayendo, tal y como han venido haciendo desde que el BCE anunciará la posibilidad de comprar deuda a corto plazo una vez que los países solicitaran el rescate, el crecimiento económico será la única vía para reducir el elevado nivel de endeudamiento. Los tipos de interés registrados por el mercado de renta fija obligan a España a incrementar sus emisiones para obtener financiación y poder hacer frente a los abultados vencimientos. HSBC espera que este año el Tesoro emita 120.000 millones de euros.

El único dato positivo que se extrae del informe es el relativo a la reducción de los déficits regionales, como consecuencia de las restricciones adoptadas por el gobierno central, así como el incremento de las exportaciones. El único crecimiento que podría registrar la economía española vendría del comercio exterior, al cual no se le han aplicado gravámenes adicionales a fin de incrementar la competitividad internacional.