Sus acciones han sufrido hoy la mayor caída de su historia

Las armas con las que cuenta Popular para recaudar sí o sí los 2.500 millones

Mañana arranca la macroampliación de Popular. El periodo de suscripción preferente concluirá el 28 de noviembre. Pero el banco cuenta con un as en la manga: las asignaciones adicional y discrecional de títulos, en las que los compradores no necesitarán contar con derecho de suscripción para comprar a 0,401 euros por acción. Hoy, sus acciones se han desplomado un 12,32%.

Ángel Ron, antes de su discurso ante la junta general de accionistas de Banco Popular el 10 de noviembre de 2012.
Ángel Ron, antes de su discurso ante la junta general de accionistas de Banco Popular el 10 de noviembre de 2012.

Popular se ha pertrechado de una auténtica cohorte de bancos de inversión del más alto nivel para conseguir los 2.500 millones de euros que necesita para cumplir con el escenario apocalíptico -con menos de un 1% de posibilidades de que suceda- planteado por Oliver Wyman, en el que requeriría 3.223 millones de capital. Trabajan para él Deutsche Bank, Santander, Merrill Lynch, JP Morgan, UBS y otras 10 entidades del más alto nivel.

Los actuales accionistas han recibido un derecho de suscripción que les da derecho a comprar tres títulos nuevos a 0,401 euros cada uno. Pueden optar por ejercerlos todos, por ejecutar una parte o por venderlos en Bolsa. Eso sí, una inversión en acciones de Popular de 100 euros exigirá un desembolso aproximado de unos 102 euros. Es más que previsible que no todos los actuales accionistas estén dispuestos o no dispongan de los recursos necesarios para desembolsar la cantidad que les corresponde para no diluirse en el capital.

El objetivo del banco que preside Ángel Ron, y por supuesto del sindicato de bancos colocadores, es que la ampliación se cubra en tiempo y forma durante el periodo de suscripción preferente, que comienza mañana miércoles y concluye el miércoles 28 de noviembre. Este escenario implicaría que la llamada al mercado es un éxito y que la entidad no se verá obligada a tirar el precio de los títulos.

La cuestión está en que en cualquier caso Popular tendrá que ampliar su base de accionistas o conseguir que los actuales eleven su peso en el capital. Los accionistas significativos se han comprometido de entrada a suscribir el 16,8% del total (420,5 millones de acciones nuevas), frente al 32% que actualmente controlan estos socios. Falta por cubrir el 15,2% restante, equivalente a 380 millones.

El sindicato de colocadores ha prometido -y firmado en un contrato- conseguir en caso de que sea necesario accionistas que cubran el 83,2% al que no se han comprometido los socios estratégicos de Popular. Los pequeños inversores controlan en torno al 46% del capital y el objetivo es que la mayor parte de ellos acudan o eleven su participación a través de compras de derechos de suscripción y también que nuevos particulares inviertan en el banco a través de la ampliación. Para lograr esta última misión están la campaña publicitaria que protagoniza Pau Gasol y la capacidad de los comerciales de las sucursules para convertir que una parte de los clientes -los que tienen una cuenta, un depósito, una tarjeta o una hipoteca- se conviertan en accionistas.

Si al cierre del 28 de noviembre no se han cubierto los 2.500 millones de euros (equivalentes a 6.234,4 millones de títulos), la entidad puede recurrir a la asignación de acciones adicionales. ¿Qué significa esto? Un accionista puede solicitar no solo las acciones que le corresponden a su participación, sino que puede comunicar a la entidad en la que tiene los derechos que está dispuesto a invertir más dinero en caso de que no se cubra la ampliación en el periodo de suscripción preferente. No tendría por tanto que comprar derechos en el mercado, sino que pagaría las acciones al precio de emisión: 0,401 euros.

El periodo de asignación de acciones adicionales (o segunda vuelta de la ampliación) daría comienzo el 4 de diciembre, y aquí podría darse sobredemanda. Es decir, que esperando a conseguir acciones a precio de saldo, los actuales accionistas hayan pedido comprar títulos en caso de que no se hayan colocado en la primera vuelta. En caso de que haya exceso de peticiones, Popular realizará un prorrateo, a imagen y semejanza de los que se efectúan en una Oferta Pública de Venta (OPV) o Suscripción (OPS) cuando los inversores quieren más títulos de los que se ofertan.

El último cartucho

El último cartucho con el que cuenta el banco que preside Ángel Ron es la asignación discrecional de acciones. Llegar a este punto implicaría una muy mala noticia para Popular e implicaría que no ha sido capaz de levantar el importe de la ampliación con la fórmula clásica. Nuria Álvarez, de Renta 4, confía en que Popular cerrará su ampliación sin tener que recurrir a este fase. Aquí entrarían en juego los bancos colocadores el mismo día 4 de diciembre a partir de las 18.00 horas si con la asignación de acciones adicionales no se cubre la ampliación.

La asignación discrecional de acciones sería una carrera contrarreloj que concluiría el 5 de diciembre a las 11 de la mañana. Aquí los colocadores tendrían que desplegar todas sus estrategias "con el fin de obtener de los potenciales inversores cualificados [solo pueden ser profesionales, no particulares] nacionales o extranjeros, propuestas de suscripción sobre las acciones aseguradas".

Los coordinadores globales -Deutsche Bank, Santander, Merrill Lynch, JPMorgan y UBS- se comprometen a financiar las acciones del periodo de asignación discrecional para los terceros inversores. Es decir, de antemano pondrán ellos mismos el dinero para completar la ampliación. Y, en caso de que ninguna de las estrategias anteriores haya surtido efecto, las entidades aseguradoras tendrán que responder por el número de acciones que se han comprometido a cubrir. En jerga financiera, tendrían que comerse los títulos nuevos.

Los aseguradores cobran un 2,5% del importe de la ampliación que aseguran (2.080 millones de euros), de manera que recibirán 52 millones como mínimo. Y no solo eso, recibirán un 1% adicional (20,8 millones) en concepto de "comisión de éxito" que Popular decidirá a su discreción pagar o no pagar.

La ampliación, por tanto, está blindada. Solo en unos pocos supuestos el sindicato de bancos colocadores estaría en disposición de renegar de sus compromisos. Entre ellos, que Standard & Poor's rebaje dos o más puntos la calificación de Popular -por ejemplo del actual BB a B+ o que cualquier agencia -la propia Standard & Poor's, Moody's, Fitch o DBRS- degrade la deuda soberana española en al menos dos escalones.

En la jornada de hoy, las acciones de la entidad han sufrido el mayor batacazo de la historia con un descenso del 12,32%.